Cada vez son más las consultas aparecidas en el buscador de Google respondidas con un resumen generado por inteligencia artificial. Los llamados AI Overviews ya están presentes en una de cada seis búsquedas y popularizan sobre todo las consultas relacionadas con Ciencia, Informática o Sociedad.
Según los últimos datos proporcionados por Semrush tras analizar más de 10 millones de palabras clave y cientos de miles de páginas de resultados, si a comienzos de 2024 los AI Overviews apenas aparecían en torno al 6% de las consultas y en noviembre de 2025, en un 15,7%, actualmente dicha cuota alcanza el 16,6%.
Los resúmenes generados con IA ya no se limitan además a búsquedas puramente informativas. Su presencia se ha extendido a consultas comerciales, transaccionales e incluso sobre navegación, lo que amplía su impacto potencial sobre marcas, ecommerce y empresas de servicios. Sectores como Ciencia, Informática o Sociedad concentran ya algunos de los porcentajes más altos de palabras clave activando este tipo de respuestas, informan.
“Estamos entrando en una etapa en la que Google no solo muestra resultados, sino que decide qué información sintetizar y cómo presentarla”, explica Jana Garanko, head of PR de Semrush. “Para muchas marcas, el reto ya no será solo atraer clics, sino evitar desaparecer detrás de una respuesta generada por inteligencia artificial”.
Garanko apunta a un cambio profundo en las estrategias de visibilidad. “El SEO deja de ser únicamente una carrera por posiciones. La pregunta ahora es quién alimenta esas respuestas, qué fuentes se consideran fiables y cómo se construye autoridad en un entorno donde la IA actúa como intermediaria entre el contenido y el usuario”.
El estudio de Semrush dibuja así un escenario en el que tráfico y visibilidad ya no avanzan necesariamente de la mano. A medida que los AI Overviews ganan protagonismo, el éxito en buscadores dependerá menos de ocupar la primera posición y más de ser relevante para los sistemas que generan las respuestas. En ese nuevo equilibrio, el SEO no desaparece, pero sí cambia de naturaleza: deja de optimizar solo para personas y empieza, de forma inevitable, a optimizar también para las máquinas que deciden qué merece ser contado.