La desconfianza del consumidor frena el gasto en España y Europa

La preocupación por los precios, la incertidumbre económica y unas expectativas de ingresos todavía débiles mantienen la cautela entre los consumidores.

La confianza del consumidor continúa debilitada en España y buena parte de Europa de cara al otoño. La recuperación observada antes del verano ha perdido impulso y las mejoras en las expectativas económicas y de ingresos todavía no se traducen en una mayor disposición al gasto, según la última edición del GfK NIM Euro Clima de Consumo.

En España, el consumidor mantiene una actitud prudente ante la evolución de la economía y de sus finanzas personales. La intención de compra apenas ha cambiado durante el verano y continúa en niveles negativos, mientras crece de nuevo la preocupación por los precios.

El informe sitúa entre los factores que explican esta desconfianza la incertidumbre económica y geopolítica. GfK recuerda que el conflicto en Oriente Medio y la evolución al alza de los combustibles han alimentado la inquietud de los hogares ante una posible escalada de la inflación, con efectos que pueden trasladarse a otros bienes y servicios.

La mejora económica no cambia el comportamiento

Las expectativas sobre la economía española han mejorado ligeramente durante los últimos meses, aunque a un ritmo inferior al registrado en otras grandes economías europeas. Tras la fuerte caída de abril, España solo ha recuperado parte del terreno perdido y se sitúa por detrás de Alemania, Reino Unido, Italia y Francia en velocidad de recuperación de la confianza económica.

La percepción sobre los ingresos familiares ofrece una evolución similar. Las expectativas han avanzado de forma moderada durante el verano, pero siguen sin regresar a terreno positivo. El estudio señala que los hogares todavía no confían plenamente en una mejora de su situación financiera durante los próximos meses.

Antonieta Martín, responsable del estudio en España, explica que el pequeño repunte de las expectativas económicas y de ingresos no se está trasladando al consumo. Según su lectura, los consumidores han incorporado la inflación a su día a día y una mejora de los ingresos no deriva automáticamente en un incremento del gasto.

La evolución de los precios constituye otro de los elementos que pesan sobre la confianza. Después de una cierta mejora en junio, la percepción volvió a deteriorarse durante julio y agosto y los consumidores españoles terminan el verano sin esperar una estabilización clara de los precios a corto plazo. Esta preocupación contribuye a mantener la cautela en las decisiones de compra, con un indicador de disposición al consumo que cerró agosto en -20 puntos, el mismo nivel registrado en junio.

Esta cautela también se extiende al conjunto europeo. La disposición al gasto permanece contenida en la Unión Europea y las expectativas sobre los