Plató Principal, cuando el teatro y el 'streaming' se fusionan

Plató Principal, cuando teatro y ‘streaming’ se fusionan

Desde el 27 de marzo se podrá ver El Padre, dirigido por Edy Asenjo, en este novedoso formato creado en España, donde los espectadores pueden cambiar tanto de perspectiva como de personaje cuando lo deseen.

«Hay que adaptar el teatro a la actualidad del espectador, y esa actualidad es tecnológica«, así explica Edy Asenjo, productor de Plató Principal. «Las mejores historias, las experiencias emocionales universales y más intensas están escritas para escena. No tiene sentido pensar que adaptarlas a la actualidad sea simplemente vestir a los personajes en vaqueros».

Plató Principal es un proyecto del cántabro Edy Asenjo, donde presentará el próximo 27 de marzo a las 20:00h este novedoso formato de e-escena teatro en streaming a través de la página www.platóprincipal.com. La primera obra que abrirá este novedoso formato será El Padre, una adaptación teatral de la obra del sueco August Strindberg. Se trata de la primera experiencia de e-escenadonde Asenjo, director y productor de la obra, experimenta con lenguajes más tecnológicos que «beben de los videojuegos y permiten al espectador experimentar con intensidad las emociones de los personajes en distintas perspectivas«.

En El Padre, obra que la compañía ya ha realizado 50 funciones de este formato tradicional, se retrata la confrontación entre un matrimonio que decidirá cuál será el futuro de su única hija: escoger entre estudiar y convertirse en una mujer autosuficiente o renunciar a ello al casarse y ser una buena esposa. Tobías Lobera, Arancha de Miguens, Juan José Paredes, Paz González y Luis Azcona son el elenco que da vida a los protagonistas del autor sueco, conocido como el creador del teatro de la crueldad.

El teatro como nunca antes se había visto: en streaming

Con este nuevo formato, el espectador tiene capacidad de elección para disfrutar de la obra: ya sea modificando la perspectiva de cualquier personaje cuando lo desee, o cambiar el plano desde donde se observa la acción desde cualquiera de las seis cámaras robotizadas que se integran en la decoración de la escena, percibiendo así una imagen genuinamente cinematográfica.

Las cámaras que siguen el transcurso de El Padre, son las mismas que emplean durante los partidos de la NBA para potenciar la emoción de los espectadores, invitan al espectador a moverse como si fuera un personaje invisible dentro de la escena, sin ángulos muertos. «Se trata de un montaje que pretende superar los retos técnicos que implica hacer algo que nadie ha hecho nunca antes y en directo«, explica Asenjo. 

Para llevar a cabo la obra y que los espectadores puedan disfrutar de ella, se ha recurrido a un vestuario tecnológico con un peso total de 2kg entre cables, micrófonos y cámaras ocultas bajo la ropa de los miembros del elenco. «El peso, la autonomía, la ergonomía y la integración de los equipos sin cables que cada intérprete lleva en su cuerpo ha supuesto un desafío porque deben ser invisibles para el espectador. Las primeras pruebas se realizaron con cámaras de policía, pero no ofrecían la calidad de imagen que el proyecto requería», relata el productor y director cántabro.

Entender la tecnología como aliada y no como competencia

Para que esta semana se pueda estrenar la versión en streaming de El Padre, ha supuesto un año de trabajo y de una inversión aproximada de 35.000€, que permite la conexión online simultánea de hasta 500 espectadores. Este proyecto ha recibido el apoyo del Ministerio de Cultura, quien, a través de la Dirección General de Industrias Culturales y sus ayudas a la creación escénica, lo ha financiado como parte de su apuesta por el desarrollo de nuevos lenguajes híbridos entre las artes escénicas y las nuevas tecnologías. La producción es uno de los 80 proyectos de innovación seleccionados, de entre los cerca de 1.000 presentados a esta esta convocatoria, para incentivar la modernización de las industrias culturales.

Edy Asenjo comenta que «las empresas de todo el mundo están realizando un esfuerzo enorme y acelerado de innovación a través de la tecnología y las empresas culturales también pueden hacerlo. La transformación tecnológica de la empresa cultural comienza al comprender que hay que entender la tecnología como un aliado de las artes escénicas, no como una competencia«.