Con una natalidad en descenso —un 25% menos en la última década— y un crecimiento del público adulto aficionado al juguete, que ya representa el 30% de la facturación del sector, los fabricantes se enfrentan a un escenario de transformación. A ello se suma el impacto de las falsificaciones, responsables de la pérdida del 11% de la facturación en España. “Reivindicamos el valor y la seguridad del juguete como pilares para el desarrollo infantil”, afirma Marta Salmón, presidenta de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), que reclama una mayor protección normativa y el reconocimiento del juego como motor de desarrollo.
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