Lo Normmal es que produzcas de manera sostenible

Producir de manera sostenible significa planificar mejor, elegir mejor, preguntar antes y evitar inercias. El trabajo empieza antes, y pasa por asumir que cada decisión es importante.

La sostenibilidad en producción empieza en la preproducción, que es ese momento maravilloso en el que todavía se puede evitar casi todo.

Un rodaje publicitario es como una mudanza con director de fotografía. Hay furgonetas, cables, focos, catering, vestuario, prisas, localizaciones, permisos, monitores, maquillaje, botellas de agua, alguien buscando cinta americana y otra persona diciendo que “solo falta un plano más”. Y, al final, si todo va bien, de ese pequeño caos organizado sale una pieza audiovisual sencilla, limpia y única.

En una producción publicitaria cada vez importa más lo que no se ve. Sobre todo a los anunciantes.

Durante años, en producción hemos medido casi todo: días de rodaje, horas extra, coste de localización, equipo técnico, derechos, versiones, entregables, cambios de última hora y nivel de paciencia del producer, que debería ser un KPI oficial. Lo que no hemos medido con rigor es el impacto ambiental de todo este proceso. Las cifras son contundentes. Se calcula que una producción audiovisual genera 22 toneladas de CO2 por cada millón de euros de coste. En una campaña publicitaria de 3 días se emiten más de 20 toneladas de CO2, equivalente al consumo energético de una familia en 3 años. ¿Impresiona? El cambio comienza en tomar conciencia de la magnitud real de lo que hacemos.

Producir de manera sostenible no significa hacer rodajes pequeños o con poca ambición. Tampoco significa poner una claqueta de bambú y pensar que ya está. Significa planificar mejor. Elegir mejor. Preguntar antes. Evitar inercias. El trabajo empieza antes, y pasa por asumir que cada decisión de producción, desde una localización hasta un catering, desde un generador hasta una nube de posproducción, tiene consecuencias.

Una producción sostenible no es la que compensa al final, sino la que decide mejor desde el principio.

La sostenibilidad en producción empieza en la preproducción, que es ese momento maravilloso en el que todavía se puede evitar casi todo. Es en el presupuesto, en el calendario, en la búsqueda de localizaciones y en la selección de proveedores donde se decide buena parte del impacto.

El listado es amplio: Talento local, menos desplazamientos, estudios alimentados con energía renovable, escenografías reutilizables, vestuario procedente de economía circular, materiales reciclados, imágenes de archivo, VFX cuando tenga sentido, rodajes pensados para moverse menos y producir mejor…Aquí aparece una figura clave: el ecoproducer o ecomanager.

Él, o ella, es quien ayuda a diseñar, medir, coordinar y documentar las decisiones sostenibles de una producción. Su trabajo es hacer que la sostenibilidad entre en el plan de producción con la misma naturalidad con la que entran el director, el realizador el técnico de sonido.

El ecoproducer no viene a prohibir ideas. Viene a evitar que una buena idea se produzca con malas costumbres.

Durante el rodaje, las decisiones también cuentan. La lista sigue: Conectar el set a red eléctrica siempre que sea posible, usar iluminación LED, reducir generadores o emplear alternativas más eficientes, optimizar rutas, minimizar viajes, separar residuos, donar excedentes de catering, evitar compras innecesarias, reducir plásticos, reutilizar decorados y permitir seguimiento remoto cuando no hace falta que media humanidad esté mirando un monitor. Igual que hay reuniones que pueden ser un email, hay rodajes en los que algunas presencias no son necesarias.

Y luego está la posproducción, ese territorio aparentemente invisible donde también pasan cosas. Servidores, almacenamiento, renders, envíos de archivos pesados, versiones infinitas, masters que pesan como una enciclopedia y esa carpeta llamada “FINAL_FINAL_ahora_sí_v7”. Reducir el tamaño de archivos, trabajar con servicios que usen energía renovable, optimizar flujos y no multiplicar entregables sin necesidad también forma parte de producir mejor.

En este aspecto, herramientas como por ejemplo Albert, la metodología impulsada por Bafta, ayudan a llevar la medición a un terreno más profesional, con un enfoque validado por la industria. Y eso importa, porque para una marca, trabajar con una agencia y una productora que saben producir de forma sostenible no es solo una cuestión de valores. Es menos riesgo reputacional, más trazabilidad, más coherencia y una forma más inteligente de invertir su presupuesto.

Lo normmal no es producir menos. Es producir mejor.

Con más criterio, más datos, más colaboración y menos costumbres heredadas. Una buena campaña no debería dejar detrás un mal proceso, sino todo lo contrario.

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