Las empresas españolas de consumo y manufactura afrontan 2026 con una estrategia de innovación más contenida, selectiva y orientada a resultados, como indica el descenso del porcentaje de organizaciones del sector que prevé aumentar su presupuesto de innovación este año, del 82% en 2025 al 77% en 2026.
Según la séptima edición del Barómetro Internacional de la Innovación de Ayming, la cifra sitúa al sector por debajo de otras industrias analizadas, como automoción, donde el 93% de las firmas prevé elevar su inversión en innovación; energía, con un 90%, y tecnología, con un 89%.
El informe apunta a una moderación de las inversiones y a una mayor búsqueda de proyectos con impacto directo en productividad, eficiencia y resiliencia empresarial. La presión sobre los márgenes, la incertidumbre económica y las tensiones en las cadenas de suministro globales han llevado a las empresas a orientar sus estrategias hacia iniciativas con retornos más claros y vinculadas a la mejora operativa.
Esta evolución también se refleja en la redistribución de los presupuestos destinados a I+D+i. El 16% de las sociedades del sector afirma que destinará al menos un 10% de sus ingresos a innovación en 2026, frente al 12% del año anterior. Además, el porcentaje de negocios que asigna un 5% de su facturación a innovación ha crecido del 12% al 29%.
La mejora de operaciones y procesos se ha situado como la principal prioridad para las empresas españolas de consumo y manufactura, señalada por el 55% de las entidades consultadas, por encima de la media nacional, situada en el 32%. Le siguen la implantación de nuevas herramientas y tecnologías, con un 52%, y la implementación de inteligencia artificial, con un 39%.
En cambio, las iniciativas vinculadas a sostenibilidad y mejora de la huella medioambiental han perdido peso, al pasar del 33% en 2025 al 26% en 2026.
Mayor peso de las subvenciones públicas
Las empresas del sector siguen enfrentando barreras para innovar. La principal dificultad identificada son los procesos ineficientes y la burocracia, mencionados por el 68% de las organizaciones, el porcentaje más alto entre todas las industrias analizadas.
También destacan la presión por obtener resultados inmediatos y la visión cortoplacista, señaladas por el 61% de las empresas encuestadas, así como la falta de talento especializado, mencionada por el 42%.
En financiación, las subvenciones públicas se han convertido en la principal vía para apoyar los proyectos de innovación. El 55% de las empresas del sector recurrirá a ellas, frente al 40% registrado en 2025. Por su parte, la autofinanciación ha descendido del 56% al 42%.
Según los autores del informe, esta evolución refleja una mayor búsqueda de mecanismos externos de apoyo para sostener los proyectos de innovación ante una situación económica más exigente y con mayor presión sobre los recursos internos.
Cadenas de suministro y ciberseguridad
El escenario geopolítico y económico sigue condicionando la estrategia empresarial del sector. La principal preocupación vinculada a la seguridad nacional es la interrupción de cadenas de suministro críticas, identificada por el 61% de las empresas de consumo y manufactura. A continuación se sitúan las amenazas relacionadas con la ciberseguridad, mencionadas por el 48%.
Como respuesta, el 68% de las organizaciones ha incrementado su inversión en ciberseguridad durante los últimos doce meses, mientras que el 48% ha diversificado sus cadenas de suministro. Estos datos muestran cómo el sector ha incorporado criterios de resiliencia, seguridad y continuidad operativa dentro de sus estrategias de innovación y transformación empresarial.