BMW M presenta ‘Get Even With Corners’, una campaña impulsada por la marca de automoción y AGMC, importador autorizado de los vehículos de BMW Group en Dubái, Sharjah y los Emiratos del Norte, que a su vez ha sido desarrollada por la agencia Serviceplan Middle East.
El lanzamiento, que verá la luz entre octubre y diciembre de 2026, coincide con el inicio de las jornadas de conducción en circuito de BMW M y hace referencia a cómo la marca convierte los golpes con las esquinas de los muebles en un juicio contra las esquinas.
Pocas situaciones provocan una frustración tan universal como perder una pelea contra la esquina de una cama o una mesa. El dolor es inmediato, la humillación dura más y, de alguna manera, nunca se hace justicia. Sin embargo, aunque algunas esquinas continúan invictas en dormitorios, pasillos y salones, hay otro tipo de ángulos y curvas que BMW M es capaz de conquistar.
Con una estética similar a la de una película rodada en blanco y negro, la campaña ‘Get Even With Corners’ lleva a las esquinas ante los tribunales mediante un drama judicial estilizado. Después de toda una vida perdiendo contra ellas, la pieza revela el único lugar en el que los conductores pueden ajustar cuentas: al volante de un BMW.
La pieza visual parte de una idea sencilla con la que resulta fácil identificarse: todo el mundo se ha pasado la vida perdiendo discusiones contra las esquinas. Al convertir este malestar cotidiano en un proceso judicial, la producción construye un universo cómico y absurdo en el que los bordes afilados son tratados como una amenaza pública.
La campaña ha sido dirigida por Nalle Sjöblad, a través de DejaVu Productions, y toma elementos del cine negro y de la comedia absurda. Las sombras marcadas, los encuadres con gran angular, los detalles de época y un tono deliberadamente solemne otorgan al peligro cotidiano de las esquinas un carácter casi delictivo.
Una campaña cercana
‘Get Even With Corners’ plantea una aproximación diferente a la publicidad de automoción, al evitar los recursos habituales relacionados con la potencia, la precisión y las prestaciones para apostar por una propuesta más humana. En lugar de pedir al público que admire un BMW M desde la distancia, la campaña le ofrece una razón para querer experimentarlo personalmente.
La acción publicitaria deja atrás los elementos asociados al propio vehículo y muestra cómo BMW M sigue considerando que el componente más importante es la persona que se encuentra al volante.
Para BMW y AGMC, el trabajo amplía los años de inversión en experiencias en circuito destinadas a que las personas comprendan los vehículos BMW M no mediante especificaciones técnicas, sino a través de la experiencia directa.
Ziad Boghdady, director de marketing y gestión del ciclo de vida del cliente de AGMC, expresa: “[…]Una curva es el lugar donde esa relación entre automóvil, conductor y carretera se vuelve tangible. Se puede hablar de comportamiento, respuesta y control, pero la forma más rápida de entender el placer de conducir es experimentar personalmente un vehículo M al afrontar una curva. Con esta campaña, AGMC y BMW M ofrecen a quienes sienten curiosidad por la marca un motivo divertido para acercarse y descubrir en qué consiste realmente esa sensación”.
BMW en el circuito
“Nos hemos pasado toda la vida reduciendo la velocidad ante las curvas. El circuito simplemente permite descubrir qué sucede cuando dejamos de hacerlo. Es el lugar donde realmente comienza la conversación entre el conductor y la máquina», declara Akhilesh Bagri, director creativo de Serviceplan Middle East. «Ahí es donde un BMW M marca la diferencia y donde la reputación de ‘la máquina de conducción definitiva’ empieza a parecer totalmente merecida”, concluye.
Por su parte, Nalle Sjöblad afirma que “el lenguaje visual tenía que conseguir que el caso pareciera completamente real, aunque la premisa fuera absurda por naturaleza. Tratamos el tribunal como el centro de todo un mundo en el que las esquinas han causado daños reales y las personas finalmente han decidido buscar justicia. La estética del cine negro nos proporcionó tensión, obsesión y una sensación de agravio no resuelto. Después, cuando pasamos a la conducción del BMW M, esa rigidez da paso al movimiento y al control», puntualiza.