La estación de Sol del Metro de Madrid se convierte en un inesperado oasis urbano de la mano de Corona. La marca de cerveza ha transformado uno de los puntos más transitados de la capital en una experiencia inmersiva inspirada en la “hora mágica” del atardecer, como parte de su nueva campaña global ‘Living is Calling’, integrada en la plataforma “This is Living”.
La iniciativa, activa del 10 de junio al 3 de julio, busca trasladar al espacio público el mensaje central de la campaña: abandonar el “piloto automático” de la rutina, reconectar con la naturaleza y dar prioridad a las experiencias auténticas, el bienestar y las relaciones humanas.
El acceso principal de la estación ha sido intervenido con vegetación, elementos decorativos y una ambientación que evoca la calidez del sol. El punto más destacado de la activación es un túnel inmersivo de 35 metros, diseñado para transportar a los usuarios a una escena natural en pleno centro de Madrid. La experiencia combina recursos visuales, materiales que aportan profundidad y realismo, aroma a lima —uno de los elementos más reconocibles del ritual de Corona— y la música oficial de la campaña.
La acción acompaña el lanzamiento del nuevo spot internacional ‘Living is Calling’, desarrollado por Wieden+Kennedy Amsterdam. La pieza sigue a siete amigos en un recorrido por algunos de los paisajes naturales más impresionantes del mundo y apuesta por una narrativa rodada íntegramente desde un punto de vista subjetivo, una perspectiva inédita hasta ahora para la marca.
Con esta campaña, Corona refuerza su posicionamiento vinculado al disfrute al aire libre, la pausa y la desconexión. En España, la campaña se difundirá durante el verano en televisión conectada, entornos digitales y publicidad exterior.
La intervención en Sol se suma además a la segunda edición de la guía Corona Sunset Spots, que reúne espacios seleccionados para disfrutar del atardecer, como Kumharas en Ibiza o SKAPA Restaurant & Terrace en Barcelona. Durante estas semanas, la estación madrileña se convierte así en una embajada urbana de la “hora mágica”, recordando a los viajeros que la naturaleza y los momentos de calma también pueden encontrarse en mitad del ritmo de la ciudad.