Emilio Saliquet CEO de Replica Comunicación

Texto / REDACCIÓN DE IPMARK

Fotos / Replica Comunicación

Emilio Saliquet (Replica): «Las marcas no necesitan volumen de acciones, sino precisión cultural”

La independencia, la especialización y el criterio estratégico se han convertido en claves para diferenciarse en un sector cada vez más estandarizado. Desde Replica, su CEO, Emilio Saliquet, defiende un modelo boutique donde la relevancia prima sobre el volumen y la visibilidad.

En un contexto donde las grandes agencias tienden a la estandarización, ¿por qué cree que el modelo independiente no solo es más ágil, sino también más relevante para las marcas?

El modelo independiente no es solo más ágil, es más honesto con la realidad de las marcas hoy. Las grandes estructuras tienden a repetir fórmulas porque necesitan escalar procesos; nosotros, en cambio, partimos de la singularidad de cada cliente. Esa libertad nos permite tomar decisiones más rápidas, pero sobre todo más relevantes, porque no están condicionadas por capas internas ni por modelos heredados. Hoy las marcas no necesitan volumen de acciones, necesitan precisión cultural, y ahí la independencia deja de ser una categoría operativa para convertirse en una ventaja estratégica. En Replica, somos personas independientes pero con una pasión común.

Replica ha construido un posicionamiento muy claro en lujo y estilo de vida. ¿Se nace especialista o se construye esa credibilidad con los años… y con qué tipo de decisiones?

Cuando fundamos la agencia, (originalmente dentro del grupo Delvico Bates,) nuestro posicionamiento era claro. Si había (y hay) agencias especializadas en motor, en comunicacion en el sector medico y farmacéutico, o en disciplinas dentro de la comunicación (digital, BTL, ATL) si hay arquitectos o diseñadores sectoriales, por estilo o tipo de construcción… ¿cómo esto nunca se había aplicado a comunicar marcas en un sector cuya sensibilidad es clave?.

Replica nace con una vocación, como los especialistas en moda, lujo o estilo de vida y hemos demostrado con mas de 25 años trabajando con marcas lideres a nivel global, que un nombre, marca o producto con credibilidad en este sector se construye con tiempo, criterio y, sobre todo, con renuncias.

Elegir bien los clientes, decir no a proyectos que no encajan y mantener una coherencia en el posicionamiento es lo que acaba generando credibilidad.

En nuestro caso, ha sido una suma de decisiones muy claras: apostar por productos reales y marcas con discurso, cuidar la estética tanto como el contenido y entender que el estilo de vida, la moda o el lujo no es un sector, sino una forma de comunicar.

Hablan de “servicio boutique” en un sector que muchas veces promete personalización pero entrega procesos industrializados. ¿Qué significa realmente para vosotros ser boutique… en el día a día con el cliente? Yo me preguntaría primero ¿Qué significa realmente ser “boutique”?.

Ser boutique no tiene que ver con el tamaño, sino con la implicación. En el día a día significa que no hay capas intermedias entre el cliente y el equipo senior, que cada proyecto se trabaja con mirada estratégica y no como un entregable más, y que adaptamos el método al cliente, no al revés. Es menos proceso estándar y más criterio aplicado. Y eso se nota en los detalles, en la capacidad de anticipación y en la calidad de las relaciones que construimos. El termino agencia “boutique” tiene su origen `precisamente’ en un sector el que el servicio personalizado, la atención premium, incluso diría los productos artesanos y bien hechos, marcan la diferencia.

Menos visibilidad, más valor de marca

En un entorno saturado de impactos, ¿qué diferencia hoy a una estrategia de comunicación que simplemente “funciona” de una que realmente construye marca?

La diferencia está en la coherencia y en la capacidad de generar significado, más allá de visibilidad o métricas que no dejan huella. Construir marca implica trabajar a medio plazo, tener un relato claro y sostenerlo en todos los puntos de contacto.

No se trata de estar en todos los sitios, sino de estar bien en los lugares adecuados y con un discurso reconocible.

Cuando comenzamos en Replica, me parecía anecdótico cuando un Director creativo muy reputado me preguntó, ¿como es posible que una marca de lujo comunique valores sin el uso de copys, o slogans? cuando las grandes marcas de lujo siguen estando entre las que tienen valores mas robustos en el mundo de la comunicación. Quizás sea porque las estrategias que hay detrás están construidas a través de pilares como grandes imágenes aspiracionales y un uso eficiente de celebrities y embajadores de marca, más allá de vagas y poco creíbles promesas

Contáis con un equipo senior con experiencia transversal en lujo, consumo y lifestyle. ¿Cómo se traduce esa seniority en resultados tangibles para el cliente?

La experiencia se traduce en menos ruido y más acierto. Un equipo senior sabe identificar qué es relevante y qué no, anticipa problemas y optimiza recursos. Para el cliente eso significa estrategias más afinadas, menos ensayo-error y resultados más consistentes en el tiempo. También implica una red de contactos cualificada y una sensibilidad para entender códigos de sectores como el lujo que no se improvisan. Cada día nace una agencia de comunicacion alrededor del manager de una conocida influencer o el estilista de una cantante, hay que aplicar el sentido común!!

Muchas marcas buscan visibilidad, pero pocas construyen deseo. Desde vuestra experiencia, ¿cuál es el error más común que están cometiendo las marcas en comunicación?

Confundir visibilidad con valor. El fallo más común de algunas marcas es pensar que más exposición genera más deseo. Al estar sobrecomunicando, corren el riesgo de perder control sobre su narrativa y diluir su posicionamiento. El deseo se construye desde la coherencia, la escasez y la relevancia cultural, no desde la saturación. Saber cuándo no comunicar es tan importante como saber hacerlo.

El lujo ha cambiado: ya no es solo producto, es narrativa, experiencia y valores. ¿Cómo estáis ayudando a las marcas a adaptarse a este nuevo paradigma sin perder aspiracionalidad?

El nuevo lujo: narrativa sin perder aspiración. El lujo hoy se define por lo intangible: historia, valores, experiencia. Nuestro trabajo es ayudar a las marcas a articular ese relato de forma contemporánea sin banalizarlo. Eso implica encontrar el equilibrio entre accesibilidad y exclusividad, trabajar contenidos que conecten culturalmente y construir experiencias que sean memorables. La aspiracionalidad no desaparece, evoluciona hacia algo más sofisticado y menos evidente. Cada día tenemos más clientes en el sector turístico o el wellness por ejemplo donde el lujo se traduce también en experiencias y sobre todo en salud, en disfrute, y calidad de vida.