Los plazos de entrega, la competencia, las exigencias de un cliente cada vez más informado, las nuevas generaciones que llegan más formados, los imprevistos, la interacción con el público e incluso los cambios de última hora son los factores que sitúan a la profesión de organizador de eventos entre las más estresantes del mundo laboral. ser factores que generan estrés. Pero, como en el caso de los events planners que ejercen en Madrid, los asistentes al Coloquio de Eventos de IPMARK en Barcelona, coinciden en señalar que la suya es una profesión “creativa, gratificante, y nada monótona, en constante evolución y en la que nunca dejas de aprender”.
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