INNN cumple 18 años: cómo llegar a la mayoría de creatividad

En INNN hemos bailado con el branding, el digital, el desarrollo tecnológico, las redes sociales, el PR, el performance, la consultoría, la formación o los productos digitales.

David Acosta, CEO de INNN.

Hay profesiones donde los años pasan deprisa. Y luego están las agencias creativas
independientes.

En este oficio todo ocurre extremadamente rápido. Cambian los clientes, los formatos, las plataformas, los algoritmos, las tecnologías, las maneras de consumir cultura, las formas de relacionarnos e incluso las expectativas sobre lo que una agencia debe ser. Y en medio de todo eso, intentamos seguir teniendo buenas ideas. Todos los días.

Por eso me sigue pareciendo increíble escribir esto: en INNN cumplimos 18 años. Cuando todo va a velocidad 2x cumplir años se convierte en un verdadero activo estratégico.

No os voy a engañar. Las efemérides suelen parecerme poco sexys. Pero también son una magnífica excusa para detenerse un momento, mirar atrás y preguntarte cómo demonios has conseguido llegar hasta aquí sin convertirte en otra cosa por el camino. La gente de IPMARK nos lanzaba precisamente esa pregunta: ¿cómo se consigue mantener durante 18 años la independencia, la frescura o, sencillamente, mantenerse?

Por mantener las expectativas a raya: no tengo ni idea.

No sabría replicarlo con una fórmula. Pero sí puedo compartir algunos aprendizajes, varios golpes contra la pared y unas cuantas obsesiones que nos han acompañado durante todo este tiempo. La primera probablemente no sea demasiado cool: diversificar desde tu core.

Diversificar desde tu core

Durante años el sector confundió crecimiento con acumulación. Más servicios, más estructura, más departamentos, más capas, una enorme complejidad. Demasiadas agencias terminaron atrapadas en una especie de fatiga operativa permanente, intentando ser relevantes y expertos en todo al mismo tiempo.

Por supuesto que es importante tener claro cuál es tu valor diferencial y escapar del bucle tóxico del “hacemos 360º”, que muchas veces solo conduce al desenfoque y a la sobrecarga estructural. Pero, al mismo tiempo, para nosotros siempre ha sido fundamental abrazar la novedad desde una identidad creativa reconocible. El sello creativo siempre por encima de la novedad y la especialización. Orgullosos de ser creativamente holísticos.

En INNN hemos bailado con el branding, el digital, el desarrollo tecnológico, las redes sociales, el PR, el performance, la consultoría, la formación o los productos digitales. Y no por ansiedad oportunista, sino porque la creatividad cuando de verdad se aplica al negocio nunca puede ser estática. Y, honestamente, contar con un portfolio flexible también nos ha permitido superar las modas presupuestarias de cada época sin dejar de aportar valor a nuestros clientes.

No perder nunca el hambre

Pero seguramente lo más importante de estos 18 años haya sido no perder nunca el hambre. La ambición. La ilusión. El pique sano cuando ves el trabajo increíble de otras agencias. La exigencia bien entendida. Las ganas de seguir aprendiendo aunque lleves media vida dedicándote a esto.

Liderar una agencia independiente tiene bastante de resistencia física y mental. Hay momentos maravillosos y otros demoledores. Días donde todo parece avanzar y otros donde tienes la sensación de estar sosteniendo una pequeña banda de indie rock en mitad de una tormenta.

Pero también he aprendido que, en este sector, pedalear rápido no solo sirve para avanzar. Muchas veces sirve simplemente para mantener el equilibrio. Y quizá por eso, después de 18 años, seguimos sintiéndonos jóvenes. O al menos lo suficientemente inconscientes como para seguir disfrutándolo.

Elegir muy bien a las personas

Otra lección importante: elegir muy bien a las personas. Clientes, socios, colaboradores y, sobre todo, equipos. En este tiempo ha pasado mucha gente por INNN y me siento enormemente orgulloso de ello. Tener cerca personas brillantes, curiosas, sensibles e inconformistas no solo mejora el trabajo creativo; obliga a las organizaciones a no acomodarse nunca.

Cuando trabajas con gente con talento, el nivel de exigencia sube automáticamente. Como CEO, tu responsabilidad deja de ser simplemente gestionar proyectos y pasa a consistir en construir un contexto donde puedan desatarse cosas interesantes: mejores clientes, mejores conversaciones, mejores ideas, mejores oportunidades.

No solo es cuestión de metodología y políticas de contratación, sino, de generar una atmósfera con lugares y momentos que permitan reducir el miedo al error, fomenten la aventura, el descubrimiento y la curiosidad. Y solo así, consigues que una agencia mantenga algo muy difícil hoy: que las personas sientan realmente los colores.

Gracias, de verdad, a todas las personas que han formado parte de INNN durante estos 18 años. Nos habéis hecho mejores.

Nunca perder lo local

También he aprendido algo que antes parecía contradictorio: “nunca pierdas lo local”. Nosotros nacimos en Sevilla. Aquí sigue estando nuestra sede principal (si eso ya puede decirse que exista hoy). Y desde aquí crecimos hacia Málaga, Valencia o Madrid… y a cuentas nacionales e internacionales.

Durante mucho tiempo parecía obligatorio parecer internacional incluso antes de ser relevante localmente. Nosotros aprendimos justo lo contrario. Tener raíces claras no limita, da identidad. Esto nos ha permitido no solo aterrizar localmente conceptos y marcas globales sino aportar una perspectiva periférica que no deja de ser suplemento vitamínico del pensamiento lateral. Frescura, vaya.

Intentamos devolver a nuestra comunidad parte de lo que nos ha dado: colaborar con universidades, apoyar a estudiantes, impulsar proyectos culturales y asociacionistas y servir, en la medida de lo posible, como plataforma para el talento creativo de nuestro entorno.

Lo global hoy ya no depende tanto de dónde estás, sino de la capacidad de generar ideas culturalmente relevantes desde un lugar auténtico.

Una gran empresa no siempre es una empresa grande

Otra convicción que hemos reforzado con el tiempo: una gran empresa no siempre es una empresa grande. Mantener una estructura razonable (incluso cuando aparecen proyectos muy seductores) permite conservar algo muy valioso: cercanía entre áreas, flexibilidad, velocidad de decisión y cierto control creativo sobre lo que haces.

Un CMO no quiere hablar con un account junior que escala sus problemas a un comité, necesita interlocutores con cicatrices, gente que entienda que su presupuesto es, en realidad, una apuesta de negocio. En INNN nos hemos instalado en ese sweet spot que permite aguantar la presión de una cuenta internacional y la agilidad para pivotar en 24 horas.

No todas las agencias tienen que funcionar así. Pero nosotros nunca quisimos convertirnos en una fábrica. Y probablemente esa sea la idea que más clara tenemos ahora que alcanzamos la mayoría de edad.

Después de 18 años seguimos creyendo que todo va de las ideas. Ideas que impactan en negocio, sí, pero también en la cultura, la memoria y en nuestras emociones. Ideas que percuten en la cabeza de la gente. Ideas capaces de generar conversación, identidad y vínculo.

Porque al final, incluso en esta industria obsesionada con la eficiencia, los datos y la automatización, seguimos dedicándonos a algo inevitablemente humano: intentar que a alguien le importe de verdad aquello que hacemos. La publi es cultura.

Y mientras sigamos sintiendo eso, seguiremos aquí. A por los próximos 18.

David Acosta, CEO de INNN

David Acosta, CEO de INNN.