La personalidad de marca de la Selección Española gana ambición y creatividad

La consultora estudia cómo el estilo de juego, el liderazgo y el comportamiento del equipo influyen en la construcción de su identidad.

Rodri, Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal.

La Selección Española de Fútbol proyecta una personalidad de marca más equilibrada tras su nueva victoria en el Mundial, según un análisis elaborado por Branward sobre la personalidad de marca del equipo.

El informe identifica cuatro factores que han resultado determinantes en esta evolución: el liderazgo de Luis de la Fuente, la renovación generacional del equipo, la consolidación de un modelo de juego reconocible y los éxitos deportivos alcanzados en los últimos años.

Para este análisis, Branward utiliza una metodología propia de evaluación de personalidad de marca basada en los doce arquetipos de Jung, que permite identificar los rasgos predominantes de una marca y analizar su evolución a lo largo del tiempo.

Un liderazgo basado en el conocimiento y la confianza

El perfil de Luis de la Fuente reúne, según Branward, características propias del Sabio y del Cuidador. La consultora relaciona su gestión con el conocimiento, la serenidad y la experiencia, junto con la confianza, la cercanía y el desarrollo del talento.

Su forma de dirigir ha situado las capacidades individuales al servicio del colectivo y ha contribuido a reforzar la cohesión del equipo. Tras la conquista del Mundial, el seleccionador ha resumido esta filosofía con la frase: «Juntos somos más fuertes».

La llegada de una nueva generación ha incorporado libertad, creatividad y atrevimiento a una identidad históricamente vinculada con la inteligencia y el dominio técnico. Esta combinación ha aumentado la presencia del Explorador y del Héroe sin desplazar al Sabio.

Branward asocia a Rodri con el arquetipo del Sabio por su inteligencia, visión y liderazgo. Lamine Yamal representa al Explorador a través de la creatividad, el atrevimiento y la libertad, mientras que Mikel Oyarzabal encarna al Héroe por su compromiso, esfuerzo y espíritu de equipo. Dani Olmo incorpora rasgos del Creador mediante la imaginación, la innovación y la versatilidad.

La aparición de Pau Cubarsí también simboliza, para la firma, la madurez del relevo generacional. Pese a sus diferentes perfiles, los futbolistas comparten una manera de entender el juego basada en poner el talento individual al servicio del conjunto.

Pensar, crear y competir

El modelo de juego traslada la personalidad de la Selección al terreno de juego mediante tres principios. Pensar se vincula con la inteligencia para interpretar los partidos, crear con la libertad para encontrar soluciones y competir con el compromiso colectivo para alcanzar un objetivo compartido.

Estos fundamentos refuerzan al Sabio por su comprensión táctica, al Creador por su capacidad para generar alternativas y al Héroe por el esfuerzo y la voluntad competitiva.

Los resultados deportivos han aumentado además la confianza del equipo, su conexión con la afición y su reconocimiento internacional. El análisis matiza, no obstante, que los triunfos no definen por sí solos la personalidad de una marca, aunque pueden reforzar los atributos que esta proyecta dentro y fuera del campo.

Del Sabio-Creador al liderazgo colectivo

La evolución descrita por Branward parte del ciclo comprendido entre 2008 y 2012, cuando la Selección presentó un perfil Sabio-Creador caracterizado por la técnica, la imaginación y la capacidad de sorprender.

Entre 2013 y 2018, el componente técnico adquirió más peso y el equipo mantuvo rasgos como la inteligencia, la calidad y la disciplina. Sin embargo, perdió parte de la creatividad y el atrevimiento del periodo anterior, lo que dio lugar a una identidad más previsible.

La etapa iniciada en 2019 ha recuperado progresivamente la libertad creativa mediante el relevo generacional, el cambio en la dirección técnica y un juego más colectivo. En 2026, el informe define a la Selección a partir de la combinación del Sabio, el Explorador y el Héroe, asociados respectivamente con la inteligencia, la creatividad y el liderazgo compartido.

La consultora concluye que la identidad de una marca deportiva se construye también mediante cada decisión técnica, la forma de competir y la relación con la afición. En el caso de la Selección, la combinación de inteligencia, creatividad y compromiso colectivo define la nueva etapa del equipo.