El consumo habitual de alcohol entre la población joven se ha reducido de forma notable en España durante los últimos veinte años. Según un nuevo informe monográfico del Ministerio de Sanidad, basado en los datos de la Encuesta de Salud de España 2023, la población de 15 a 24 años ha registrado la mayor caída entre todos los grupos de edad analizados.
En concreto, la prevalencia de consumo habitual de alcohol en este grupo ha pasado del 43,8% en 2006 al 17,9% en 2023, lo que supone una reducción cercana al 60%. En el conjunto de la población de 15 y más años, el 31,1% consumía alcohol al menos una vez por semana en 2023, frente al 48,4% registrado en 2006.
El informe destaca una transformación significativa de los hábitos de consumo en España. Aunque el consumo habitual desciende de forma sostenida, Sanidad advierte de que persisten patrones de riesgo, como el consumo intensivo de alcohol o la concentración de la ingesta durante los fines de semana.
De hecho, entre las personas consumidoras habituales, el volumen medio diario de alcohol se concentra cada vez más en sábados y domingos, donde llega a triplicar el registrado durante los días laborables. Además, el 16,7% de la población declaró en 2023 haber realizado algún episodio de consumo intensivo de alcohol en los últimos doce meses.
El Ministerio también subraya una paradoja en los datos europeos. España se sitúa entre los países de la Unión Europea con mayor proporción de personas abstemias, con un 33,2% de la población que declara no haber consumido alcohol durante el último año, pero al mismo tiempo ocupa la segunda posición en consumo diario de alcohol, solo por detrás de Portugal.
El estudio apunta además diferencias por sexo, edad, nivel educativo, situación laboral y clase social. Entre los hombres, los mayores niveles de consumo y las prevalencias más elevadas de consumo de riesgo se concentran en personas con menor nivel educativo, en situación de desempleo y entre la población jubilada.
En el caso de las mujeres, algunos indicadores de consumo por encima de los límites de bajo riesgo y de consumo intensivo son más elevados entre aquellas con estudios superiores, ocupadas y pertenecientes a clases sociales más favorecidas.
En cuanto a las bebidas más consumidas, la cerveza continúa siendo la predominante en la mayoría de los grupos de edad, mientras que el vino mantiene un mayor peso relativo entre las personas de 65 años o más. Sanidad concluye que estos datos refuerzan la necesidad de seguir impulsando políticas de salud pública orientadas a reducir los daños asociados al consumo de alcoho