Datos, automatización e inteligencia artificial están transformando el ecosistema AdTech. IPMARK reúne en este especial reportajes, entrevistas, artículos y herramientas clave del sector.
Datos, automatización e inteligencia artificial están transformando el ecosistema AdTech. IPMARK reúne en este especial reportajes, entrevistas, artículos y herramientas clave del sector.
La primera edición de Head of Digital de 2026 reunió a más de 50 responsables digitales para analizar los desafíos que redefinen la planificación, como la aspiración de una medición crossmedia unificada, el encaje real de la CTV o el impacto de la IA en la búsqueda, el comercio y el rol estratégico del planner.
Aquí, la crónica completa.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una pieza clave del marketing. La integración de la tecnología en los procesos, el avance del marketing predictivo y la necesidad de medir mejor el impacto en negocio son algunos de los grandes cambios que vive el sector. Las agencias consultadas por IPMARK confirman la llegada de la inteligencia artificial (IA) a su operativa diaria.
TEXTO PILAR CHACÓN / ROCÍO CALDERÓN
El mercado global de marketing tecnológico vive una fase de expansión. Las marcas han invertido millones de euros con la promesa de que esta tecnología transformará el marketing e impulsará el crecimiento del negocio. Según una investigación de McKinsey, el sector martech alcanzó un valor de 131.000 millones de dólares (unos 120.000 millones de euros) en 2023 y se estima que podría superar los 215.000 millones de dólares (cerca de 198.000 millones de euros) en 2027, con un crecimiento anual del 13,3%.
Más de una cuarta parte de los responsables de marketing consultados por McKinsey espera que la inversión en martech siga aumentando hasta un 25% en los próximos cinco años. Además, el 90% de los directivos del comité ejecutivo considera que contar con herramientas de primer nivel puede ayudar a alcanzar objetivos estratégicos como el crecimiento de los ingresos y los márgenes, así como mejorar la satisfacción y fidelidad de los clientes.
En España, el sector sigue la misma tendencia, con una apuesta creciente por las tecnologías innovadoras. Se prevé que el mercado alcance un volumen de 15.710 millones de dólares (14.450 millones de euros) en 2030, según el informe ‘Spain martech market overview 2030’. Este crecimiento responde, entre otros factores, al avance de la inteligencia artificial (IA), el desarrollo de infraestructuras tecnológicas y la evolución del marco regulatorio, señala el estudio.
Cerca del 77% de las nuevas herramientas martech incorporan capacidades de inteligencia artificial, según una investigación de Business Research Insights. Este estudio indica que el 94% de las organizaciones ya utiliza IA en marketing, especialmente en automatización de campañas, análisis de datos y personalización de contenidos.
Las agencias consultadas por IPMARK confirman la llegada de la inteligencia artificial (IA) a su operativa diaria. En el caso del grupo &Beyond, propietaria de las agencias de medios Veritas Media e Infinity y que destina un 20% de su inversión anual a innovación tecnológica, la IA está siendo aplicada en optimización y medición de campañas, con modelos predictivos que, según explica Mariana Pedemonte, chief strategy & transformation officer de &Beyond, ajustan pujas, segmentan y asignan presupuesto en tiempo real en función de señales de rendimiento y probabilidad de conversión; y modelos algorítmicos y enfoques data-driven para analizar el customer journey de forma completa, a través de la integración de first-party data, modelización estadística y señales contextuales en entornos sin cookies de terceros.
Se suma el factor que para Pedemonte es “el más transformador”: la construcción de una plataforma propia que permita desplegar un modelo de marketing agéntico. “Estamos desarrollando un entorno tecnológico en el que agentes inteligentes colaboran en tareas estratégicas y operativas: desde el análisis de mercado y competencia hasta la generación de escenarios de inversión, simulaciones de impacto y construcción estratégica de propuestas para clientes”, nos cuenta.
Un entorno que va más allá de la automatización de procesos, ya que, apunta Pedemonte, “ayuda a estructurar mejor el pensamiento estratégico, integrar datos de múltiples fuentes y acelerar la toma de decisiones” y, en la práctica, “construir propuestas más sólidas, basadas en datos, con mayor capacidad predictiva y alineadas con objetivos reales de negocio”.
Desde MIO Group ven la IA como un multiplicador de la fórmula con la que nacieron hace 14 años, la de combinar talento especializado con tecnología aplicada a negocio, tal y como detalla a esta publicación Arturo Dopico, deputy CEO de MIO Group. En su caso, la incorporación hace tres años de SuperReal, una boutique especializada en IA generativa, posibilita a la compañía asesorar a anunciantes como Repsol, Telefónica, Securitas Direct, Bankinter o Carrefour en la transformación de su función de marketing “y, a la vez, aplicar esa misma transformación a nuestras operaciones de medios, experiencia de cliente y creatividad on-brand para escalarlas”.
“Nuestro foco es ayudar a cada cliente a construir su ‘cerebro digital’ (datos, conocimiento de marca y procesos conectados) para que la IA y los agentes puedan ejecutar tareas con control, consistencia y resultados”, precisa, ya que a su juicio “el valor no está en el dato ni en la IA por separado, sino en orquestar todo para que el cliente tenga un impacto real”.
MIO Group destina un 20% de EBITDA a tecnología, dispone de un equipo interno de desarrollo y formación y colabora con empresas de terceros que aportan velocidad y especialización. Sobre esto último, Dopico informa trabajar con una decena de soluciones de IA “porque este mercado cambia a una velocidad enorme y nuestra responsabilidad es seleccionar lo que de verdad tiene recorrido”, para, en definitiva, “absorber la complejidad tecnológica y que el cliente se centre en su negocio”.
Para Ainhoa de las Pozas, CEO de Serviceplan Spain, la inteligencia artificial forma parte del modelo de trabajo de la agencia. “No hemos añadido la IA, hemos rediseñado el modelo”, explica. La compañía cuenta con el ecosistema House of AI, que actúa a lo largo de toda la cadena de valor: “inteligencia de audiencias en tiempo real, ideación y craft creativo asistido, testeo predictivo antes de invertir en medios, adaptación automática de piezas, optimización dinámica del mix de medios y agentes digitales que trabajan junto a equipos humanos”, explica la directiva.
Mientras que en Making Science han consolidado su oferta de soluciones de IA con Raising, una división especializada que combina ciencia de datos con experiencia de negocio, tal y como nos cuenta José Luis Pulpón, director general de Making Science España. “El ecosistema se apoya fundamentalmente en ad-machina, que utiliza IA agéntica y generativa para identificar clientes, así como para crear, activar y optimizar mensajes en tiempo real vinculados a datos de negocio”. Disponen también de otras plataformas como Gauss AI – “enfocada en IA predictiva para activar first-party data y optimizar audiencias en entornos sin cookies”-, y Trust Generative AI – “que garantiza la gobernanza y seguridad en la generación de contenidos a escala”-.
Desde el lado de la multinacional, Miguel Ángel Miguelez, data, tech & analytics lead de WPP Media Spain, informa la incorporación de la IA en el grupo a través de WPP Open, “una arquitectura operativa donde la IA no es una capa, sino el tejido conectivo que unifica datos, creatividad y medios”, que incluye modelos de crecimiento inteligente (Intelligent Growth Models) que aplican IA para automatizar y optimizar procesos, desde la segmentación de audiencias hasta la medición de rendimiento. “En el plano creativo, la IA nos permite explorar territorios con agentes sintéticos o garantizar la coherencia de marca a escala global”.
Parte de la labor de asesoramiento que realizan en MIO Group se debe a las propias peticiones de los anunciantes, que de acuerdo con Arturo Dopico ya no quieren probar la IA, sino adoptarla en sus procesos. “Están especialmente ansiosos por transformar equipos y procesos, y por ganar relato sectorial con hechos y no con presentaciones”, admite.
Además se ha incrementado la exigencia de una mayor seguridad, privacidad, consistencia de marca y métricas claras. “En nuestro caso, es una oportunidad enorme porque contamos con casos de uso reales implantados en los tres grandes frentes del marketing (medios, creatividad y ‘customer experience’), no solo ‘whitepapers’ o demos”.
“Lo que más ha cambiado es el nivel de sofisticación”, apunta Mariana Pedemonte, de &Beyond, que coincide con Dopico en la mayor exigencia de los anunciantes por tener una medición real del negocio y no solo métricas de plataforma: “Buscan modelos que conecten inversión publicitaria con impacto en ventas, captación o valor de cliente”, detalla. Se suman la petición de poner en marcha estrategias sólidas de first-party data – “estructurar, activar y medir sobre datos propios, con garantías de privacidad y cumplimiento normativo”-, y una visión integrada de branding y performance.
A este respecto, Pedemonte informa de que las marcas desean estrategias full-funnel “coherentes”, donde awareness, consideración y conversión trabajen de forma coordinada y medible. “También estamos viendo mayor presión en eficiencia presupuestaria, lo que obliga a modelos más predictivos y optimización continua”, añade.
Otra de las demandas de los anunciantes es la creciente exigencia de creatividad basada en datos y resultados medibles. Según el ‘CMO Barometer’, el data-based marketing (80%) y el marketing controlling (78%) figuran entre las principales prioridades de los directores de marketing, cuenta De las Pozas. Además, el componente emocional sigue siendo importante en la construcción de marca. “Se nos pide construir marcas no sólo en términos de negocio, sino también de emoción”, apunta la directiva.
La inteligencia artificial, añade la CEO de Serviceplan Spain, ya no se percibe como un experimento, sino como una tecnología que debe integrarse en el día a día del marketing. “La IA ya no es opcional; es obligatoria y se tiene que tangibilizar. Los CMOs ya no preguntan: ‘¿Podemos usar IA?’”.
Entre los clientes de Making Science se escuchan más peticiones por saber métricas más relacionadas con la rentabilidad neta y no tanto con los ingresos brutos, como indica José Luis Pulpón. Además de “soluciones que unifiquen la construcción de marca con los resultados de rendimiento en una visión 360 grados” y tienen más premura por “implementar modelos de IA que aseguren la gobernanza, evitando riesgos de marca en la generación automática de contenidos”.
Coincide Miguel Ángel Miguelez, de WPP, quien detalla que la exigencia de los CMOs por ser “catalizadores de crecimiento rentable, demandando una trazabilidad clara entre inversión en medios y resultados de negocio” se observa en dos áreas críticas. Por un lado, “una urgencia por activar de forma estratégica el first-party data” y por otro, “la necesidad de una visión unificada del rendimiento que rompa los silos tradicionales entre canales”, dejando así de pedir informes aislados y sí “una comprensión integral del consumer journey que conecte las acciones de branding con la conversión final”.
Preguntadas las agencias por las tendencias que observan en los mercados de martech y adtech, desde &Beyond anticipan la aplicación de la IA generativa en la creatividad dinámica, “que permite escalar personalización sin disparar costes de producción”, sugiere Pedemonte, y una mayor relevancia de las plataformas data clean room al facilitar la colaboración segura entre anunciantes y plataformas. También observan el Retail Media más como un entorno estratégico de performance – sobre todo en aquellas marcas con fuerte presencia en ecommerce-, y un mayor impulso de la Televisión Conectada (CTV) y el vídeo programático.
Arturo Dopico, de MIO Group, contempla los cambios en el ámbito de la IA, con el desarrollo de agentes de IA que automatizan procesos completos de marketing (planificación, activación, optimización y reporting), y una “obsesión por construir datos ‘AI-ready’ y ese cerebro digital que permite generar contenidos y escalar procesos con IA con consistencia y seguridad”.
“Esto tiene además una derivada estratégica nueva, el posicionamiento en entornos de IA”, señala, con marcas que ya empiezan a trabajar el GEO – la optimización de sus activos digitales para aparecer de forma relevante en las respuestas generados por modelos grandes de lenguaje (LLM)-, y el AEO – la preparación de contenidos, APIs y estructuras de información para que los agentes inteligentes puedan interpretar, comparar y recomendar productos o servicios dentro de flujos automatizados-. “En resumen: menos herramientas sueltas y más orquestación inteligente de todo el ecosistema martech/adtech”, concluye.
De las Pozas coincide en que el sector entra en la era de la Agentic AI y en la evolución del search tradicional hacia entornos generativos (GEO). La CEO de Serviceplan Spain apunta a un cambio de fase en la adopción de la inteligencia artificial. “El mercado ha dejado atrás la etapa experimental para centrarse en su integración real en los procesos core del negocio”, asegura.
La directiva destaca además el avance hacia un marketing cada vez más predictivo. “Antes de invertir, se simulan escenarios. Antes de producir, se testea creatividad”, señala. La personalización evoluciona hacia modelos dinámicos capaces de adaptar contenidos en tiempo real según audiencia, contexto y KPI.
Antes de activar, hay que generar
Durante la última década, el marketing digital se ha desarrollado sobre una premisa implícita: la disponibilidad masiva de señales comportamentales permitía segmentar, optimizar y escalar con precisión creciente. Cookies de terceros, trazabilidad extendida o modelos programáticos sofisticados consolidaron un entorno donde la eficiencia técnica parecía suficiente y, sobre todo, parecía garantizar retornos constantes.

La transición hacia un ecosistema cookieless, con sus avances y retrocesos, no constituye únicamente un ajuste regulatorio o tecnológico, porque está obligando a revisar la arquitectura del dato sobre la que se apoya la activación.
El debate sectorial se ha centrado en CDPs, first-party data, retail media, automatización e inteligencia artificial. Sin embargo, hay una cuestión previa que condiciona todas las demás: el origen y la calidad del dato que alimenta ese sistema.
La abundancia de inputs comportamentales generó una sensación de suficiencia. Más señales, más segmentaciones, más microoptimización. Pero el volumen, lo sabemos ya, no garantiza comprensión, y si hay algo que ha evidenciado el entorno cookieless es la dependencia excesiva de datos observacionales frente a información capaz de explicar motivaciones, percepciones y contextos.
Los algoritmos optimizan lo que reciben. Si el dato de partida carece de profundidad interpretativa, el sistema podrá ser eficiente desde el punto de vista técnico, pero limitado desde el estratégico. La sofisticación tecnológica exige una construcción del dato igualmente rigurosa.
Antes de integrar o activar información, es necesario generarla con método.
En buena parte del discurso actual, first-party data se asocia a información transaccional o relacional: registros, navegación, historial de compra o interacciones digitales. Esta dimensión es clave, pero no agota el concepto.
Y es que, en un entorno sin cookies de terceros, el dato declarativo y actitudinal adquiere especial relevancia. Se trata de información que permite comprender cómo percibe el consumidor una marca, qué barreras identifica en una categoría, cómo interpreta el precio, qué expectativas proyecta o qué predisposición muestra ante determinados mensajes.
Este tipo de conocimiento no puede inferirse únicamente a partir del comportamiento digital observado. Requiere diseño metodológico, formulación precisa de hipótesis y análisis estadístico que permitan segmentar más allá de la superficie demográfica.
Cuando se produce de forma continua, ese conocimiento deja de ser un estudio puntual y pasa a constituir un activo estructural dentro de la arquitectura de datos de la marca.
En este contexto, el panel online debe entenderse como una pieza integrada en el ecosistema de datos, no como un recurso táctico aislado. Un panel propio, gestionado con criterios metodológicos sólidos, permite generar datos cualificados de manera recurrente y bajo control estratégico, con un método de recolección de zero party data.
Su valor reside en la posibilidad de construir segmentaciones basadas en patrones actitudinales y motivacionales, validar hipótesis antes de la inversión media, testar narrativas y creatividades en entornos controlados y medir posicionamientos con una frecuencia cada vez más próxima al tiempo real.
En el caso de Sigma Dos, el desarrollo del panel propio Trustsurvey responde precisamente a esta lógica: producir dato estructurado que pueda integrarse de forma coherente con CDPs, modelos predictivos o estrategias de activación avanzada.
No se trata de sustituir la tecnología de activación, sino de reforzarla desde el origen. De hecho, un panel propio como Trustsurvey, una infraestructura consolidada, multiplica su potencial de escalado con las integraciones con IA, que multiplican sus posibilidades.
Durante años, investigación de mercados y adtech han operado en planos diferenciados. La primera vinculada a la planificación estratégica, la segunda, a la ejecución y optimización técnica.
En el entorno actual, esa separación resulta insuficiente. La activación automatizada requiere hipótesis claras y la personalización avanzada necesita segmentaciones que no siempre pueden derivarse exclusivamente del comportamiento digital. Las estrategias de retail media ganan consistencia cuando se apoyan en conocimiento previo sobre motivaciones y predisposición.
Cuando la investigación se integra de forma estructural en la arquitectura tecnológica, la activación se apoya en variables más robustas. ¿El resultado? La segmentación se enriquece, la creatividad se alinea con drivers reales y la inversión se orienta con mayor coherencia estratégica.
En este escenario, la capacidad de generar dato propio con rigor metodológico adquiere un valor diferencial. Reduce dependencia externa, incrementa control y aporta coherencia a la integración tecnológica.
En un ecosistema AdTech & Data Marketing cada vez más sofisticado, la ventaja competitiva tiende a desplazarse desde la mera acumulación de señales hacia la producción de información estructurada, contextual y accionable desde su origen.
La investigación, con el panel online propio como uno de sus pilares, no compite con la activación. La fortalece y escala a un nuevo nivel de despliegue que funciona como la base del despliegue en CDPs.
Retail media, automatización y CDPs seguirán evolucionando, pero su rendimiento dependerá cada vez más del diseño del dato que los alimenta.
En ese desplazamiento de foco, que va de la activación a la generación, se está configurando una de las claves estructurales del nuevo marketing basado en datos.
La analítica predictiva está cambiando las reglas del marketing: ya no se trata de mirar al pasado, sino de anticipar conversiones, churn y eficiencia en tiempo real. Sin embargo, la brecha entre dato y estrategia sigue siendo enorme por culpa de la fragmentación tecnológica, la falta de cultura data driven y el abuso de vanity metrics. “El reto no es acumular datos, sino pasar a un ROI medible”, advierte Ramiro Sueiro, que aboga por un enfoque donde los modelos predictivos y la atribución coherente sean palancas reales de negocio.
TEXTO ANA EGIDO
FOTOS THE VALLEY
¿Cómo está redefiniendo la analítica avanzada —y especialmente la predictiva— la forma en que las marcas comprenden, modelizan y anticipan el comportamiento del consumidor?
La analítica predictiva ha desplazado totalmente el foco: hemos pasado del reporting tradicional al forecasting accionable. Ya no se trata de hacer autopsias para explicar qué pasó, sino de estimar qué probabilidad tiene un usuario de convertir o de hacer churn.
Estamos viviendo una convergencia abrumadora entre la IA y unos journeys de cliente cada vez más fragmentados. Al abandonar el funnel lineal por mapas de influencia, integramos comportamientos no lineales como el scrolling infinito o el streaming. La ventaja competitiva no está en tener los datos, sino en integrarlos en modelos que impacten directamente en el revenue y la eficiencia, permitiéndonos optimizar la inversión en tiempo real. Aquí tiene mucho que decir el Marketing Mix Modeling.
Las compañías acumulan volúmenes ingentes de información, pero no siempre logran convertirlos en ventaja competitiva. ¿Dónde se sitúan hoy las principales fricciones entre el dato y la decisión estratégica?
Veo tres puntos de fricción muy claros. El primero es la fragmentación tecnológica: las empresas operan en silos donde marketing, tecnología y experiencia de cliente no comparten una visión unificada, lo que genera stacks sobredimensionados y mal integrados. El segundo, la falta de una cultura verdaderamente data driven en los comités de dirección. Y el tercero son
los KPIs: muchas organizaciones siguen obsesionadas con métricas de canal (las famosas vanity metrics) en lugar de medir la contribución incremental al negocio.
El reto no es acumular datos, sino pasar a un ROI medible. Sin un modelo de atribución coherente, el dato se convierte en un simple dashboard decorativo en lugar de una palanca estratégica.
Desde su doble perspectiva —académica y ejecutiva—, ¿cuál es el perfil del profesional que realmente aporta valor en analítica aplicada al marketing digital?
Buscamos lo que llamo profesionales híbridos. No hace falta que sean data scientists puros, pero sí deben entender de negocio, dominar los fundamentos estadísticos y saber traducir modelos en decisiones comerciales. El valor diferencial ya no está en saber apretar botones de una herramienta, eso lo puede hacer la IA, sino en ser un «thinker» con criterio para priorizar. La analítica sin foco estratégico solo genera ruido. Este perfil debe conectar los insights con un impacto real en el EBITDA, no solo en el performance de una campaña concreta.
¿Hasta qué punto la formación especializada se ha convertido en un activo estratégico para las organizaciones que aspiran a liderar desde el dato?
Es totalmente estratégico. La ventaja competitiva hoy no es el acceso a la tecnología, sino la capacidad de interpretarla y activarla con pensamiento crítico. La formación es lo que permite cerrar esa brecha de habilidades y conectar lo estratégico con lo técnico en áreas críticas.
Por ejemplo, en el Master in Marketing Strategy, Analytics & AI de The Valley apostamos por un enfoque muy práctico, donde los alumnos transforman información bruta en ventaja competitiva real. Sin esa base de diseño experimental y comprensión de modelos de negocio, la organización se limita a gestionar datos, pero no lidera con ellos.
Inteligencia artificial y machine learning… ¿Cómo están impactando de forma tangible en los modelos predictivos y en la toma de decisiones dentro del marketing digital?
El impacto es tanto operativo como financiero. El machine learning nos permite automatizar el bidding basado en la probabilidad de conversión o realizar segmentaciones dinámicas en tiempo real. Si tienes un ecommerce, esto se traduce en reducir el stock muerto y mejorar la conversión.
Además, la irrupción de la IA Agéntica permite crear lo que llamamos vibe loops: ciclos donde los agentes de IA analizan e iteran campañas en horas. Esto libera a los equipos para centrarse en decisiones de alto impacto mientras la tecnología gestiona la hiperpersonalización. Pero ojo, la clave es la gobernanza: sin datos limpios y supervisión humana, la IA solo amplifica los errores y la complejidad.
La demanda de conocimiento en analítica no deja de crecer. ¿Cómo ha evolucionado el ecosistema formativo en este ámbito y qué capacidades serán críticas para los líderes del futuro inmediato?
El ecosistema ha madurado: hemos pasado de formaciones tácticas de manejo de herramientas a programas estratégicos de modelización y negocio. El mercado ya no busca operadores de dashboards, sino arquitectos de experiencias. Y respecto a los líderes del futuro inmediato, jugando a ser gurús…será crítica la capacidad de pensar en sistemas en lugar de en tareas para orquestar ecosistemas híbridos, en los que convivirán profesionales humanos y agentes sintéticos.
Por último ¿cuáles diría que son las tres capacidades irrenunciables del “nuevo CMO”?
Primero, una visión de crecimiento estratégico orientada al impacto financiero. El nuevo CMO debe ser el guardián del valor a largo plazo y competir por rentabilidad sostenible, no solo por creatividad.
Segundo, un ADN tecnológico e IA attitude. Debe tener la capacidad de integrar la automatización en el funnel completo y comprender los frameworks tecnológicos para escalar resultados con eficiencia.
Y tercero, liderazgo colaborativo y mentalidad experimental. Es crucial saber derribar silos entre marketing, ventas e IT, y basar las decisiones en datos y experimentación continua (test & learn), nunca en la intuición.
Durante años, el marketing digital se acostumbró a medirlo todo. O, al menos, eso creíamos. Dashboards llenos de métricas, modelos de atribución sofisticados y optimizaciones en tiempo real nos daban la sensación de control absoluto.

Hoy sabemos que esa sensación era parcial.
La desaparición progresiva de cookies, las nuevas normativas de privacidad y los cambios en los entornos publicitarios han reducido la visibilidad directa sobre el comportamiento del usuario. Hemos perdido señales. Y, con ellas, parte de la certeza que dábamos por sentada.
Pero este contexto no es una amenaza. Es una oportunidad para evolucionar hacia una medición más madura, más estratégica y, sobre todo, más orientada al valor real del negocio.
El crecimiento ya no es una cuestión de volumen. Es una cuestión de eficiencia. Y la medición debe acompañar ese cambio.
El primer paso es fortalecer la base: los datos propios.
En un entorno marcado por la privacidad, las compañías que mejor compiten no son las que más invierten, sino las que mejor estructuran su first-party data. Recuperar señales perdidas no significa buscar atajos, sino construir una arquitectura de datos sólida, conectada y gobernada.
Cuando los datos se integran correctamente, ventas, márgenes, recurrencia, tipología de cliente, dejan de ser un registro histórico y se convierten en un activo estratégico.
Esa es la verdadera fortaleza en un escenario sin cookies: no más datos, sino mejores datos.
Durante demasiado tiempo hemos optimizado hacia la conversión más barata. Pero no todas las conversiones son iguales.
Una venta con bajo margen no tiene el mismo impacto que un cliente con alto lifetime value. Un usuario recurrente no aporta lo mismo que uno puntual. Y una captación masiva sin rentabilidad sostenida puede generar crecimiento aparente, pero no sostenible.
Aquí es donde entra la medición basada en valor.
El Value-Based Bidding permite trasladar al sistema publicitario aquello que realmente importa al negocio: margen, recurrencia, LTV, tipología de cliente. En lugar de optimizar por volumen, optimizamos por calidad económica.
Es un cambio de mentalidad. No se trata de conseguir más clientes, sino de atraer a los clientes correctos.
Uno de los grandes retos actuales no es saber cuántas conversiones hemos generado, sino entender cuáles son verdaderamente incrementales.
Es decir, cuántas no habrían ocurrido sin nuestra inversión.
Los estudios de lift nos permiten responder a esa pregunta incómoda pero esencial: ¿qué parte del resultado es atribuible a la acción concreta que hemos realizado? Validar la causalidad es el siguiente nivel de madurez en medición.
Porque optimizar sobre resultados que habrían sucedido igualmente no es eficiencia. Es un espejismo de resultados.
La incrementalidad introduce una capa de rigor que cambia la conversación en los comités de dirección. Pasamos de hablar de métricas de plataforma a hablar de impacto real en negocio.
El marketing no funciona en silos, pero muchas veces lo medimos así.
Cada canal reporta su rendimiento, cada plataforma optimiza según su propio algoritmo y el resultado es una visión fragmentada del impacto global. Sin embargo, el consumidor no vive en compartimentos estancos.
Aquí es donde el Marketing Mix Modeling recupera protagonismo.
Los MMMs permiten entender el impacto base de una marca, el que existiría incluso sin inversión puntual y diferenciarlo del impacto incremental que genera cada canal. Ofrecen una visión holística que ayuda a responder preguntas estratégicas: ¿estamos sobreinvirtiendo en un canal que simplemente está capturando demanda existente? ¿Dónde está el verdadero motor de crecimiento? ¿Qué combinación maximiza el crecimiento rentable?
No se trata de sustituir otras métricas, sino de complementar la visión para tomar decisiones de asignación presupuestaria con mayor seguridad.
La industria está viviendo un cambio estructural. Igual que las agencias han tenido que evolucionar hacia modelos operativos tech-led, las compañías deben evolucionar hacia modelos de medición orientados al valor.
La diferencia entre crecer y escalar está en la calidad de las decisiones.
Medir mejor no significa añadir más KPIs. Significa alinear la medición con lo que realmente impulsa el negocio: rentabilidad, incrementalidad y sostenibilidad.
En un entorno donde cada euro invertido está bajo escrutinio, la conversación ya no puede centrarse solo en el coste por adquisición. Debe centrarse en el impacto incremental y en el valor generado a medio y largo plazo.
La pregunta que toda organización debería hacerse no es cuánto estamos invirtiendo, sino cuánto crecimiento real estamos generando.
Y la respuesta empieza por cómo decidimos medir.
En un mercado cada vez más fragmentado y dominado por la IA, las compañías deben replantear cómo entender y activar audiencias. Entrevistamos a Diana Sánchez, country manager de Azerion, sobre cómo la compañía ha transformado su enfoque para poner al usuario en el centro.
TEXTO REDACCIÓN IPMARK
El usuario digital ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Cómo describirías a ese nuevo usuario y cómo ha obligado ese cambio a replantear lo que hace Azerion?
El usuario de hoy es radicalmente distinto: consume de forma fragmentada, exige relevancia en la publicidad que recibe y cada vez tiene menos tolerancia a la interrupción. Ese cambio en el usuario nos obligó a evolucionar. En Azerion dejamos de pensar solo en cobertura y entretenimiento para centrarnos en el entendimiento real del usuario.
Ya no se trata de tocar más puntos de contacto, sino de impactar mejor: entender quién es la persona, anticipar sus intenciones y activar mensajes que realmente encajen en su contexto y en su momento”.
Hablemos de esa tecnología: ¿qué elementos técnicos clave sustentan esa visión user-centric que mencionas?
Para nosotros la clave es clara: quien controla el dato y sabe activarlo, tiene la ventaja real. En Azerion contamos con un DMP que nos da trazabilidad continua del usuario, y lo hemos potenciado con más de 30 modelos de IA generativa y contextual accesibles desde un único punto de acceso.
Esta capa de inteligencia nos permite enriquecer segmentos, predecir intenciones y priorizar la inversión con mucha más precisión. Todas esas audiencias se activan directamente en Hawk, nuestro DSP, lo que nos permite deduplicar impactos entre canales y optimizar en tiempo real.
Cerramos el ciclo con nuestro SSP y nuestro inventario premium propio. Es un enfoque full-stack real: dato, activación y medición bajo un mismo paraguas.
Para mí, la verdadera revolución de la IA en publicidad no es hacer más campañas, sino conseguir que la inversión sea realmente inteligente y que cada impacto tenga sentido. Al final, la IA no viene a sustituir equipos: viene a eliminar la ineficiencia publicitaria.”
¿Y cómo se traducen esos avances en la práctica a la hora de planificar campañas omnicanal y elegir formatos?
En Azerion no entendemos la omnicanalidad como estar en todos los soportes. La entendemos como coordinación real de mensaje, frecuencia y medición. Gracias a nuestra capa de datos e IA podemos decidir con precisión cuándo activar audio programático, cuándo llevar el mensaje a podcast, cuándo medir drive-to-store o cuándo impactar en DOOH, y cómo combinarlo con display o vídeo sin generar duplicidades ineficientes.
El audio, por ejemplo, nos permite capturar momentos de alta atención sin interrumpir la experiencia. Y el DOOH, cuando se activa con data, deja de ser un altavoz masivo para convertirse en una pantalla que conversa con el usuario. Al integrar DCO, cada pieza se adapta en tiempo real al contexto y a la geolocalización del usuario. El resultado es claro: más relevancia, menos desperdicio y un CPM efectivo optimizado.”
Mirando a 2026, muchas marcas afrontan un ecosistema de múltiples soluciones que puede aumentar la complejidad operativa. ¿Cómo ayuda Azerion a reducir esa complejidad sin renunciar a tecnología avanzada y a resultados medibles?
Es una preocupación muy real. El ecosistema se ha llenado de herramientas y, en muchos casos, eso está generando más fricción que valor para los equipos de marketing. Nuestra respuesta en Azerion es clara: simplificar la operación sin renunciar a capacidad tecnológica ni a medición rigurosa.
Nuestra plataforma full-stack integra dato, activación, medición e insights en un único flujo operativo. Esto permite a los equipos trabajar desde un solo punto, con menos carga operativa y, sobre todo, con mayor control sobre el rendimiento real de las campañas.
Desde mi punto de vista, en 2026 el reto ya no es tener más tecnología, sino hacer que la tecnología trabaje de verdad a favor del negocio de nuestros clientes”
En los últimos años, el comportamiento de los consumidores ha experimentado una transformación: aunque las compras online siguen creciendo, las tiendas físicas continúan siendo un referente central en el proceso de compra.

Ante un customer journey cada vez más fluido, los anunciantes están redefiniendo sus prioridades, o sea, comprender y medir el impacto de las campañas cross-canal en el negocio. Por ello, resulta necesario superar una lectura fragmentada del rendimiento e integrar todos los puntos de contacto dentro de una única arquitectura de datos, evaluando la contribución incremental de las distintas acciones publicitarias a lo largo del proceso de decisión del target.
Un usuario puede estar expuesto a una campaña mobile, entrar en contacto con un mensaje en CTV y finalizar la compra en un punto de venta físico. Esta evolución ha supuesto un cambio de paradigma desde el punto de vista de la medición.
En Beintoo, hemos desarrollado modelos de atribución tradicional, diseñados para medir el incremento de visitas a los puntos de venta generado por campañas en canales digitales, ofreciendo insights sobre los consumidores, como el tiempo de permanencia en tienda o la distancia recorrida para alcanzarla. En sinergia con el Grupo Mediaset, hemos evolucionado este enfoque con un modelo de atribución multi-touch que mide el rendimiento post-campaña dentro de un único dashboard integrado en nuestra Customer Data Platform, Kousteau. El modelo permite analizar activaciones desplegadas en distintos canales, desde la televisión lineal hasta la addressable, pasando por el digital, y evaluar su impacto en términos de visitas en tienda y en planificaciones con objetivo drive to site. “Desde Publiespaña, como parte de MFE ADVERTISING, este tipo de herramientas completan y refuerzan nuestra oferta comercial, al permitir a las marcas medir de forma integrada el impacto real de sus campañas a lo largo de todo el funnel. Soluciones como la atribución multi-touch ponen en valor la potencia de nuestro ecosistema de medios y demuestran cómo la combinación de capacidades de data, tecnología y alcance multiplica los resultados. Todo ello con la TV como principal motor, líder por cobertura, notoriedad e impacto, y como eje vertebrador de una estrategia omnicanal capaz de generar resultados medibles y accionables para los anunciantes”, afirma Esther Balbací, Directora de Marketing Operativo de Publiespaña.

En el ámbito de la medición, además, Beintoo ha desarrollado soluciones capaces de identificar nuevas oportunidades de activación para las marcas, permitiendo planificar acciones dirigidas en las áreas realmente estratégicas.
Sobre esta base nace SPOTS, una solución basada en análisis avanzados de movilidad que monitoriza las visitas a las tiendas de la marca y de sus competidores, y mapea los códigos postales de residencia de los usuarios, para comprender de qué áreas proceden los visitantes e identificar los núcleos con mayor potencial. Los zip codes se analizan para identificar las áreas en las que la marca tiene margen de crecimiento frente a sus competidores y aquellas en las que es necesario reforzar su presencia. A partir de esta distinción, se activan campañas dirigidas e hiperlocalizadas directamente en las áreas más estratégicas, para aumentar o consolidar la cuota de visitas a tienda. Además de apoyar campañas drive-to-store, SPOTS permite monitorizar el tráfico también en la fase post-campaña, ofreciendo una visión continua del rendimiento y optimizando la presencia en el territorio.
En conclusión, la evolución del mercado publicitario confirma una tendencia: la medición ya no es únicamente un momento de análisis a posteriori, sino una palanca estratégica integrada en la planificación.
De la automatización a la orquestación
El ecosistema Adtech ha alcanzado un punto de madurez que obliga a replantear la conversación. La inteligencia artificial ya no es un laboratorio, el Retail Media se consolida como entorno estratégico y la medición avanza hacia modelos híbridos capaces de conectar branding y performance con mayor precisión. Es evidente que la tecnología ya está preparada, ahora la pregunta es: ¿están las agencias y marcas preparadas para operar en esta nueva realidad tecnológica y disponen de la visión y el liderazgo necesarios para ello?

Durante años, el foco estuvo en la eficiencia operativa: automatizar pujas, escalar campañas, optimizar costes. Pero hoy el diferencial competitivo no está en automatizar más procesos, sino en orquestar mejor el sistema completo. Orquestar significa integrar datos, medios, creatividad y medición bajo una arquitectura coherente que permita tomar decisiones estratégicas en tiempo real y con impacto real en negocio.
Por ejemplo, el estudio de Tendencias Digitales 2026 de IAB Spain no solo identifica nuevas disciplinas; describe un cambio de paradigma. Cuando señala la atención como KPI, está reconociendo que el valor ya no reside en el volumen de impactos, sino en la calidad de la conexión. Cuando apunta a la IA como infraestructura transversal, está evidenciando que la optimización deja de ser táctica para convertirse en estructural. Cuando habla de Commerce Media, pone de relieve que la activación y la conversión tienden a convivir en el mismo entorno. Y cuando insiste en la medición unificada, confirma que ninguna de estas palancas puede operar de forma aislada. En definitiva, no se trata de tendencias independientes, sino señales de una misma evolución: la necesidad de integrar estrategia, tecnología y negocio bajo un modelo coherente. Para las marcas, esto no es un ejercicio teórico: es una llamada a revisar cómo se están tomando hoy las decisiones de inversión y bajo qué marco estratégico se están integrando estas palancas.
La atención, por ejemplo, obliga a elevar el estándar creativo. Ya no basta con generar alcance. Es necesario generar conexión medible, relevante y coherente con la marca. La IA permite iterar, personalizar y optimizar versiones creativas con una velocidad inédita, pero sin criterio estratégico esa capacidad solo amplifica volumen. La diferencia entre eficiencia y liderazgo está en cómo se interpreta, se prioriza y se orienta esa inteligencia hacia objetivos de negocio concretos.
En este escenario, la medición deja de ser un ejercicio retrospectivo para convertirse en herramienta de dirección. La combinación de atribución avanzada, Media Mix Modeling e incrementalidad permite entender qué palancas generan crecimiento estructural y cuáles solo capturan demanda existente. Esta lectura es la que permite reasignar inversión con criterio, defender decisiones ante el comité de dirección y, sobre todo, construir crecimiento sostenible más allá del corto plazo. En DAC hemos apostado por construir esa arquitectura.
IRIS, nuestra plataforma de inteligencia multinacional, es un buen ejemplo de ello. Su misión es para unificar planificación, analítica y optimización bajo un mismo entorno conectado, permitiendo tomar decisiones más ágiles, más informadas y con mayor impacto en resultados. Más allá de consolidar datos, IRIS permite anticipar escenarios, modelizar resultados y alinear estrategias globales con ejecuciones locales consistentes, especialmente en estructuras multilocalización donde la coherencia es tan importante como el rendimiento.
Operar en múltiples mercados, con múltiples fuentes de señal y objetivos de negocio es un reto tecnológico; es un reto de dirección. La diferencia no la marca el stack, la marca la capacidad de tomar decisiones con criterio y de asumir responsabilidad estratégica. En un entorno donde todo puede optimizarse, lo verdaderamente escaso es la claridad. Y esa claridad no surge de la acumulación de herramientas, sino de una visión integrada capaz de convertir complejidad en ventaja competitiva. Esa es, hoy, la verdadera definición de liderazgo en la nueva era Adtech.
Mientras los profesionales del marketing planifican el año fiscal 2026 (FY2026), hay una pregunta que encabeza sus prioridades: cómo separar sus presupuestos entre la construcción de marca a largo plazo y el rendimiento a corto plazo. Tras varios años turbulentos de cambios de prioridades y creciente presión por el ROI, esta cuestión nunca había sido tan importante.
TEXTO ROD PAOLUCCI, GLOBAL HEAD OF MARKETING DE CHANNEL FACTORY, Y MARK RITSON, EXPERTO EN MARCA Y PROFESOR DE MARKETING
WARC informa que casi el 70 % de los presupuestos de marketing se destinan ahora a actividades de rendimiento a corto plazo, un aumento considerable año tras año, aunque la mayoría de los marketers afirma que el reparto ideal debería estar más cerca del 50/50. Sin embargo, las relaciones con los consumidores funcionan como cualquier otra relación: no te comprometes en el primer encuentro. La mayoría de los consumidores necesitan conocer una marca antes de comprar.
Al analizar los datos en profundidad, se revela claramente por qué la marca y el rendimiento no son una elección excluyente.
En el marco de marketing de Les Binet y Peter Field, expuesto en The Long and the Short of It, el corto plazo se centra en activaciones dirigidas y orientadas al producto diseñadas para impulsar ventas inmediatas en la parte baja del embudo. El largo plazo trata de escala: campañas emocionales de construcción de marca que alcanzan a la mayor parte posible del mercado con el presupuesto disponible, sentando las bases del crecimiento en la parte alta del embudo.
Pero hay un error que muchos marketers siguen cometiendo. “Largo” no significa lento. La construcción de marca a largo plazo no tarda meses o años en dar resultados. Empieza a funcionar de inmediato y continúa funcionando durante mucho más tiempo.
Los datos de System1, basados en 27.000 anuncios del Reino Unido, lo demuestran: los anuncios de creación de marca con cinco estrellas también generan un mayor impacto en ventas a corto plazo. Pero lo contrario no es cierto. Lo largo impulsa lo corto, pero lo corto no impulsa lo largo. Por tanto, lo largo no es una táctica de recompensa diferida; simplemente tiene efectos más duraderos.
Eso no significa que los marketers deban intentar fusionar marca y rendimiento en un único anuncio. Los datos muestran que los anuncios “de doble función”, que intentan combinar ambos objetivos, obtienen peores resultados que ejecuciones diferenciadas para el largo y el corto plazo. El enfoque inteligente es gestionar ambos a dos velocidades: conectados, pero separados.
Gestionar ambos de forma eficaz implica adoptar el “ambos-ismo” (both-ism), es decir, sostener dos verdades aparentemente opuestas al mismo tiempo y hacer que funcionen juntas. En marketing, eso significa construir marca e impulsar el rendimiento simultáneamente; no en el mismo anuncio, sino dentro del mismo sistema.
Esto se alinea con la regla 95/5. Las investigaciones muestran que la mayoría de los consumidores sólo están en el mercado para comprar nuevos productos el 5 % del tiempo. El resto del tiempo se encuentran en el llamado “messy middle” (el punto intermedio complejo), donde las percepciones de marca y la intención de compra se ven constantemente influenciadas y redefinidas por los medios que consumen, incluidas reseñas en vídeo, comparadores e incluso chats con IA.
Por eso las estrategias centradas únicamente en conversiones a corto plazo rara vez escalan. Si esperas a que los compradores estén listos, ya llegas tarde. La verdadera oportunidad está en influir en el 95 % que aún no está comprando. El objetivo es mantener tu marca en la mente del consumidor mucho antes de que tome una decisión de compra. Entonces, cuando esté listo para comprar, las activaciones de rendimiento podrán convertir.
Pero el entorno también importa. Tanto las campañas de marca como las de rendimiento deben ejecutarse donde la atención y la confianza sean mayores; en contextos que amplifiquen la relevancia, transmitan calidad y refuercen el recuerdo.
En cuanto a la asignación de presupuesto, Field y Burnett identificaron el clásico reparto 60/40 entre largo y corto plazo. Sin embargo, al profundizar en su base de datos de la IPA, la proporción ideal varía según la categoría, llegando en algunos casos hasta un 80/20. Por tanto, la combinación exacta depende del contexto, la categoría y la dinámica competitiva.
Mientras se configuran los presupuestos para el FY2026, los responsables de marketing tienen la oportunidad de reajustar. La actividad de marca a largo plazo no solo sostiene el crecimiento, sino que acelera los resultados a corto plazo. El trabajo duradero impulsa el trabajo rápido. Las activaciones a corto plazo mantienen en movimiento la gráfica de ventas, pero solo alcanzan su máximo potencial cuando la marca que las sustenta se construye sobre emoción, memoria y significado.
Adoptar el “ambos-ismo” como mentalidad conecta la notoriedad de marca con la precisión del rendimiento. Convierte el “messy middle” en una oportunidad para conquistar corazones y mentes; construyendo valor de marca e impulsando la conversión al mismo tiempo. Los marketers que prosperarán en 2026 serán aquellos que logren hacer bien ambas cosas, juntas.
En IKI Group llevamos años impulsando la evolución de la gestión del dato en la industria publicitaria. Lo que antes era un recurso táctico para optimizar campañas se ha convertido en el eje estratégico sobre el que se construye la competitividad. El mercado ya no premia el volumen, sino la capacidad de estructurar, proteger y activar la información con criterio. La ventaja no reside en acumular más información, sino en gestionarla con mayor rigor y garantizar que cada decisión se sustenta sobre datos fiables, trazables y alineados con los objetivos de negocio.

La entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), supuso un antes y un después al establecer nuevos estándares de consentimiento, transparencia y responsabilidad. Paralelamente, los entornos tecnológicos comenzaron a restringir el seguimiento publicitario: navegadores como Safari y Firefox bloquearon las cookies de terceros; Apple limitó el acceso a identificadores móviles y Google avanzó hacia su eliminación definitiva en Chrome.
Este doble impulso -regulatorio y tecnológico- aceleró la transición hacia enfoques basados en first-party data, entornos autenticados y data clean rooms. La trazabilidad y el control se convierten en pilares de la innovación.
Al mismo tiempo, la creciente sensibilidad del usuario respecto al uso de su información ha redefinido las expectativas de control y transparencia. La Data Governance deja de ser una cuestión operativa para consolidarse como una decisión estratégica con impacto directo en marcas, medios y agencias.
Impulsado durante años por la promesa de la hipersegmentación, el ecosistema evolucionó hacia una creciente sofisticación tecnológica. Sin embargo, la proliferación de plataformas, integraciones y capas técnicas derivó en un entorno fragmentado, con visibilidad limitada sobre el recorrido real del dato. La información circulaba, pero no siempre bajo un marco claro de control y responsabilidad. Gobernar el dato implica ordenar esa complejidad: establecer estándares de calidad, clarificar responsabilidades y estructurar los flujos de acceso y validación para garantizar consistencia en toda la cadena de activación.
En IKI Group hemos articulado un modelo basado en cuatro pilares: una arquitectura interoperable que evita silos; trazabilidad end-to-end en todo el stack tecnológico; activación responsable del first-party data sustentada en consentimiento y legitimidad; y una cultura organizativa que alinea marketing, tecnología, legal y dirección estratégica bajo una misma visión.
Este modelo estructural conecta rendimiento, confianza y escalabilidad:
La gestión rigurosa del dato impacta de forma inmediata en la eficacia publicitaria: mejora la precisión en la activación, optimiza la inversión y refuerza la solidez de la medición y la atribución. La calidad del dato marca la diferencia: sin un marco de gobernanza claro, la automatización amplifica ineficiencias; con él, potencia resultados consistentes y alineados con el negocio.
Esa misma solidez es también la base de la confianza. Las marcas que explican con claridad qué datos recopilan y con qué finalidad, y que ofrecen mecanismos reales de control, no solo fortalecen su posicionamiento, sino que construyen relaciones más estables y sostenibles en el tiempo. En un entorno dominado por grandes walled gardens, la diferenciación no depende únicamente del acceso a inventario o volumen de información, sino de la capacidad de desarrollar una propuesta diferencial basada en transparencia, coherencia y responsabilidad.
Nosotros aplicamos este enfoque definiendo marcos de gobernanza que aportan consistencia estructural y garantizan la evolución ordenada de la arquitectura de datos. A medida que las organizaciones incorporan nuevas fuentes de información -CRM, automatización, analítica avanzada o retail media– integramos estas capacidades bajo criterios comunes de calidad, trazabilidad y control, permitiendo ampliar el alcance del modelo sin generar nuevas fragmentaciones.
Del mismo modo, abordamos el stack tecnológico desde una perspectiva integral. En un entorno donde intervienen múltiples actores -DSPs, SSPs y CDPs- aseguramos que cada componente opere bajo estándares comunes de seguridad y cumplimiento.
El dato sigue siendo el motor de la publicidad digital, pero su valor ya no reside en el volumen acumulado, sino en la capacidad de gestionarlo con criterio. En IKI Group asumimos ese compromiso como parte fundamental de nuestra forma de entender el marketing digital: convertir la gobernanza del dato en una ventaja competitiva real para nuestros clientes y en una base sostenible para el conjunto del sector.
En 2026, la frontera entre el AdTech (tecnología publicitaria) y el MarTech (tecnología de marketing) prácticamente ha desaparecido. Lo que antes eran silos operativos —uno enfocado en la compra de medios y otro en la gestión de la relación con el cliente— se han fusionado en un ecosistema único impulsado por un motor común: la Inteligencia Artificial (IA).

Estamos ante un mercado que, según las proyecciones más recientes, superará el billón de dólares en inversión publicitaria global este año, con un crecimiento sostenido del 5,1%. Sin embargo, la verdadera noticia no es cuánto se gasta, sino cómo se está transformando la infraestructura interna de las marcas para digerir esa inversión.
A diferencia de la fiebre por la IA generativa de años anteriores, la inversión en 2026 es pragmática. El 50,1% de las empresas ha aumentado su presupuesto en desarrollo tecnológico, pero con una fiscalización mucho más estricta sobre el retorno de la inversión (ROI).
La inversión se está desplazando desde la simple adquisición de licencias de software hacia la construcción de infraestructuras de datos propias (first-party data). Las marcas han comprendido que la IA es tan buena como los datos que la alimentan. Por ello, gran parte del gasto tecnológico actual se destina a:
La integración de la IA en la oferta de productos AdTech/MarTech ha pasado de ser una función adicional a ser el estándar. En el panorama actual, destacan tres ejes de integración:
El mercado está siendo moldeado por tendencias que priorizan la ética, la privacidad y la precisión:
Uno de los mayores riesgos estructurales identificados este año es la concentración de poder. Con plataformas que actúan simultáneamente como proveedores de tecnología, dueños de los datos y propietarios del inventario, surge un conflicto de intereses. La tendencia para lo que queda de 2026 es el retorno a la independencia tecnológica: marcas buscando socios AdTech que garanticen transparencia y neutralidad en la toma de decisiones.
Conclusión: La madurez ha llegado. El éxito en 2026 no depende de tener la IA más avanzada, sino de la capacidad de integrar esa inteligencia en una estrategia humana que priorice la confianza del consumidor y la agilidad operativa. El AdTech y el MarTech ya no son herramientas; son el sistema nervioso central de cualquier negocio moderno.
Por qué tu inversión es eficiente, pero ineficaz (y la urgencia del Dual MarComms)
“El problema no es que la tecnología no funcione; el problema es que funciona demasiado bien para los intereses equivocados.” Con esta afirmación, Ibo Sanz, Global COO Marketing Solutions en LLYC, cuestiona el espejismo de eficiencia del AdTech y advierte de una brecha cada vez más evidente entre los brillantes indicadores de los dashboards y el crecimiento real del negocio.

Durante años, los Comités de Dirección han aprobado inversiones millonarias en plataformas MarTech y AdTech bajo una promesa innegociable: el control absoluto del retorno de inversión (ROI). Nos prometieron que la hipersegmentación y la compra programática acabarían con el desperdicio publicitario. Sin embargo, hoy muchos CEOs miran su cuenta de resultados y se enfrentan a una realidad incómoda: el presupuesto en tecnología publicitaria crece, pero la cuota de mercado se estanca. ¿Qué ha fallado?
El problema no es que la tecnología no funcione; el problema es que funciona demasiado bien para los intereses equivocados. Hemos caído en la trampa de la eficiencia algorítmica frente a la eficacia de negocio.
Al delegar gran parte de nuestra adquisición a los algoritmos de los grandes walled gardens (Meta, Alphabet), diseñados para encontrar la conversión más probable, hemos generado una ilusión óptica en los dashboards. El AdTech nos reporta un Coste de Adquisición (CAC) brillante y eficiente, pero la realidad financiera es muy distinta.
Gran parte de esta inversión es profundamente ineficaz al verse lastrada por dos bolsas de ineficiencia superpuestas. Por un lado, la falsa incrementalidad: como demostraron los experimentos de la Universidad de Berkeley (con el apagón publicitario de eBay) o los estudios de la Kellogg School of Management, el algoritmo optimiza buscando la conversión fácil, cobrándote por usuarios cuyas compras iban a ocurrir “gratis” de todos modos. La plataforma no genera ingresos nuevos, simplemente se apropia del mérito de una venta que ya pertenecía a la marca. Por otro lado, el fraude publicitario derivado de bots e impresiones fantasma, que inflan artificialmente las métricas de alcance. Al final, hemos confundido atribución con creación de valor, financiando la desintermediación de nuestra propia marca. El algoritmo se optimiza para atribuirse la conversión más fácil; el verdadero mandato del CMO es generar ventas incrementales.
Esta desconexión entre el dashboard de la plataforma y la realidad financiera ha engendrado el gran elefante en la habitación corporativa: la pérdida sistemática de influencia del CMO en el Comité de Dirección.
Los datos son reveladores. Según estudios recientes, mientras el 70% de los CEOs exigen medir el marketing por su impacto en el margen y el crecimiento neto, solo un tercio de los líderes de marketing lo tienen como su métrica principal. El resultado es una crisis de confianza. Cuando el CMO presenta un informe asegurando que el CAC es extraordinariamente eficiente, pero el CFO observa que los ingresos globales de la compañía están planos, el marketing deja de ser percibido como un motor de crecimiento y pasa a ser visto como un centro de coste bajo sospecha.
El problema de fondo no es una simple cuestión de herramientas; es la ruptura del vínculo estratégico al maximizar la eficiencia algorítmica a costa de la eficacia real. Las métricas del AdTech actual chirrían en los comités porque están diseñadas para justificar la inversión en el medio, no para reflejar la creación de valor real para la empresa.
Este agotamiento del modelo tradicional choca ahora con un tsunami aún mayor. Como señala un reciente análisis de Harvard Business Review («AI is upending marketing on two fronts», Feb. 2026), la disrupción de la Inteligencia Artificial altera nuestra industria no solo en cómo producimos las campañas, sino, de forma mucho más crítica, en cómo el consumidor descubre y decide.
Nos enfrentamos a un cambio de paradigma donde los Modelos de Lenguaje (LLMs) se posicionan entre la marca y el cliente. El consumidor ya no navega por una lista de enlaces patrocinados; dialoga con un «Cerebro Artificial» que sintetiza, filtra y decide qué opciones le presenta. El funnel lineal ha muerto. La decisión ahora es orquestada por sistemas probabilísticos que priorizan y recomiendan. Si tu marca no es la respuesta que da ese algoritmo, tu inversión en la parte baja del embudo no sirve de nada, porque el cliente ni siquiera llegará a verte.
La respuesta no pasa por ser AI First, abandonando la creatividad humana para abrazar ciegamente la automatización. La respuesta debe ser holística. En LLYC lo definimos como Dual MarComms: la comprensión de que la influencia hoy exige operar de manera simultánea en tres sistemas de decisión: el Cerebro Rápido (emoción e instinto), el Cerebro Lento (razón y confianza) y el Cerebro Artificial (que clasifica, pondera y recomienda).
Es en la conquista de este último donde la frontera histórica entre Marketing y Comunicación salta por los aires. Hasta ahora, el AdTech nos permitía «comprar» visibilidad. Pero los LLMs no construyen su verdad leyendo únicamente nuestros anuncios; la construyen procesando el consenso de toda la red. Si nuestro marketing lanza una promesa publicitaria que contradice lo que nuestra reputación corporativa dice de nosotros, el algoritmo detecta la disonancia y nos penaliza.
En esta nueva era, las referencias de terceros son la variable fundamental de negocio. Las menciones en prensa, los asuntos públicos y el earned media son la señal de autoridad más potente que utiliza la IA para recomendar tu producto. Tu reputación es hoy el prompt oculto de tu embudo de ventas. Por tanto, el nuevo mandato estratégico es doble:
Pero para que este cálculo de incrementalidad sea exacto, ya no basta con auditar el impacto de nuestras campañas tradicionales; tenemos que medir también la demanda que nos genera la IA. Y aquí cerramos el círculo del Dual MarComms resolviendo el gran punto ciego actual: el «tráfico oscuro» algorítmico. Nuestra arquitectura incorpora un modelo de inferencia capaz de identificar, dentro del tráfico orgánico y directo, qué usuarios provienen con alta probabilidad de conversar con un LLM y cuál es su intención de compra (intent). Conectamos, por fin, la influencia invisible del Cerebro Artificial con el impacto en el negocio.
Los líderes que sigan midiendo el éxito por la ‘eficiencia’ que les reporta el algoritmo del propio medio, seguirán delegando su crecimiento en sistemas que no controlan, financiando su propia irrelevancia. Los ganadores adoptarán el Dual MarComms, utilizando la tecnología para alinear la reputación corporativa, la emoción humana y la señal algorítmica con el único indicador que realmente importa: la cuenta de resultados del negocio.
Hay un problema silencioso en la producción de contenido de marca que pocas veces se nombra en voz alta: muchas marcas se parecen más a sus herramientas que a sí mismas. No por falta de talento creativo, sino por exceso de fricción tecnológica. Cuando el proceso de producción impone su lógica sobre la identidad, la marca cede. Lo hace despacio, pieza a pieza, hasta que la coherencia visual es rehén del flujo de trabajo. Este es el punto de partida del Crowddrop System: revertir esa relación.
Por Mariano Peláez, head of design & innovation & cofundador de Living Crowland.
El ecosistema AdTech atraviesa una transformación estructural profunda. Los costes de medios aumentan, las plataformas automatizan decisiones críticas de puja y los consumidores interactúan en entornos cada vez más mediados por la inteligencia artificial. En apariencia, el marketing nunca ha sido tan eficiente: más datos, más automatización y métricas más precisas. Sin embargo, cada vez más compañías detectan una paradoja: mientras los indicadores de performance mejoran, el crecimiento real del negocio no siempre lo hace.
Esta desconexión ocurre porque los algoritmos optimizan aquello que pueden medir, no necesariamente aquello que genera valor incremental. Durante años, el marketing digital se ha centrado en capturar la demanda existente. La IA ha acelerado esta lógica, pero en muchos casos solo está capturando mejor la misma demanda, no creando nueva. En este contexto, optimizar canales de forma aislada ya no es suficiente. El reto actual exige diseñar sistemas de marketing capaces de generar crecimiento real, un concepto que en Incubeta impulsamos bajo nuestra propuesta de valor: Outperform Marketing.
A través de nuestra experiencia y nuestras tecnologías ayudamos a las marcas a enfrentar esta realidad, integrando datos, tecnología y medios bajo un único marco estratégico. Este enfoque se articula en tres pilares diseñados para que las marcas no solo usen la IA, sino que lideren con ella.
El primero es OutMeasure. En un entorno sin cookies y con señales limitadas, la prioridad es resolver el «measurement gap». No basta con reportar resultados; hay que entender la incrementalidad real. A través de analítica avanzada, experimentación y modelos impulsados por inteligencia artificial, permite medir la incrementalidad, optimizar el media mix y asignar presupuesto con mayor precisión.
Mediante modelos avanzados y nuestra infraestructura Seamless Measurement, ayudamos a los CMOs a conectar la inversión publicitaria con los resultados de negocio, permitiendo una toma de decisiones basada en el impacto financiero y no solo en métricas de plataforma. El objetivo no es simplemente reportar resultados, sino orientar decisiones de negocio.
Sobre esa base actúa OutSmart, centrado en la excelencia operativa de los medios. En un mundo de algoritmos, la diferencia reside en cómo estructuramos los datos para que las plataformas optimicen en la dirección correcta. Aquí cobra especial relevancia Seamless Search, nuestra tecnología que unifica la búsqueda orgánica y la de pago. Tradicionalmente gestionados como silos, SEO y SEM generan ineficiencias cuando las marcas pagan por clics en términos donde ya tienen alta visibilidad orgánica. Nuestra solución analiza el valor incremental de cada keyword y redistribuye la inversión hacia donde realmente genera negocio adicional, eliminando la canibalización.
El tercer pilar es OutCreate, que aborda la creatividad desde el rendimiento. La IA permite producir contenido a gran escala, pero el volumen no garantiza la eficacia. Nuestro enfoque combina creatividad humana con inteligencia artificial para crear sistemas que aprenden y optimizan continuamente. La creatividad deja de ser un elemento subjetivo para convertirse en el mayor nivel de crecimiento en 2026, vinculando directamente el mensaje con métricas de negocio.
Nuestro enfoque Seamless Creative combina creatividad humana, inteligencia artificial generativa y diseño modular para adaptar mensajes en función del comportamiento, el contexto y los datos de rendimiento.
Para demostrar su alcance desarrollamos Coastal Ridge, una marca creada en 72 horas mediante IA generativa que logró un incremento del 40% en CTR y activaciones sin desperdicio de medios. La conclusión es clara: la IA no sustituye la creatividad humana, la amplifica cuando existe un sistema que la guía.
La diferencia entre las marcas que sobreviven y las que lideran no está en el acceso a la tecnología, todas pueden contratar las mismas herramientas, sino en cómo la integran. Las organizaciones que conectan medición, datos y creatividad como un sistema único consiguen crecimiento sostenible; las que optimizan cada canal por separado únicamente mejoran métricas aisladas.

TEXTO DAVID AYERBE RODRÍGUEZ, HEAD OF ADTECH/MEDIA & CREATIVE EN INCUBETA

Para entender cómo estas transformaciones se traducen en la práctica, nos adentramos también en el stack tecnológico de los principales players del ecosistema adtech: sus herramientas, metodologías y los casos de éxito que demuestran el valor de la inversión en tecnología por parte de agencias, anunciantes y medios.
A continuación, les planteamos una serie de preguntas para conocer de primera mano cómo están abordando este nuevo escenario.
Nombre de la solución o suite tecnológica
¿Cuáles son sus funcionalidades clave?
¿Qué la hace distinta frente a otras soluciones similares?
¿Cómo se integra en el stack tecnológico de una marca o agencia?
¿Qué indicadores mejora directamente?
¿Cómo trabajan con sus clientes (SaaS, servicio gestionado, híbrido)?
Por Anna Rodríguez, data & analytics director en Adsmurai
Por José Javier Salustregui, CMO BEYUP by GEOQ
Por Juan Millán, head of Spain Dailymotion Advertising
Por Victoria Cáceres, product strategy manager en ElTiempo.es
Por Javier Valbuena, responsable comercial de Fluzo en España
Por Jorge Palacios, director general de Invibes en España
Fusion evoluciona constante y actualmente. Ya somos capaces de realizar un crawling automatizado de catálogos digitales, actualización en tiempo real de precios y nuevas capas predictivas. Nuestro objetivo es consolidar a Invibes como referente europeo en GenAI integrada aplicada a creatividad y medios de manera conjunta.
Por Enrique Rojo, country manager en Logan España
Por Óscar Cordero, CEO de SunTzu
Por Adam Singolda, founder & CEO Taboola
Por Carlos Etxenagusia, socio y director de cuentas de UVE Group
Por Iván Aguado, data & tech manager en Publicis Groupe
La consultoría acompaña al cliente en todo el proceso, desde la definición del proyecto y detectar la verdadera necesidad del cliente, hasta la manera de abordarlo para conseguir generar los objetivos marcados. La personalización permite adaptar la configuración de la solución a las necesidades específicas de la marca, como la integración con su stack tecnológico, la segmentación de perfiles de consumidor y las reglas de activación de campañas. De este modo, el cliente no solo dispone de la tecnología, sino también de soporte estratégico y operativo para traducir sus datos en acciones de marketing más precisas, eficientes y escalables.