La IA empieza a consolidarse como una herramienta clave para los profesionales de la belleza, no como sustituto del talento humano, sino como un apoyo capaz de optimizar tiempos, mejorar procesos y elevar la calidad del servicio.
Así lo recoge el primer Reporte de Beauty Tendencias publicado por Booksy, en el que se analizan los principales desafíos y oportunidades del sector. El informe identifica tres grandes transformaciones impulsadas por la IA en la industria beauty: la reducción de tareas administrativas, la mejora de la productividad en marketing y una mayor precisión en diagnósticos específicos.
Según los datos recogidos por Booksy, los propietarios de salones dedican cada semana entre 15 y 20 horas a labores administrativas y de control de inventario, una carga que la inteligencia artificial puede reducir de forma significativa.
En concreto, un estudio publicado en 2026 en ResearchGate, citado por el informe, analizó el impacto de la IA en tres salones entre 2022 y 2025. Los resultados muestran que estas herramientas ayudan a “organizar el ruido” derivado de interrupciones telefónicas y gestión manual de citas, logrando una reducción de entre 10 y 15 horas en coordinación manual y de hasta 2 horas en control de inventario.
La inteligencia artificial también está ganando peso en la creación de contenidos y en la productividad de marketing. De acuerdo con un análisis de McKinsey de 2025 recogido en el reporte, las empresas de belleza que integran IA han mejorado un 20% su productividad en marketing y han reducido en un 50% los plazos de producción creativa. Estas herramientas permiten, además, democratizar recursos que hasta ahora estaban al alcance principalmente de grandes compañías.
Otro de los avances más relevantes se encuentra en el ámbito del diagnóstico y la personalización. El informe destaca el uso de soluciones capaces de analizar fotografías para predecir problemas capilares, consultas apoyadas en realidad aumentada y herramientas que recomiendan productos en función de las necesidades de cada persona. En algunos casos, estas tecnologías alcanzan hasta un 82% de precisión en la identificación de afecciones como caspa o eritemas en el cuero cabelludo.
Pese al potencial de estas soluciones, el sector todavía se encuentra en una fase de adopción inicial. Según Booksy, solo el 18,2% de los profesionales de la belleza se siente preparado para incorporar inteligencia artificial en sus negocios, mientras que el 54,5% afirma sentirse inseguro, aunque con gran curiosidad por sus posibilidades.
La compañía advierte, no obstante, de que una implantación inadecuada puede poner en riesgo uno de los elementos diferenciales de barberías y salones de belleza: la conexión emocional con el cliente. “Si la tecnología es tosca o se siente artificial, destruye de inmediato el vínculo que el profesional ha tardado años en construir”, señala Jonathan Zarzalejo, director de marketing de Booksy España.
Para Zarzalejo, el reto no está en la inteligencia artificial en sí, sino en su diseño y aplicación. “Nuestra filosofía es que cualquier tecnología que interactúe con el cliente debe ser tan fluida, cálida, intuitiva y natural que no suponga una barrera, sino una extensión del propio negocio”, afirma.
Booksy, que llegó a España en 2018, se ha consolidado como una plataforma de referencia para la gestión de servicios de belleza y bienestar. Actualmente cuenta con más de 15.500 negocios asociados, más de 7 millones de clientes registrados y más de 135 millones de reservas gestionadas en el mercado nacional.
Con estos datos, el informe apunta a una conclusión clara: la inteligencia artificial está llamada a convertirse en un aliado estratégico para los profesionales del sector beauty, siempre que su uso permita liberar tiempo, mejorar la gestión y reforzar —no sustituir— la relación humana que define la experiencia en salones y barberías.