Las habilidades blandas o soft skills son acumulativas y cada vez más valoradas en los entornos laborales. Llamamos habilidades blandas (soft skills) a aquellas capacidades que hacen que un profesional se relacione mejor en el entorno laboral. Estas habilidades puedes ir desde la gestión del tiempo de trabajo, hasta el liderazgo y el trabajo en equipo. El énfasis en este tipo de habilidades es una de las tendencias más importantes a tener en cuenta en 2018.

Estas son las habilidades más valoradas en el sector de la gestión de proyectos, un sector en constante crecimiento en el que la competencia es cada vez más alta. Por eso estas habilidades son especialmente cruciales, ya que son las que realmente hacen que nuestra carrera profesional vaya hacia delante. Además, estas son las que determinan si encajas o no en la cultura de una compañía.

Algunas de las soft skills más demandadas en la actualidad son:

– FACILIDAD PARA COMUNICARSE

Esto incluye escuchar a los demás de forma activa y una expresión escrita excepcional. Las empresas no solo necesitan que los trabajadores tengan ideas claras, sino que también las sepan transmitir con seguridad.

¿Por qué es crucial?

Imprescindible para transmitir con claridad al resto del equipo lo que piensas en cada momento, las decisiones que se van a tomar, el punto en el que se encuentra el proyecto, las previsiones, los resultados alcanzados…

– CAPACIDAD DE ORGANIZACIÓN

Sin una organización adecuada, alcanzar el éxito con tu proyecto te costará mucho más trabajo. Para optimizar la organización de tu equipo de trabajo, es importante ayudarse de las herramientas adecuadas. Un ejemplo sería WorkProject, una herramienta que te permite ver el tiempo que se dedica a cada uno de tus proyectos, los costes y beneficios que este genera y las previsiones del mismo.

¿Por qué es crucial?

Puedes tener un escritorio totalmente desordenado, y aun así tener una capacidad de organización impecable para la gestión de proyectos. Una cosa no quita la otra. Pero alguien capaz de organizar algo tan descomunal como un proyecto es un perfil muy valioso. Asegúrate de que tu organización brille en ese ámbito.

– FACILIDAD PARA EL TRABAJO EN EQUIPO

En una empresa, no podemos conseguir nada trabajando solos. El trabajo en equipo es vital para que todo siga adelante. Un profesional con facilidad para trabajar en grupo y entenderse profesionalmente con el resto de integrantes es alguien muy valorado.

¿Por qué es crucial?

Sea cual sea tu trabajo, por norma general vas a tener que entenderte con más personas. Pero si te dedicas a la gestión de proyectos, el contacto con otras personas es inexcusable. De hecho, trabajar de la mano con otras personas ocupará la mayor parte de tu día. Un director de proyectos, o Project manager, ha de tener una gran facilidad para relacionarse con los demás, establecer la dirección del proyecto, y entenderse con el resto de miembros del equipo. En este apartado, la empatía pasa a ser nuestro mayor aliado, ya que nos permitirá ponernos en la piel de los demás. Así, sabremos comunicarnos en cada momento de la forma más efectiva.

– SER PUNTUAL

Clásico, pero no pasa de moda. A nadie le gusta que le hagan esperar, y si eres puntual por norma general, te resultará más fácil finalizar los proyectos en la fecha indicada.

¿Por qué es crucial?

Fechas límite, deadlines, finales de etapa, reuniones… un director de proyecto ha de ser capaz de cumplir con los plazos con soltura, de asistir puntualmente a todos los meetings necesarios, y de presentar los informes con los avances del proyecto de forma puntual.

– SER CRÍTICO

Es importante fomentar un buen clima donde la cordialidad y el respeto sean fundamentales, pero no podemos dejar pasar aquellas ideas que puedan mejorar el trabajo o la situación de la empresa, aunque estas conlleven discrepar con las de otros compañeros. La crítica es la única forma de identificar los fallos y avanzar en la dirección correcta.

¿Por qué es crucial?

Es importante que en un proyecto procuremos mantener la motivación del equipo, pero es imprescindible que seamos críticos durante cada fase. ¿Qué se puede mejorar? ¿Qué errores hay en el producto? Un director de proyecto ha de ser capaz de dejar la subjetividad a un lado y centrarse en lo mejor para el proyecto y la empresa.

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