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Unas pocas acciones más originales (que no quiere decir mejores) consiguen una elevada notoriedad, aunque no siempre positiva. Puede recordarse

Unas pocas acciones más originales (que no quiere decir mejores) consiguen una elevada notoriedad, aunque no siempre positiva. Puede recordarse el lejano vídeo del doberman, el más cercano con los de la ceja, el primer desnudo del candidato de Ciudadanos (cuando empezó a extenderse la moda ya dejó de funcionar, como suele ocurrir con cualquier cosa)… En las recientes elecciones municipales y autonómicas apenas ha habido anuncios reseñables en ese sentido: quizás los carteles cinematográficos de Tomas Gómez y el PSM, que lograron su objetivo de salir en numerosos medios de comunicación con una mínima inversión; el cover-plagio de Lady Gaga con el candidato Alejandro (del PP) en Tarragona; y los anuncios anónimos del PP madrileño atacando al PSOE. En estos últimos, sobre fondo rojo, aparecían Zapatero y Tomás Gómez riéndose abiertamente junto al titular “Cinco millones de parados”. Autocontrol de la Publicidad no ha entrado a analizarlos al no tener competencia legal sobre la publicidad política. Pero sí alguna Junta Electoral, que ordenó que al menos los firmase el anunciante, el PP.

Todo vale. ¿Se imaginan que cualquier marca hiciese un anuncio denigrando a un competidor utilizando su tipografía, colores corporativos y prescriptores, y además sin firmarlo, como si fuese el mismo competidor el que se ridiculizase a sí mismo? Parece claro que incumpliría más de un punto de la ley de publicidad… pero es que dicha ley no es de aplicación para la publicidad política. Cuando los Saatchi hicieron la famosa campaña Labour isn’t working allá por 1979, con fotos de enormes colas de parados, los carteles estaban claramente firmados por los conservadores británicos, y no trataron de engañar a nadie escondiéndose en el anonimato e intentando que pareciesen hechos por los propios laboristas. Tampoco caían en la burda manipulación de poner fotos de sus oponentes riéndose como si el tema del paro les hiciese mucha gracia. Y, como suele ocurrir en estos casos, la denuncia y posterior rectificación lo que ha conseguido es amplificar la notoriedad de la campaña, beneficiando a sus orgullosos promotores. ¿Este es el concepto que tienen de la publicidad los partidos políticos?

Encerrados en la web. Después de los vagos modernos de Flex con sus 40 días y 40 noches en la cama retransmitidos en directo, llega el Friki de FNAC que está 10 días encerrado en la tienda. Menos mal que el pato de Mixta ya ha salido, porque si no Internet estaría lleno de tipos anunciando cosas sin poder salir de la Red.

Los seguros invierten más, mucho más. En una época de restricciones y recortes, sorprende el incremento de la inversión del 51% que llevan este año los seguros de respuesta directa, según el estudio de Arce Media. Claro que se puede explicar por el descenso considerable de accidentes en carretera mientras los precios de los seguros no han bajado apenas, por lo que el negocio debe ser mejor que nunca.

Los muñecos de JWT. Esto del análisis de marcas está muy bien, pero pocas veces suena tan peculiar como los muñecos de JWT que en teoría representan la imagen de más de 3.000 marcas. Todo es además muy serio, fruto de la herramienta BrandToys, aunque a mí me suena a los Lego. O, en versión castiza, a los Click de Famobil.

El veranito de El Corte Inglés. Georgie Dann es una mina: oír el anuncio del veranito de Viajes El Corte Inglés. Como diría un famoso torero: “En dos palabras, im presionante”.