Marcas y usuarios, a vueltas con los altavoces inteligentes

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Google Home, perteneciente a la gama de altavoces inteligentes de Google

A pesar de que un mayor número de usuarios ya disponen de un altavoz inteligente en el hogar, aún son pocas las marcas presentes en él mismo. Y mientras valoran la manera de entrar, una nueva obligación asoma: la optimización en las búsquedas por voz.

En la pasada campaña navideña Amazon presumió de haber batido récord de ventas en su gama de dispositivos Echo, los altavoces inteligentes que funcionan con su asistente de voz Alexa. No desveló cifras, aunque los datos proporcionados por Strategy Analytics podrían darle la razón.

De acuerdo con la consultora, el 41% de los altavoces vendidos en el segundo trimestre de 2018 cuentan con el apellido Echo. Le sigue Google y su serie Home, con el 27,6% del total de altavoces inteligentes vendidos en España. Un volumen que, a la espera de nuevas cifras, la investigadora de mercados sitúa en los 11,7 millones de dispositivos, un 67% más que en 2017.

Este crecimiento despierta las ansias de otros fabricantes de lanzar sus propios altavoces – sirvan los casos de las chinas Huawei y Xiaomi, con sus modelos AI Cube y Xiaoai- y la curiosidad de marcas no endémicas de adentrarse en el sector. Tal y como explica a IPMARK Iñigo Aguirre, consultor en Meetup Voice Interfaces, empresas procedentes de los medios de comunicación, la industria bancaria y el transporte han desarrollado aplicaciones de voz (‘skills’ en Alexa) para los altavoces inteligentes, aunque con apenas una o dos funcionalidades.

La presencia de las mismas aún resulta escasa, no obstante. ¿La razón? La propia novedad del canal. “A diferencia de las páginas web donde tú más o menos puedes ver cuándo están bien hechas porque es un aspecto de diseño y usabilidad, en el caso de la voz es más difícil saber cuándo una aplicación de este tipo está bien desarrollada”, indica. De acuerdo con Aguirre, conforme las marcas presentes vayan conociendo el canal, acabarán otorgando a sus aplicaciones mayores funciones.

Aunque el desarrollo de aplicaciones de voz no es la única manera en la que las marcas pueden aprovecharse de esta nueva tecnología. Deberán trabajar el SEO para voz, similar a la estrategia tradicional de optimización en buscadores desde un ordenador o un dispositivo móvil. “No es una búsqueda que canibalice a la otra, al contrario de lo que la gente piensa, ambas están creciendo”, enfatiza el consultor.

En este caso, la intención de búsqueda se realiza en voz alta y se materializa en la lectura, por parte del altavoz, del ‘rich snippet’, el fragmento de texto enriquecido que resume lo contenido en una determinada página. Ello conlleva, no obstante, un riesgo: que al final el usuario se conforme con lo recitado por el altavoz y no acceda a la web.

A lo que se sumaría la importancia que tanto Google como Amazon darán a las marcas con aplicaciones de voz en las páginas de resultados. “Es decir, si para buscar un jersey El Corte Inglés está posicionado en el primer puesto en orgánico, pero hay una aplicación de voz de Cortefiel, aunque en orgánico éste se posicione más abajo, va a ser el resultado que el asistente ofrecerá en primer lugar”.

Aplicaciones de voz sin uso

A pesar del gran crecimiento experimentado entre 2017 y 2018, de acuerdo con el consultor, aún la presencia de altavoces inteligentes en los hogares de los usuarios españoles resulta escasa. Aguirre, sin embargo, prevé un incremento en el número de tales dispositivos, ya que el precio – relativamente bajo- no supone un obstáculo.

En cuanto al uso que de los altavoces inteligentes dan los consumidores, de acuerdo con el consultor, las tareas se reducen a poner música, alarmas y recordatorios. Es más: “muchos de ellos no se han dado cuenta de que hay aplicaciones de voz dentro del asistente. Solo aprovechan las funcionalidades nativas de Amazon o Google y rara vez se plantean utilizar aplicaciones de voz”. Las compras por voz, de momento, se mantienen alejadas de las tareas que los usuarios encomiendan a su altavoz.

Hacia la computación ambiental

El hogar no será el único terreno a conquistar por los asistentes de voz. Presentes en los ‘smartphones’ desde 2011 – fecha en la que apareció Siri-, Alexa o el asistente de Google terminarán adentrándose en otros ámbitos. Según explica Aguirre, es lo que la compañía de Mountain View denomina computación ambiental.

“Detrás de esa palabra, lo que hay es una intención de que el asistente esté en todas partes. Que si el usuario se acostumbra a utilizarlo en su casa, lo pueda seguir haciendo en el coche, de camino al trabajo o dentro del trabajo”. Y una vez los usuarios se habitúen a su asistente, “va a ser bastante difícil prescindir de ellos”.

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