El plástico, un reto ético y estético

Cada segundo se produce unos 10 millones de toneladas y 125 millones contaminan los océanos.

Cada segundo se produce unos 10 millones de toneladas y 125 millones contaminan los océanos.

Si nuestro compromiso es el “zero waste”, aún nos queda un largo camino por recorrer… Así que el equipo de Logic Design comparte algunas reflexiones con respecto al packaging, que podrían ser un primer paso para resolver el problema.

Durante décadas, el plástico ha sido considerado como una innovación revolucionaria y un material providencial, particularmente dentro de la industria alimentaria. Sin embargo, en los últimos años se ha convertido en el blanco de críticas a nivel global. Ha pasado de ser considerado una innovación a un desperdicio y un problema ambiental. De hecho, puede ser visto como el emblema del consumo excesivo y de la “sociedad del despilfarro”, un sistema que demostró sus límites.

El plástico es, aún así, un material ambiguo en nuestra sociedad. Por un lado, se trata del componente principal en los procesos de embalaje: necesario para la circulación y clave para la seguridad de los alimentos. Y por otro, independientemente de sus activos técnicos, los residuos plásticos forman un “séptimo continente” e invaden cada aspecto de nuestra vida cotidiana. Cada segundo se produce unos 10 millones de toneladas y 125 millones contaminan los océanos. Y puesto que, durante décadas, se han encontrado partículas de plástico en el estómago de numerosos animales marinos, el problema tiende a alcanzar un punto crítico cuando anualmente un promedio de 52000 micropartículas es ingerido por el hombre a través del agua.

Ante esta amenaza medioambiental y sanitaria, las autoridades y la Comisión Europea han puesto en práctica medidas coercitivas que aún así se consideran parciales o insuficientes. Hay un número creciente de iniciativas populares para encontrar alternativas, y algunas de ellas incluso piden hacer un boicot. Temiendo a este ataque contra el plástico, varios grupos industriales como Carrefour, Danone o Nestlé están buscando reducir el embalaje en plástico, o bien eliminarlo por completo.

Sin embargo, si el “zero waste” es el objetivo final, todavía queda mucho camino por recorrer… Nosotros proponemos una reflexión que podría ser un primer paso para solucionar el problema.

Detrás de la amenaza, ¿una oportunidad?

Si buscamos reciclar el 100% de los residuos para el 2025, solo estaríamos resolviendo este tema de manera parcial. El problema de las incontables montañas de residuos persiste incluso cuando se exporta a otros países para que queden fuera del alcance de la vista. Debemos comprender que el contenedor de la basura, incluso el amarillo, no es un vórtice mágico, una nube en la que nuestros desechos desaparecen.

Y puesto que el packaging es el responsable del 46% de los residuos plásticos, el desafío se encuentra en “evitar la creación y propagación de residuos plásticos nuevos”, como lo expresa Roland Geyer en un trabajo de investigación publicado en la revista Science Advance. Si el “desperdicio cero” parece hoy en día utópico, entonces es necesario cuestionarse y, sobre todo, replantear el tema para hacerlo parte de una realidad ambiental y sostenible. Por consiguiente, el plástico se convierte en un desafío y una oportunidad para las agencias de diseño.

Un desafío, porque se trata de diseñar soluciones realistas para abordar este problema, de innovar para transformar este desperdicio en un recurso, de replantear la cadena de valor y de diseñar productos que no solo se puedan eliminar más fácilmente, sino que también puedan ser reutilizados. En definitiva, una oportunidad fantástica para iniciar un cambio de paradigma.

En este contexto, nos preguntamos: ¿cómo podemos hacer para que este material sea respetuoso con el medio ambiente? Y, ¿cómo podemos hacer para que nuestros esfuerzos y acciones sean visibles para el consumidor?

¿Cuál es el ciclo de vida del plástico reciclado?

Después de haberlos separado en contenedores de reciclaje, el plástico es recolectado, ordenado según su tipo, lavado y triturado. Una vez clasificado, ya sea de acuerdo con su color y transparencia, los fragmentos de plástico se funden hasta convertirlo en pequeñas bolitas que, posteriormente, se convierten en materia prima totalmente nueva para la industria.

Envases de plástico reciclado, una elección ética y estética

Geraldine Denis.

Geraldine Denis.

Cuando los gránulos de plástico de diferentes colores se funden y mezclan, obtenemos un efecto “marmoleado”, la firma estética del plástico reciclado.

Al utilizar esta nueva materia prima, los fabricantes demuestran su compromiso y hacen que el uso de plástico reciclado sea visible para el consumidor. El compromiso de la marca se materializa, además, en algo que se puede ver. Con este diseño distintivo, el packaging se transforma, ya no es un objeto meramente funcional e industrial, sino una pieza única, ya que los patrones aleatorios del veteado le dan al packaging un aspecto artesanal.

 

Rouy

Agathe Rouy.

Quién sabe, tal vez con este toque extra de estilo que le demos a nuestras botellas de agua, ¿podríamos sentirnos más inclinados a rellenarlas en lugar de tirarlas a la basura?

Autoras del texto:

Geraldine Denis, innovation manager en Logic Design.

Agathe Rouy-Copier, volume designer en Logic Design.

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