La inteligencia artificial (IA) avanza como canal de influencia en las decisiones de compra de los consumidores jóvenes. Un 40% de usuarios de entre 15 y 25 años ya se informa de productos a través de aplicaciones como ChatGPT o Gemini, llegando un 33% a comprar a través de las mismas.
Según los datos del estudio ‘Los consumidores del mañana’ de Orisha Commerce y OpinionWay, un 62% de jóvenes compradores afirma confiar en las recomendaciones que ofrece esta tecnología. No obstante, aún se perciben reticencias, como indica que un 37% no se fía aún de estas herramientas porque prefiere el asesoramiento humano (55%) o por temor a recibir recomendaciones erróneas (48%).
Pese al avance de la IA, las redes sociales continúan siendo el principal canal de descubrimiento y conversión. El 88% de los jóvenes las utiliza para informarse sobre productos, con TikTok (68%) e Instagram (60%) a la cabeza, seguidas de YouTube como tercera opción (40%).
Un 45% de jóvenes afirma haber realizado compras en directo a través de TikTok e Instagram; un 49% reconoce haber comprado un producto tras haber visto un anuncio en redes sociales; y un 91% asegura haber adquirido productos descubiertos por casualidad en estas plataformas.
Respecto a esta última, la publicidad en redes sociales, el estudio confirma la aceptación de los jóvenes por los anuncios en estas plataformas – un 84% los considera útiles para descubrir nuevas marcas-, pero también que hay una saturación, como expone un 79% de encuestados.
No obstante, un 72% afirma preferir estos anuncios frente a los de otros medios tradicionales, y un 69% reconoce que este tipo de contenidos incrementa sus ganas de comprar el producto.
El informe también analiza el marketing de influencers, una dinámica que resulta algo más compleja. Aunque estos perfiles siguen teniendo capacidad de prescripción (el 39% de los encuestados confía en la recomendación genuina de un influencer), la confianza en sus mensajes se debilita. El 64% de los jóvenes desconfía de los productos promocionados de forma explícita en contenidos patrocinados, lo que evidencia una creciente brecha entre la influencia que generan y la credibilidad que perciben.