El cierre de la estructura de Comscore en España se convierte en una de las noticias de mayor impacto para el sector este mes de agosto. Las alarmas ya habían saltado el pasado 23 de julio cuando la nueva dirección paralizó las conversaciones con la AIMC para revisar los compromisos adquiridos tras ganar el concurso de medición digital.
Comscore anunció el pasado 11 de agosto una profunda reestructuración internacional bajo la denominada ROI Strategy, un plan con el que pretende simplificar su organización, reducir su estructura de costes y concentrar la inversión en las áreas con mayor capacidad de crecimiento.
La estrategia contempla una reducción sustancial de plantilla y la racionalización de la presencia comercial internacional de la compañía. Según las estimaciones de Comscore, las medidas permitirán recortar entre 20 y 25 millones de dólares de costes anuales.
La multinacional no ha detallado públicamente cuántos puestos de trabajo se verán afectados en cada mercado. Sí ha avanzado que recurrirá en mayor medida a recursos internacionales para determinadas operaciones y que reducirá los costes asociados a negocios y productos heredados.
La reorganización se desarrolla bajo el mandato de Matt McLaughlin, que asumió este verano el cargo de consejero delegado de Comscore y ha marcado como prioridades la simplificación de la compañía y la concentración de las inversiones en productos escalables, medición multiplataforma, datos e inteligencia artificial.
El plan supondrá entre 7 y 9 millones de dólares en costes extraordinarios, principalmente relacionados con indemnizaciones, finalización de contratos y otros gastos vinculados a la reestructuración. Comscore prevé que el proceso esté completado sustancialmente durante 2027.
El concurso de la AIMC, en el aire
El ajuste adquiere una dimensión especial en España. El pasado 10 de julio, la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) anunció que había seleccionado por unanimidad la propuesta de Comscore en el concurso convocado para elegir al nuevo medidor recomendado de audiencias digitales. Al proceso también concurrieron GfK y Nielsen.
El sistema está previsto para comenzar a operar en 2027 y sustituir al modelo utilizado hasta ahora. La propuesta seleccionada contempla una metodología híbrida, nuevos desarrollos destinados a mejorar la medición digital y una mayor desagregación geográfica. El proyecto incluye asimismo un panel multidispositivo representativo de la población internauta española, cuya gestión estaba prevista en colaboración con Kantar Insights.
Sin embargo, tras la adjudicación, la nueva dirección de Comscore paralizó las conversaciones con la AIMC con el objetivo de revisar los compromisos asumidos durante el proceso de selección. Una decisión que encendió las primeras alarmas sobre la continuidad del proyecto y que adquiere ahora una nueva dimensión con la reestructuración internacional.
Con la paralización de las negociaciones y la noticia de la reestructuración global de Comscore, queda en el aire la ejecución del proyecto adjudicado. Según fuentes del sector, Comscore cerrará su filial española sin haber formalizado el contrato marco definitivo con la AIMC, una situación que obliga a la asociación a evaluar posibles alternativas para garantizar el futuro de la medición digital en España.
Por ahora, la multinacional, que todavía no ha confirmado oficialmente su cierre en nuestro mercado, prevé atender a los clientes españoles desde sus estructuras internacionales, mientras el sector permanece a la espera de una comunicación oficial que concrete tanto el alcance del cierre como sus consecuencias para el nuevo modelo de medición. De momento, la web de AIMC mantiene a Comscore como compañía seleccionada para convertirse en el nuevo medidor recomendado de audiencias digitales. La incógnita es si el proyecto podrá desarrollarse en los términos inicialmente previstos apoyándose en la estructura internacional de la multinacional o si la nueva situación obligará a revisar las condiciones acordadas.
Resultados adversos
La reestructuración se produce después de que Comscore completara la venta de su negocio de películas, una operación que permitió eliminar alrededor de 40 millones de dólares de deuda y reducir sus pagos anuales de intereses y principal.
A esta operación se suma la evolución de los resultados. En el segundo trimestre, Comscore registró unos ingresos de 79,2 millones de dólares, un 11,3% menos que en el mismo periodo del año anterior. El EBITDA ajustado descendió hasta 1,3 millones de dólares, frente a los 8,9 millones registrados un año antes.