Tarot

Hace tiempo inicié un libro en el que trataba de narrar de manera novelada la vida y milagros de un

Hace tiempo inicié un libro en el que trataba de narrar de manera novelada la vida y milagros de un director de arte. En un tramo de la novela, mi personaje entra en contacto con una mujer que lo introduce en el Tarot, situación que me obligó a estudiar este juego de naipes adivinatorio.

Para practicar compré un mazo de cartas del conocido como Tarot de Marsella, grabado en 1760, dibujado por Nicolás Conver, del que me llamó la atención la figura de Le Bateleur o El Mago, arcano mayor y naipe número uno.

Le Bateleur significa juglar en francés. En el Medievo, el juglar era también portador de noticias y esto le convertía en comunicador. Como El Mago, me di en pensar que hay algo mágico y profético en el trabajo del director de arte: crear ilusión para atraer al público objetivo, y un método de anticipación, que parte de datos del pasado, para construir una percepción para el futuro del producto o la marca del anunciante.

La simbología del arcano describe cualidades propias de un director de arte: principio creador, habilidad con la palabra, autoconsciencia, voluntad (método), movimiento continuo, dominio de los elementos (tecnología).

El sombrero representa el pensamiento simbolizado por el número 8 tumbado, o lemniscata, símbolo matemático del infinito relacionado con la fertilidad de ideas. En la mano izquierda, la de la intuición, sujeta una vara (lápiz) para atraer las fuerzas celestes y materializarlas, mientras la derecha, la razón, sujeta una moneda de oro.

Le Bateleur trabaja, como el director de arte, en una mesa que representa el mundo y sobre la que encontramos los elementos necesarios para realizar su obra: un cuchillo (criterio), un cubilete con dados (ordenador) y unas alforjas (conocimiento).

En el plano mental, simboliza la inteligencia activa y práctica. Es el hombre que utiliza el poder de su imaginación para comprender y transformar lo que le rodea. Capacidad de análisis.

En el plano material, se nos muestra como lleno de recursos y capaz de resolver cualquier dificultad. Posee una visión panorámica de los hechos y simboliza la destreza necesaria para solucionar los problemas.

De todo esto, tiempo después, pude extraer una conclusión: la publicidad y el Tarot tienen más puntos comunes que la publicidad con el arte del siglo XX (McLuhan dixit). Y que el director de arte para ser un comunicador puede parecer un juglar por fuera, pero debe poseer la sabiduría del mago por dentro.

(*) EduarDo Oejo es asesor de Comunicación Visual
oejovisual@yahoo.es