Lo Normmal es que te certifiques

Ya no es suficiente con declarar buenas prácticas. Ahora es imperativo demostrarlas mediante evidencias verificables.

certificarse también es una forma de generar valor para el cliente.

Hay una frase que las agencias usamos regularmente cuando no tenemos una respuesta mejor: “confía en nosotros”. Confía en que lo haremos bien. Confía en que esto va a funcionar. Confía en que esta campaña va a ser sostenible, aunque actualmente carezcamos de documentos que lo acrediten.

Durante años, esa confianza bastaba. O casi. Pero el mundo ha cambiado por completo. Y los clientes. Y las normativas. Y, fundamentalmente, ha cambiado un principio esencial: ya no es suficiente con declarar buenas prácticas. Ahora es imperativo demostrarlas mediante evidencias verificables. Ahí adquieren sentido las certificaciones.

Una certificación no es una medalla para poner en la web y presumir en las reuniones de credenciales, ni un álbum corporativo de sellos para poner en la firma del mail. Certificaciones como B Corp, MITECO (Registro de huella de Carbono y Plan de Reducción) , SBTi (Sicience Based initiative), ISO 14001, FSC, Albert, Green Film, sellos de energía renovable (Garantía de Origen, certificados I-REC), estándares de gestión ambiental (EMAS, ISO 20121 para eventos sostenibles), o pertenencia a organizaciones comprometidas con la acción climática solo tienen valor estratégico cuando trascienden la función corporativa de una presentación.

Cuando sirven para ordenar la casa, la operativa interna, revisar procesos, medir impactos, corregir inercias y cambiar lo que antes dependía demasiado de la buena voluntad. La buena voluntad es necesaria, pero es mucho más valiosa cuando está auditada externamente. ¿Verdad que nos gusta más comprar en empresas serias cuando se trata de nuestros hogares? Pues lo mismo debería suceder en el ámbito empresarial.

Cuando uno se certifica no es para mostrarlo hacia afuera, sino para organizarse hacia adentro.

La Directiva sobre Información Corporativa en Materia de Sostenibilidad (CSRD por sus siglas en inglés) está empujando a las grandes compañías a reportar de forma más rigurosa su impacto ambiental, social y de gobernanza. La Directiva europea 2024/825 «Empowering Consumers for the Green Transition» (ECGT o EmpCo) va directa contra las afirmaciones ambientales genéricas o poco demostrables. El registro de huella de carbono del MITECO refuerza la importancia de medir, reducir y compensar,si procede, de forma documentada. Y los objetivos climáticos alineados con SBTi ponen sobre la mesa algo que afecta de lleno a las agencias: el alcance 3. Porque una marca no termina en su sede, ni en su fábrica, ni en su producto. Su impacto también aplica a los proveedores, campañas, producciones, medios, eventos, agencias… Es decir, en nosotros.

Y aquí tenemos que destacar un asunto crítico: la cadena de valor es tan sólida como su eslabón más débil. Una agencia puede tener un discurso impecable, pero si después subcontrata proveedores sin criterios mediambientales y/o sociales, productoras sin medición de huella, imprentas sin certificación, medios sin información ambiental o partners incapaces de aportar datos, todo el sistema se fragiliza. No por mala fe, sino por falta de método.

Por eso certificarse también es una forma de generar valor para el cliente. Le das menos riesgo normativo, mayor trazabilidad y más solidez argumental. Le facilitas el reporting, le ayudas a anticipar preguntas incómodas antes de que aparezcan en una auditoría, en una licitación o en una reunión con dirección. Y en sectores como gran consumo, donde la sostenibilidad ya no es una campaña de primavera sino una exigencia estructural de negocio, este diferencial resulta determinante.

En un futuro muy próximo, una agencia no competirá solo por sus ideas. También competirá por la calidad de sus evidencias.

Certificarse puede ser el primer paso para ordenar una transformación. Un punto de partida. Una manera de decir: no lo sabemos todo, pero asumimos el compromiso de medir mejor, aprender más y reducir nuestro impacto. El futuro de la comunicación sostenible se construirá con agencias capaces de acreditar. Y, si puede ser, sin hacer que el equipo desarrolle insomnio crónico a causa de los formularios.

Lo normmal no es acumular sellos. Lo normmal es que transformen tu modelo operativo. Que sirvan para trabajar con fundamento. Que conviertan la sostenibilidad en un territorio menos retórico y más ejecutivo.

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