En publicidad también tenemos contaminación

contaminación visual por publicidad

La saturación publicitaria puede afectar la salud de las personas.

En el artículo, José G. Pertierra, director de arte de la agencia Clicknaranja, pone en duda la efectividad de la saturación publicitaria que vivimos y reflexiona sobre cómo afecta no solo a la salud sino también al sector.

«Anda el mundo muy revuelto últimamente por la contaminación. A una cumbre mundial del clima han sucedido noticias de enorme preocupación en Pekín con alerta roja por contaminación atmosférica y paralelamente en nuestro país hace más de un mes que la capital de España vive momentos de gran intranquilidad por índices de polución muy superiores a lo establecido por la normativa europea.

Pero esta preocupación debe ser el signo de los tiempos como decía la canción de Prince, porque la contaminación no solo envenena el aire que respiramos, también llega a muchos otros campos de nuestra vida diaria como por ejemplo la publicidad. Fijaos si será importante que el termino contaminación visual causada por la saturación de publicidad en las grandes ciudades ya tiene hasta su propia entrada en la Wikipedia: “Tipo de contaminación que parte de todo aquello que rompa la estética de una zona o paisaje”. Seguro que no lo sabíais, pero esta contaminación se refiere básicamente al abuso de ciertos elementos que generan, a menudo, una sobreestimulación visual agresiva, invasiva y simultánea.

A muchos de vosotros esta definición os sonará exagerada, pero todos los que vivimos en grandes ciudades conocemos perfectamente a lo que se refiere: Vallas a ambos lados de la carretera, spots en las pantallas del metro, flyers a la salida de la estación, publicidad en los edificios rehabilitados, plazas públicas ocupadas por acciones promocionales… ¿Os suena o queréis más ejemplos? Obviamente los hay, pero estos son los que más rápido te vienen a la cabeza, aunque por supuesto que hay decenas y decenas de otros más en los que la publicidad satura por completo nuestro ámbito de transito diario. Insistimos, ¿Resulta entonces desproporcionado recurrir al término peyorativo “contaminación” cuando tratamos esta saturación publicitaria que vivimos hoy en día?

A los que trabajamos en publicidad y desde muy pequeños tuvimos la vocación de dedicarnos a esta profesión que siempre consideramos creativa, divertida y diferente, nos resulta enormemente frustrante ver como la mal entendida competitividad y la enorme presión de resultados que exigen las marcas a sus departamentos de marketing han convertido nuestras ciudades en un enorme estercolero visual en el que cabe todo o casi todo (siempre que sea más grande que el de tu competencia).

Y la preocupación de los que trabajamos en este sector parece compartida por mucha más gente: Buscando información del concepto en Internet no solo se encuentra el término en la Wikipedia… ¡Contaminación visual tiene en castellano más de 393.000 resultados! Entre algunos ejemplos a cual más curioso, se puede encontrar un vídeo en You Tube, Visual Pollution, en el que se puede ver un experimento que se hizo en la ciudad holandesa de Eindhoven donde se trataba de investigar acerca de la cantidad de publicidad que hay en su centro histórico, concluyendo que cualquier persona que quiera dar un corto paseo por el centro termina viendo más publicidad que elementos culturales de la ciudad. Y, además, ya no es solo un problema de resultados puramente cuantitativos: esta saturación publicitaria puede afectar la salud de las personas, aunque a algunos os suene alarmante y desmedido. Por lo visto a veces el sistema nervioso puede verse afectado cuando el flujo de datos enviado por el ojo hacia el cerebro es tan grande que se produce un problema visual causando estrés en el ojo que tiene que esforzarse muchísimo más para entender esa información. Resultado: ansiedad, nerviosismo, angustia, dolores de cabeza, estrés psicológico… Estas son solo algunas de las consecuencias de esta contaminación publicitaria que como veis, no solo afecta a la discusión “bonito o feo”.

Pero después de tanta palabrería, ¿de verdad podemos hacer algo para dar marcha atrás y cambiar esta inercia? Igual que en los últimos años la sociedad se ha concienciado de la importancia de preservar el medio ambiente y se han impuesto medidas que nos afectan a todos en nuestra vida diaria (desde reciclar basura hasta ahorrar agua), quizás deberíamos ponernos las pilas en nuestro sector y responsabilizarnos más activamente en la creación de una industria más equilibrada y razonable, una profesión que además es plenamente consciente de que tanta publicidad sirve ya de muy poco, solamente para molestar y contaminar, ya que está demostrado desde hace muchos años que a mayor saturación, menor eficacia publicitaria. ¿Qué más necesitamos saber entonces para ponernos manos a la obra? »

José G. Pertierra, director de arte de Clicknaranja

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