Eduardo Madinaveitia, experto en medios por todos conocido y colaborador habitual de IPMARK desde hace décadas, se estrena en la ficción con un libro de relatos donde asoman infancia, familia, memoria y algún que otro miedo —aunque él afirma que no se considera especialmente miedoso—. Gran lector y observador fino de los cambios del sector, se asoma ahora a la literatura con la humildad de quien ha leído mucho y el humor de quien sabe que la medición crossmedia bien podría acabar entre Kafka, Joyce y «La historia interminable».
Dice Eduardo Madinaveitia que siempre ha escrito, aunque hasta ahora su firma estuviera más asociada a los artículos profesionales que a la ficción. La decisión de publicar llegó después de ordenar ese impulso en grupos de escritura y de asumir, con la lucidez que le caracteriza, que sus relatos estaban “más o menos” al nivel que él podía alcanzar. En esta conversación habla de lecturas interminables, de Borges, Chéjov, Tolstoi y Aldecoa; de los recuerdos que se cuelan en la imaginación; de los miedos propios y ajenos; y también de un sector publicitario que, visto desde cierta distancia, sigue dando material para más de una novela (no se atreve a definir de qué género).
¿Por qué te lanzas a escribir tu primer libro, de ficción, ahora? ¿Te dio miedo hacerlo antes?
Siempre he escrito; sobre todo artículos profesionales, pero también ficción. Hace un par de años empecé a asistir a los grupos de escritura de mi hija Usúe; eso me ayudó a sistematizar y, sobre todo, a dar el paso de decidirme a publicar.
Eres un gran lector. ¿Ha implicado eso un mayor grado de autoexigencia a la hora de ponerte ante la hoja en blanco? ¿Qué es lo que querías/necesitabas contar en este primer libro? ¿Podemos esperar un segundo?
Leer mucho es un buen paso para escribir (si consigues dejar tiempo para ello). Pero el riesgo de compararse con alguien inalcanzable es muy grande. Me decidí a publicar cuando tuve claro que lo que tenía escrito era, más o menos, del nivel que yo soy capaz de alcanzar, aunque quedara muy lejos del de mis escritores favoritos.
En realidad el libro es una mezcla de relatos sin mucha relación entre sí; en cada uno quería contar una idea concreta, diferente en cada caso.
De momento le voy a dejar tiempo a este, para disfrutar cada etapa. Seguiré escribiendo, pero no tengo claro qué publicaré.
Borges y Chejov, dices, son algunos de tus autores de referencia. ¿Qué es lo que más te une a ambos? ¿Qué otros escritores han marcado tu biografía literaria? ¿A qué autor actual admiras más? ¿Qué libro nos recomiendas?
Yo siempre he leído de todo, incluso temas profesionales ;-). En ficción, mucho más novela que relatos, pero afrontar una novela, como primera publicación se me hizo muy cuesta arriba (lo intenté, pero poco). Los relatos de Borges son, en mi opinión, insuperables; mientras escribía los míos leí muchos de Chéjov, me gustan mucho los de Cortázar, pero hay muchos más.
En novela, leí mucho a Baroja, a prácticamente todos los escritores del “boom” latinoamericano, los americanos de la generación perdida o tantos otros escritores más. De joven leí casi todo Tolstoi; Ana Karenina me sigue pareciendo fascinante…
De los españoles recientes me encantan Eduardo Mendoza, Almudena Grandes, Muñoz Molina, Martínez de Pisón…y tantos otros. Mi lista de admirados, como la de mis lecturas, sería interminable.
¡Ah! Y por la referencia que hago en uno de mis relatos, Ignacio Aldecoa, paisano y pariente lejano. Murió muy joven y en tiempos complicados para la literatura. Estoy seguro de que habría escrito grandes obras.
En este libro no he publicado relatos relacionados con el sector, pero puede que me anime en algún momento
Esta pregunta está muy vista…pero su respuesta dice mucho del entrevistado. ¿Qué tres libros elegirías para acompañarte el resto de tu vida?
Me cuesta elegir sólo tres y seguramente elegiría algo que no haya leído aún. Pero, por no salirme de los tópicos: “El Quijote”, “Ana Karenina” y “Los Miserables”. Los tres son largos, los tres me han gustado y pienso que serían una buena compañía.
En tus relatos están muy presentes tu infancia, tu familia… ¿son grandes fuentes de inspiración para ti? ¿Qué tanto por ciento de “Y al final…el miedo” tiene componentes autobiográficos?
Cuatro de los relatos están clasificados así, como autobiográficos. Del resto, hay alguno más inspirado muy directamente en temas que he vivido, pero la mayoría son puramente imaginarios, aunque casi siempre partan de alguna realidad observada.
“Igual le tienes que preguntar a mi mujer…”
Pasemos a un plano más personal: En general, ¿te consideras una persona miedosa? ¿Ha sido un rasgo que te ha acompañado a lo largo de tu vida o ha ido aflorando con los años?
No. No creo que haya sido especialmente miedoso y de hecho el miedo surgió como parte del título cuando el libro ya llevaba un tiempo terminado. Luego, cuando me paré a pensar, sí vi que el final de mi vida tiene algún matiz que podría calificarse de terrorífico. Supongo que le pasa a más gente.
Cosas que te dan miedo de ti mismo… ¿te atreves a decir alguna? ¿Cuál es ese lado oscuro que no conocemos de Eduardo Madinaveitia? ¿Eres tan buena persona como casi todo el mundo piensa…o eres “un lobo disfrazado con piel de cordero”?
Yo he intentado ser siempre buena persona y, si dices que se me percibe así, igual es que lo he conseguido. Para el lado oscuro, igual le tienes que preguntar a mi mujer, que es la que me aguanta cuando las cosas no van bien del todo.
¿Qué es lo que más te asusta de los otros? ¿Y lo que, sin darte miedo, no eres capaz de tolerar?
Creo que soy bastante tolerante. Lo que más me asusta de los otros (de muy pocos otros, en realidad) es la maldad innecesaria; actuar mal, perjudicar a los demás sólo por el hecho de hacerlo. Que haya personas que disfruten haciendo daño sí me asusta.
Este sector… ¿da más miedo que nunca? Si/No ¿Por qué?
Salvo mi relación con IPMARK, esa semicolumna mensual que seguís publicándome, y mi participación en el comité de La @, estoy bastante lejos de la industria. En un sector al que le afectan tanto los cambios sociales, ha habido muchos momentos de terror al cambio. No sé si este será de los peores. Probablemente. Lo que más me preocupa es la dependencia cada vez mayor de plataformas manejadas desde otros continentes, que se llevan casi toda la inversión. Y que han roto las normas sobre medición que aceptaba siempre este mercado. Pero eso no es nuevo del todo.
Lo que más me preocupa es la dependencia cada vez mayor de plataformas manejadas desde otros continentes, que se llevan casi toda la inversión. Y que han roto las normas sobre medición
¿Te han inspirado mucho tus años en publicidad para escribir estos relatos? ¿La realidad supera la ficción? ¿Qué género/s literario/s encajaría mejor para narrar a este sector? ¿Novela negra, quizás?
En este libro no he publicado relatos relacionados con el sector, pero puede que me anime en algún momento. Tengo más de uno. El sector ha sido protagonista de novelas, películas y series interesantes. Sería difícil hacer algo totalmente original.
Por último…no podía dejar de preguntarte esto: ¿”La medición crossmedia” podría ser un buen título para una novela de Kafka?
Seguramente alguno de los protagonistas que lo están viviendo más de cerca que yo puede acabar escribiendo algo así, entre Kafka, Joyce y “La historia interminable”. Espero que al final se encuentre una solución aceptable por todos los actores del mercado.
