¿Y si para viajar a Menorca no hiciera falta coger un avión?
Para Queso Mahón-Menorca D.O.P., la respuesta estaba en algo tan sencillo como abrir un queso, probarlo y compartirlo. Con motivo de Semana Santa, la marca convirtió 550 consumidores de Madrid y Valencia en protagonistas de un viaje sensorial a Menorca, llevando a sus casas no solo el producto, sino también una experiencia pensada para descubrir, disfrutar y recomendar.
Cuando un producto está tan ligado a un territorio como el Queso Mahón-Menorca D.O.P., la mejor forma de hablar de él es también acercar a los consumidores a esa experiencia. Y eso fue precisamente lo que buscó la campaña: que pudieran descubrir el producto, probar sus diferentes variedades y compartirlo en sus propios momentos de disfrute.
Ahí estaba el reto de la campaña desarrollada junto a Territory Influence: generar notoriedad y educar sobre los atributos diferenciales de Queso Mahón-Menorca D.O.P. a través de un storytelling que permitiera crear una experiencia alrededor del producto: probar sus diferentes variedades, descubrir nuevas formas de disfrutarlo y compartirlo con su entorno.
Un viaje que empezó seleccionando a las personas adecuadas
Se seleccionaron 550 participantes mayores de 30 años, amantes del queso y residentes en Madrid y Valencia. No se trataba simplemente de conseguir alcance, sino de encontrar personas con un contexto real para hablar del producto: el 90% compraba habitualmente queso en supermercados, el 59% ya conocía Queso Mahón-Menorca D.O.P.
¿El siguiente paso? Storytelling
Bajo el concepto #AEsteViajeInvitoYo, la campaña recuperó el formato pasaporte de una acción anterior y lo adaptó al contexto de Semana Santa: un momento de escapadas, reuniones y celebraciones. Cada participante recibió tres variedades de Queso Mahón-Menorca D.O.P., un recetario y materiales para acompañar la experiencia.
La propuesta era sencilla: viajar a Menorca sin salir de casa. Primero, descubrir el producto y poner el foco en su origen. Después, incorporarlo a un momento real de disfrute, solo o en compañía, y compartir esa experiencia en redes.
El resultado fue más de 2 millones de impresiones potenciales orgánicas, un 204% por encima del objetivo, pero la parte más interesante del viaje ocurrió fuera de las redes.
Los participantes no se limitaron a publicar. Llevaron el producto a sus propios momentos de consumo y lo compartieron con las personas de su entorno. La campaña consiguió así 6.739 pruebas de producto, generando una cadena de recomendación de consumidor a consumidor que llevó la experiencia más allá de cada perfil.
De la experiencia individual a una conversación que escala.
El contenido generado por los participantes también se amplificó a través de paid media, alcanzando 1,3 millones de impresiones y un reach de 858.980 personas. De esta forma, las experiencias compartidas por los consumidores no se quedaron únicamente en sus propias comunidades, sino que pudieron llegar a una audiencia mucho más amplia.
Son esos momentos cotidianos en los que el producto cobra una dimensión diferente: una tabla de quesos preparada para compartir, una primera prueba, una recomendación a amigos o una opinión sobre cuál de las tres variedades se convirtió en favorita. Experiencias reales que permiten hablar del producto de una forma mucho más cercana.
Y eso es precisamente lo que demostró #AEsteViajeInvitoYo: que cuando las marcas ponen el producto en manos de las personas adecuadas y les dan espacio para contar su propia experiencia, la autenticidad no es solo una cuestión de tono, sino una forma de generar confianza.
Es un viaje que continúa cada vez que alguien prueba el queso por recomendación de otra persona. Y es así como algunas marcas solo cuentan su historia, y otras consiguen que sus consumidores la cuenten por ellas.
¿Qué historia podría contar tu marca?
Hablemos de cómo podemos convertir tu producto en una experiencia que los consumidores quieran descubrir, compartir y recomendar.
Domitilla Delpivo, head of creative de Territory Inflluence.
