La inteligencia artificial, la fragmentación de las audiencias y la multiplicación de canales están redefiniendo el trabajo de las agencias de comunicación. El sector avanza hacia un modelo más estratégico, transversal y próximo al negocio, en el que la tecnología gana peso sin desplazar el criterio, la creatividad y las relaciones humanas. IPMARK esclarece en este especial cómo están respondiendo las agencias a esta transformación y qué capacidades marcarán su evolución.
Especial IPMARK- Agencias de Comunicación 2026
Agencias de Comunicación. Del ‘clipping’ al pensamiento estratégico

IPMARK reunió el 7 de julio a cerca de 30 profesionales de agencias de comunicación en el espacio Cuadrilla, en el centro comercial Caleido de Madrid. Durante el encuentro, dividido en dos mesas de debate, los asistentes abordaron el impacto de la inteligencia artificial en la consultoría, la evolución del modelo de negocio, la relación con medios y periodistas, la formación de equipos y clientes, y la necesidad de adaptar el convenio colectivo a la realidad de las agencias.
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TOP 50 Agencias de Comunicación IPMARK 2026
LLYC lidera la lista de las 50 mayores agencias de comunicación por facturación de IPMARK, elaborado a partir de los resultados presentados por las compañías en el Registro Mercantil accesibles a través de la plataforma Informa, y en las que una mayoría ha logrado crecer su negocio a doble dígito, demostrando la resiliencia del sector.
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La IA como instrumento, la reputación como fin
De la banda tributo a la alta costura de la comunicación
Hace poco escuchaba que la IA es como una banda tributo que suena magníficamente bien, pero que toca canciones de otros grupos que sí fueron grandes artistas y compusieron piezas originales con una sensibilidad particular. ¿De verdad nos conformamos con ser la mejor banda de versiones del mercado?
La inteligencia artificial está en el ADN de Burson y, sin embargo, no es ni será nunca el fin. Entendemos la IA como una herramienta que nos ayuda a ser más eficientes y a encontrar el insight en medio de una cantidad de información cada vez más inabarcable. El fin para Burson siempre ha sido y será proteger y potenciar la reputación de nuestros clientes.
Ahora bien, la tentación es fuerte y, por ello es necesario que nuestra profesión no se obsesione con «gustar a los algoritmos». Efectivamente nuevas líneas de trabajo como el GEO son fundamentales hoy en día, pero el verdadero reto no es convencer a la máquina, es usar la máquina para anticipar el comportamiento humano. Y es que, en un entorno cada vez más complejo y volátil, partimos de una premisa clara: la reputación no se regala, se gana. Nuestro rol ya no consiste en intuir el éxito, sino en cuantificar el valor de negocio de esa reputación para utilizarlo como una ventaja competitiva real para las marcas.
En el otro extremo tenemos la evolución de servicios tradicionales, como es el caso de Public Affairs. Hoy en día contamos con soluciones como Radar PA capaces de identificar hasta la más pequeña actualización en materia regulatoria y hacerlo en tiempo real. Sin embargo, la agilidad en la detección no es el objetivo, sino ayudar a los clientes a anticiparse y reaccionar mejor a un entorno regulatorio en constante cambio.
La esencia se mantiene
Y es que nuestra profesión ha vivido importantes cambios en los últimos años, pero la esencia de nuestro rol se mantiene. Por eso en Burson aplicamos la IA para que este rol tenga un impacto aún mayor y más inmediato y el valor de los consultores especialistas -su criterio profesional- se potencie aún más.
Para lograrlo, combinamos de manera única nuestro enfoque de consultoría: una experiencia colectiva sumada a la inteligencia impulsada por la IA en combinación con la capacidad para generar una creatividad disruptiva.
Así, por ejemplo, el uso de la IA nos permite estimar en minutos cómo es la reputación de una compañía y, de manera predictiva, cómo conectarán sus mensajes con segmentos de población muy específicos en España y otros mercados, gracias a la solución Decipher. Todo ello en minutos y con un nivel de precisión prácticamente igual al de la investigación primaria. Así evitamos riesgos, optimizamos recursos y, lo más importante, diseñamos estrategias más eficaces en cuanto a que conectarán mejor con el target.
“La tentación es fuerte y, por ello es necesario que nuestra profesión no se obsesione con gustar a los algoritmos”
Algo similar ocurre cuando aplicamos inteligencia artificial a la medición. En Burson entendemos que el reporting no debe ser meramente descriptivo, sino prescriptivo. Por eso hemos diseñado un dashboard -llamado The Fount– que integra datos de múltiples fuentes (medios, conversación social, etc.) para mediar y analizar el impacto de la comunicación. Gracias a la integración de la IA, The Fount genera en segundos análisis específicos para los parámetros analizados, de manera que podemos obtener aprendizajes que aplicar de cara a futuro.
Una máquina del tiempo para viajar al futuro
Hemos dejado de gestionar la comunicación en el presente para gestionar la reputación en el futuro. Nuestro propósito fundamental es ayudar a los clientes a comprender, construir y proteger su capital reputacional contribuyendo a su liderazgo empresarial hoy y en el futuro. Y para conseguirlo, necesitamos reinventar continuamente cómo hacemos nuestro trabajo. Por eso creemos que la IA no debe utilizarse como una mera calculadora de datos. Más bien nosotros la vemos como una máquina del tiempo que permite a nuestros especialistas viajar al futuro para anticipar, testear, ensayar y proteger la marca en un entorno seguro antes de dar el paso real en el presente. Esta forma de entender el nuevo paradigma de la comunicación se hace tangible en el día a día de formas muy concretas. Por ejemplo:
- No lances un mensaje a ciegas, habla con su “yo virtual del futuro”: Con las Audiencias Sintéticas, hoy testamos ideas y mensajes con «clones cognitivos» que construimos con datos de cómo son, cómo piensan y cómo actúan perfiles variopintos. Pueden ser pacientes, consumidores de un tipo de producto, profesionales de un sector, reguladores… La clave es validar (o corregir) la hipótesis de una estrategia sin poner en riesgo la reputación real de la compañía en el mercado.
- No reacciones a la crisis, juégala antes: Ya hemos hablado de la posibilidad de analizar mensajes antes de lanzarlos, pero ¿y los directivos? ¿estarán preparados para lidiar con crisis comunicativas? Con la IA generativa y la realidad virtual hoy somos capaces de poner en marcha un entorno inmersivo y superrealista de escenarios de crisis para crear un «simulador de vuelo» donde los directivos pueden equivocarse, aprender y generar memoria muscular antes de que despegue el avión real, complementado con formaciones en realidad virtual posteriores.
- No monitorices el ruido, prevé el cortocircuito: Con la escucha social predictiva, pasamos de hacer «autopsias de crisis» (medir lo que ya se quemó) a anticipar la chispa. La escucha online se ha convertido en una fórmula de prevención de riesgos que permite incluso activar protocolos y adelantar materiales de respuestas con el fin de mitigar situaciones críticas.
“Innovación impulsada por personas: la tecnología multiplica nuestras capacidades, pero el alma que guía esa tecnología sigue siendo humana”
Un entorno seguro
La contribución de la IA a la gestión de la reputación de las compañías es obvia y, sin embargo, muchas tienen reticencias. Los miedos de las empresas a que sus partners utilicen su material con las inteligencias artificiales son lícitos y lamentablemente están justificados, por ello es necesario garantizar un entorno seguro. En el caso de grandes empresas como Burson, nuestros consultores utilizan los LLM más potentes dentro del perímetro de seguridad de WPP que blinda el activo más valioso de la marca: su propiedad intelectual.
Esto es especialmente relevante en cuando hablamos de creatividades y la elaboración de contenido audiovisual, labores que, como decíamos anteriormente, en esencia se mantienen, pero que en su ejecución han evolucionado muchísimo en los últimos años. Así, al equipo de diseño y producción de Burson se han sumado más de 100 creativos, pues cada consultor de Burson es hoy capaz de generar copys, creatividades y piezas audiovisuales con acabados profesionales en cuestión de minutos, aunque siempre partiendo del conocimiento, la reflexión y el ingenio del consultor.
“Nuestros consultores utilizan los LLM más potentes dentro del perímetro de seguridad de WPP, que blinda el activo más valioso de la marca: su propiedad intelectual”
Esta es la traducción real de lo que en Burson definimos como innovación impulsada por personas: la tecnología multiplica nuestras capacidades, pero el alma que guía esa tecnología sigue siendo humana.
En definitiva, contamos con los instrumentos de última generación más avanzados del mundo, sí, pero lo que de verdad nos diferencia, entonces como hoy, es el criterio, la creatividad y la especialización de nuestros consultores. Dicho de otra manera, en la época del algoritmo y la IA, nuestra propuesta de valor sigue siendo la sensibilidad de nuestros músicos. No queremos imitar con maestría. Aspiramos a ser Rosalía: disruptivos, con sellos propios, profundamente humanos y capaces de revolucionar el sector.
María Cobos, head of innovation de Burson España.
“Hoy, las agencias debemos actuar como verdaderos brand guardians”
Natalia Sánchez, presidenta de Omnicom PR España
La autenticidad, la credibilidad y la confianza están redefiniendo la construcción de la reputación corporativa. “La comunicación debe ser el reflejo de la realidad, no un barniz”, sostiene Natalia Sánchez, presidenta de Omnicom PR, que reivindica el papel de las agencias como garantes de la coherencia entre lo que las organizaciones dicen, hacen y representan. Controlar el mensaje ya no es suficiente.
TEXTO ANA EGIDO
FOTOS OMNICOM PR ESPAÑA
Omnicom PR España sitúa la autenticidad en el centro de su propuesta. ¿Cómo se traduce ese principio en una estrategia concreta de comunicación?
Antes de definir una estrategia, es esencial entender el contexto. Las organizaciones deben comunicarse basándose en lo que son, pero alineadas con lo que el mundo espera de ellas. En un entorno polarizado y marcado por la desinformación, la autenticidad —focalizada, honesta y coherente— es la única vía para generar confianza. Hoy, las agencias debemos actuar como verdaderos «Brand Guardians», protegiendo la reputación corporativa de forma integral en un ecosistema complejo, donde la conversación fluye entre medios tradicionales, creadores de contenido y entornos digitales impactados por la IA.
La premisa para Omnicom PR España es clara: la autenticidad se alcanza cuando los mensajes y acciones reflejan el propósito real de la empresa, atrayendo a quienes comparten sus valores. Cuando las expectativas de los stakeholders coinciden con la experiencia real, la compañía genera una confianza que trasciende lo meramente transaccional.
Su enfoque parte de la alineación entre relato, acción y percepción. ¿Cómo se detectan las brechas de autenticidad y en base a qué?
Nuestro Índice de Autenticidad analiza nueve factores que moldean las percepciones del consumidor, agrupados en: Gestión empresarial (ética, credibilidad, resultados), Beneficios para el consumidor (innovación, valor, atención) e Impacto social (medioambiente, empleados, comunidad). El análisis revela que más de la mitad de la autenticidad de una empresa (58,1%) depende hoy de su impacto social y su gestión empresarial, superando el peso tradicional exclusivo de sus productos y servicios.
Esta expectativa exige integrar el compromiso corporativo en la estrategia de negocio para consolidar un posicionamiento confiable. Sin embargo, la forma de detectar estas brechas ha evolucionado radicalmente. Ya no nos limitamos a la escucha tradicional; integramos Inteligencia Artificial, analítica predictiva y plataformas de datos para monitorizar la conversación en tiempo real. Incluso analizamos cómo los motores de IA y algoritmos perciben a las marcas, permitiéndonos ofrecer a nuestros clientes una consultoría anticipatoria y mucho más precisa.
El futuro pertenecerá a las organizaciones que generen las ideas más significativas y lleven esas ideas a la realidad de manera constante
Brecha de autenticidad
Cuando la experiencia real no responde a lo que una organización comunica, ¿hasta dónde puede actuar la comunicación y qué cambios deben producirse dentro de la propia empresa?
Si la comunicación no se corresponde con la experiencia real, la brecha de autenticidad se agrava. La comunicación debe ser el reflejo de la realidad, no un barniz. Primero se escucha y se integra en la estrategia de la compañía, y es aquí donde el papel de la alta dirección es indelegable.
Desde nuestra experiencia en consultoría corporativa, sabemos que cerrar esta brecha exige el compromiso directo del C-Suite. En un entorno convulso, con disrupción tecnológica y fuerte impacto regulatorio y geopolítico, los líderes deben estar preparados —mediante simulacros de crisis, media training, soft skills y gestión del cambio, etc.— para asegurar que la identidad y la acción están verdaderamente alineadas antes de comunicarlas. La coherencia se legitima con hechos.
Las marcas se relacionan con públicos que tienen expectativas distintas y cambiantes. ¿Cómo pueden responder a ellas sin caer en discursos oportunistas o poco creíbles?
Tener expectativas distintas entre stakeholders no implica tener propósitos contradictorios. Una organización puede atender a accionistas (rendimiento), reguladores (cumplimiento) y consumidores (innovación) desde una misma identidad, si se apoya en pilares firmes y hechos demostrables.
La clave es la coherencia. Si logramos una alineación única de mensajes en todos los canales —ya sea mediante relaciones institucionales, medios ganados o co-creación con influencers bajo estrictos criterios de rigor y afinidad—, seremos creíbles, evitando cualquier oportunismo. Es el momento ideal para blindar marcas corporativas auténticas.
Recientemente nuestro CEO de Omnicom Public Relations Group, Chris Foster, señalaba que las organizaciones que evolucionen en los próximos años se distinguirán por su capacidad para crear ideas relevantes que inspiren confianza y generen acción. La creatividad capta la atención; la credibilidad convierte la atención en creencia; la reputación transforma la creencia en confianza, y la confianza impulsa la acción. No se puede expresar mejor. Las organizaciones que lo entiendan estarán mejor posicionadas para construir reputación duradera, navegar la incertidumbre y crear valor que perdure. El futuro pertenecerá a las organizaciones que generen las ideas más significativas y lleven esas ideas a la realidad de manera constante.
La reputación no siempre ofrece resultados inmediatos o fáciles de cuantificar. ¿Qué indicadores permiten saber si una organización está ganando coherencia, legitimidad y confianza?
El ejercicio de escucha activa es clave para conocer tus gaps de autenticidad. Una compañía ha de saber reconocer sus propios errores y someterse al escrutinio de sus públicos de interés e identificar valoración, acierto, pero también riesgos reputacionales que puedan convertirse en una oportunidad.
Para ganar legitimidad y coherencia, es vital romper los silos internos y alinear transversalmente a todos los departamentos con el propósito corporativo; la autenticidad debe ser real en cada punto de contacto.
En cuanto a la medición, el proceso se ha sofisticado enormemente para hacerlo accionable. Ya no solo evaluamos percepciones tradicionales. Hoy utilizamos cuadros de mando en tiempo real (dashboards), medimos el impacto cualitativo de la visibilidad y, sobre todo, auditamos la huella digital de las marcas en los nuevos modelos de Inteligencia Artificial Generativa. Cruzar nuestro Índice de Autenticidad con estas nuevas métricas predictivas es lo que nos permite estrechar los gaps reputacionales de forma medible y mantener la legitimidad en el tiempo.
“La reputación sigue construyéndose entre personas”
Carla M. Gagliardi, fundadora y directora de Raku
Carla M. Gagliardi, fundadora y directora de Raku, reconoce cómo la inteligencia artificial está transformando las relaciones públicas y por qué la reputación no puede automatizarse. La experta reivindica el valor de la narrativa estratégica y de las power skills para combinar tecnología, criterio y humanidad en la comunicación.
TEXTO REDACCIÓN IPMARK
FOTOS RAKU
La inteligencia artificial está redefiniendo la forma en la que las marcas se comunican con sus públicos. ¿Cómo cree que está transformando el papel de las relaciones públicas y qué aspectos seguirán dependiendo del factor humano?
La inteligencia artificial está democratizando la producción de contenido, pero no la construcción de reputación. Hoy cualquier organización puede generar cientos de piezas en minutos; sin embargo, muy pocas consiguen construir una narrativa consistente que genere confianza a largo plazo.
Las relaciones públicas están viviendo una transformación profunda. Hemos dejado de competir únicamente por aparecer en medios para empezar a competir por ocupar un lugar en la conversación. Y esa conversación ya no ocurre solo entre periodistas y audiencias, sino también entre algoritmos. Por eso el verdadero desafío ya no es producir más contenido, sino producir mejor criterio.
Creo que el futuro de las relaciones públicas será profundamente híbrido. La tecnología potenciará nuestra capacidad operativa, pero el diferencial seguirá estando en la sensibilidad, el pensamiento estratégico y la capacidad de interpretar aquello que no aparece en los datos. Porque la reputación sigue construyéndose entre personas.
Narrativa estratégica
El exceso de información y la falta de atención son una realidad. ¿Qué papel desempeña la narrativa en la construcción de la reputación de una marca?
La narrativa dejó de ser un recurso creativo para convertirse en un activo estratégico. Vivimos en un entorno donde la atención es el recurso más escaso. Las personas ya no recuerdan todo lo que una marca comunica; recuerdan aquello que logra generar significado.
Por eso siempre digo que una narrativa robusta responde a tres preguntas antes de pensar en cualquier formato: ¿en qué temas queremos ser reconocidos?, ¿qué conversación queremos liderar? y, quizás la más importante, ¿qué queremos que otros digan de nosotros cuando no estamos presentes?
La reputación se construye cuando existe consistencia entre lo que una organización dice, hace y demuestra a lo largo del tiempo. Ahí es donde el storytelling adquiere una dimensión mucho más profunda: no consiste únicamente en contar historias, sino en diseñar experiencias y conversaciones capaces de activar emociones, generar identificación y hacer memorable una propuesta de valor.
En definitiva, la narrativa es el puente entre la identidad de una organización y la percepción que construyen sus públicos.
“La inteligencia artificial está democratizando la producción de contenido, pero no la construcción de reputación”
¿Cómo pueden las marcas y sus directivos construir autoridad de forma creíble en los canales digitales, sin caer en discursos artificiales o excesivamente promocionales?
Durante años muchas organizaciones confundieron visibilidad con credibilidad. Hoy ocurre exactamente lo contrario: cuanto más promocional es un discurso, menos confianza genera.
En Raku trabajamos desde una metodología que llamamos Inbound PR. En lugar de interrumpir a las audiencias con mensajes comerciales, buscamos conquistar canales ajenos: medios de comunicación, eventos, podcasts, comunidades, universidades y espacios de conversación, aportando conocimiento y una mirada propia.
Las personas creen mucho más en aquello que terceros validan que en lo que una empresa dice sobre sí misma. Además, la autoridad exige consistencia, que se construye acumulando pequeñas evidencias de valor de manera sostenida.
Desde su experiencia, ¿qué retos y oportunidades afronta hoy el liderazgo femenino en el ámbito de la comunicación estratégica?
Creo que el liderazgo femenino está atravesando un momento muy interesante. Hemos dejado de discutir únicamente sobre presencia para empezar a hablar de influencia. Durante mucho tiempo muchas mujeres sintieron que debían adaptarse a modelos tradicionales para ser escuchadas. Hoy empieza a consolidarse otra forma de liderar, basada en la colaboración, la escucha, la empatía y la construcción de confianza. Cada vez vemos más mujeres ocupando posiciones de decisión, liderando organizaciones y construyendo empresas propias.
En comunicación estratégica esas capacidades son especialmente valiosas. Las organizaciones necesitan líderes capaces de conectar equipos diversos, gestionar conversaciones complejas y construir reputación en contextos de incertidumbre y esa es una enorme oportunidad para las nuevas generaciones de mujeres profesionales.
Power skills
Habla de las power skills como un diferencial para liderar equipos y organizaciones. ¿En qué consisten y cuáles considera más relevantes en la comunicación actual?
Durante años hablamos de soft skills, casi como si fueran un complemento. Hoy prefiero llamarlas power skills, porque dejaron de ser accesorias para convertirse en una ventaja competitiva.
La inteligencia artificial puede automatizar procesos, analizar grandes volúmenes de información o generar contenido en segundos. Lo que todavía no puede reemplazar es la capacidad de un líder para inspirar, construir confianza, gestionar conversaciones difíciles o movilizar equipos hacia un propósito común.
Entre las power skills que considero más relevantes hoy destacaría el pensamiento estratégico, la comunicación con propósito, la inteligencia emocional, la escucha activa, la capacidad de generar confianza y, especialmente, el liderazgo entendido como la habilidad para influir positivamente en otras personas.
En Raku estamos profundizando precisamente en este camino, acompañando a líderes y equipos en el desarrollo de estas capacidades. Porque estoy convencida de que el futuro pertenecerá a quienes sepan combinar tecnología con criterio, datos con empatía y eficiencia con humanidad.
Cuanto más inteligente sea la tecnología, más humano tendrá que ser el liderazgo. Ese será, a mi juicio, el gran diferencial de los próximos años. La comunicación no empieza cuando hablamos; empieza mucho antes, en la manera en que observamos el mundo, interpretamos la realidad y elegimos las conversaciones que queremos generar.
El valor de la comunicación persona-a-persona en la era de la IA
¿Recuerdas esos días en los que las agencias de comunicación y PR solíamos poner el valor de nuestro trabajo en el volumen -y calidad- de las apariciones en medios que conseguíamos para nuestros clientes? Aquellos días en los que parecía que el clipping venía a ser prácticamente el termómetro de nuestro éxito.
A día de hoy, las cosas han evolucionado mucho. Vivimos en un entorno hiperconectado, donde la IA se ha convertido casi en un compañero de trabajo más y el algoritmo dicta qué genera interés y qué no. Es por ello que las agencias de comunicación tenemos actualmente la oportunidad de liderar este momento de inflexión que estamos viviendo, poniendo en valor precisamente aquellas capacidades que nos diferencian de cualquier IA o avance tecnológico.
La irrupción de la IA debe celebrar lo humano, no reemplazarlo
En Interprofit llevamos más de 35 años entendiendo la comunicación como una práctica persona a persona. Entendemos que detrás de una marca hay personas que a diario hacen posible que brille, avance y evolucione.
Esta convicción nos ha permitido construir relaciones duraderas basadas en la confianza, la escucha activa y la comprensión sobre qué prioridades, preocupaciones y sensibilidades tiene cada cliente. Ahora, con la IA como copiloto, nuestra filosofía no ha cambiado. Es más, me atrevería a decir que se ha reforzado, ya que con la IA podemos dedicar más tiempo a lo que realmente importa: profundizar en esas relaciones humanas que dan sentido a nuestra profesión.
El futuro de la comunicación no está en la automatización total, sino en la colaboración inteligente entre tecnología y talento humano
La IA ha transformado la forma en que trabajamos. Esto es innegable. Nos permite automatizar tareas repetitivas, analizar grandes volúmenes de datos, generar insights accionables en segundos, etc. Sin embargo, para nosotros su verdadero valor radica en ese tiempo extra que nos ofrece para poder destinarlo a áreas donde podemos aportar más valor a nuestros clientes, ya sea en estrategia, creatividad, mejores resultados, etc.
En Interprofit, hemos integrado la IA en cada equipo como una capa de apoyo estratégico, no como sustituto del criterio humano. Esto se traduce en que por ejemplo nuestro equipo de diseño utiliza la IA para crear simulaciones de renders o creatividades; nuestro equipo de eventos puede investigar y descubrir nuevos venues y proveedores en cualquier rincón del planeta; los equipos de cuentas pueden analizar datos y generar borradores de propuestas de contenido; nuestro equipo de Social Media puede monitorizar conversaciones; y así un largo etcétera.
Sin embargo, por mucho que la IA pueda sernos de gran apoyo en tareas del día a día, la figura del consultor de comunicación será siempre necesaria para entender matices culturales, interpretar emociones, construir narrativas coherentes para conectar de forma genuina, tomar decisiones éticas en situaciones complejas, etc.
Del criterio humano a la confianza del cliente, allá donde no llega la IA
En Interprofit creemos que la tecnología debe servir para liberar tiempo, no para reemplazar el pensamiento crítico. Es por eso que la irrupción de la IA en nuestro sector la vemos como una revolución tecnológica más, utilizándola como aliado y de manera responsable. El futuro de la comunicación no está en la automatización total, sino en la colaboración inteligente entre tecnología y talento humano. Cuanto más tiempo podamos dedicar a entender a nuestros clientes, a sus equipos y a sus públicos, mejor podremos construir narrativas auténticas, coherentes y resilientes.
Las agencias de comunicación tenemos un papel crucial en este nuevo ecosistema. No solo debemos ayudar a las organizaciones a definir su propósito y articular su narrativa, sino también a gestionar los riesgos reputacionales que surgen en un entorno donde la desinformación y los sesgos algorítmicos están más presentes que nunca.
En definitiva, la IA ha llegado para quedarse. Y ante este nuevo escenario nuestras habilidades en creatividad, estrategia, criterio o toma de decisiones se han convertido en la moneda de cambio actual en la relación entre agencia y cliente. El nivel de excelencia que otorguemos a nuestros clientes en estas áreas, teniendo como meta ganarnos su confianza, será lo que determine el que una relación perdure o no en el tiempo.
Juanma Dortez, director de cuentas estratégicas en Interprofit.
“El reto con los LLM es conseguir una narrativa coherente sobre la marca”
Carlos Hergueta, director de desarrollo de negocio de asesores, Luis Dorado, director de operaciones de asesores y Iván Bermejo, director de marketing y proyectos de Asesores.

Asesores ha incrementado sus capacidades tecnológicas y creativas tras su integración en Good Rebels el pasado abril. La evolución del negocio hacia un modelo más integral también ha impulsado un cambio de identidad corporativa, ya que “ni nuestra imagen ni nuestra narrativa terminaban de contar lo que somos realmente”, explica la agencia.
TEXTO ROCÍO CALDERÓN
FOTOS ASESORES
El pasado abril, Asesores y Good Rebels anunciaron su integración. ¿Cómo se está desarrollando el proceso y qué cambios se han producido hasta ahora en los equipos, los servicios y la forma de trabajar?
Luis Dorado: Mejor y más rápido de lo que esperábamos. La clave es que ambas partes hemos aportado lo mejor de cada casa: Good Rebels, unos procedimientos muy sólidos, su dimensión y músculo, y nosotros la flexibilidad de una agencia que sabe adaptarse rápido, lo que ha agilizado mucho los cambios operativos. Pero, lo que más marca la diferencia, es integrarnos con uno de los grupos de marketing digital más potentes de España: en muy poco tiempo estamos incorporando su know-how creativo y tecnológico, sobre todo en los LLMs, la creatividad o el diseño, a nuestros servicios. Y a eso se suma la transparencia con la que hemos contado cada paso a los equipos, un chute de ilusión que se nota.
¿Qué objetivos estratégicos persiguen con esta operación y qué nuevas capacidades esperan desarrollar conjuntamente?
Iván Bermejo: Buscábamos acelerar una evolución que Asesores ya había iniciado: sumar a nuestros 30 años de experiencia en comunicación nuevas capacidades tecnológicas, creativas y digitales sin tener que construirlas todas desde cero. Y, al mismo tiempo, aportamos a Good Rebels algo muy complementario: experiencia en reputación, narrativa corporativa y relación con medios. La oportunidad está precisamente en la combinación, no en sumar disciplinas por sumar, sino en poder abordar un mismo reto de comunicación desde muchos más puntos de contacto.
- D.: Hay algo que me gusta destacar: las consultoras de comunicación tenemos una ascendencia sobre la alta dirección que no tienen ni las agencias de marketing digital ni las de publicidad. Nuestro trabajo nace del vínculo directo con el CEO y el comité de dirección, donde se construye la reputación de una compañía, y nos permite entrar por arriba con ideas estratégicas que luego bajan a la organización. Cuando ejecutar bien cuesta cada vez menos, ese acceso a quien decide es lo que más se valora en un partner.
Rebranding
Tras la integración, Asesores ha presentado una nueva identidad corporativa y el posicionamiento ‘Influencia líquida. Reputación sólida’. ¿Qué motivó esta evolución estratégica y la renovación de su imagen de marca?
Carlos Hergueta: Era una asignatura pendiente desde hacía tiempo. El negocio y nuestra forma de trabajar habían derivado hacia un modelo mucho más integral, y ni nuestra imagen ni nuestra narrativa terminaban de contar lo que somos realmente. La incorporación a Good Rebels lo hizo ineludible: pasamos a ser una compañía más grande, tecnológica y creativa, y había que trasladarlo con la honestidad de siempre, con una marca que reflejara, por fin, todo lo que ya podemos ofrecer. De ahí el nuevo posicionamiento: la comunicación líquida describe bien cómo se transmite hoy un mensaje, que debe fluir rápido, moverse en cualquier canal y adaptarse. Además, lo llevamos al terreno de la influencia, porque ya no basta con qué cuentas y cómo lo cuentas, sino con la palanca de cambio que eso genera.
El contrapunto del eslogan completa la ecuación: una imagen y unos valores que permanecen, una reputación sólida. La parte visual la lideró Muskae, agencia de diseño del grupo Good Rebels, con Kike Valdenebro al frente, y acertaron de pleno: una identidad más moderna y digital que no renuncia a nuestra trayectoria.
Good Rebels y Asesores han analizado en un estudio cómo influyen las distintas fuentes de información en los LLM. ¿Qué diferencias principales han detectado entre modelos y sectores, y qué conclusiones deberían extraer las marcas?
- B.: No existe una estrategia de fuentes universal, ni para todos los modelos ni para todos los sectores. Tras analizar más de 40.000 respuestas en banca, seguros, hoteles y telecomunicaciones, vimos que cada motor se comporta distinto: Perplexity se apoya en webs corporativas y comparadore; AI Overview sigue una lógica próxima al SEO clásico; Gemini es más selectivo con las fuentes editoriales y ChatGPT apenas cita URLs directas, pero es especialmente sensible a los medios ganados.
Por sectores, el peso que los modelos dan a la autoridad de los medios es mayor en banca y seguros que en hoteles o telecomunicaciones; en conjunto, los medios llegan a ser casi el doble de influyentes que otras fuentes.
Una de las conclusiones más interesantes es precisamente esa: que gran parte de la reputación en LLMs se construye en el editorial, porque el contenido en medios aporta autoridad y multiplica las menciones de marca. El reto ya no es simplemente generar más contenido, sino conseguir que web, medios, perfiles sociales y otras fuentes construyan una narrativa coherente sobre la marca.
A partir de estos resultados, ¿cómo deben replantear las empresas su estrategia de comunicación y la coordinación entre relaciones públicas, SEO y GEO para mejorar su presencia en las respuestas de los modelos de IA?
- H.: Hay que asumir que la reputación algorítmica es ya un cuarto territorio de comunicación. Durante años se medía en tres espacios: medios, buscadores y redes; ahora los LLMs abren un cuarto, con información única que se nutre de los otros tres. Por eso una estrategia GEO no puede ser aislada ni genérica: hay que diseñarla modelo a modelo y no puede vivir separada del PR, las redes o la compra de medios.
- B.: Hasta ahora era habitual que PR, SEO, social media o paid trabajaran con estrategias y métricas propias. Con los LLMs esa separación tiene cada vez menos sentido, porque sus respuestas se construyen a partir de señales de todo el ecosistema digital.
Por eso entendemos el GEO como una capa transversal de la comunicación: hay que saber cómo está siendo representada una marca, qué fuentes están influyendo en esa percepción y coordinar PR, SEO y contenidos para mejorarla. Herramientas como AI Rank de Kuantik, agencia de desarrollo de software y soluciones de IA de Good Rebels, nos permiten medir esa evolución y convertirla en una variable sobre la que podemos actuar.
De la comunicación de impacto a la comunicación con legado

Durante años, el sector de la comunicación ha medido su éxito en función del impacto: apariciones en medios convencionales, alcance en redes sociales, notoriedad instantánea de una campaña… Ese indicador, aunque sigue siendo muy válido, resulta cada año más insuficiente. Porque hoy, cuando una marca, una institución o incluso un territorio quieren diferenciarse, el impacto no basta. Lo que perdura, lo que construye reputación a largo plazo y lo que finalmente marca esa diferencia, es el legado.
Desde AMT Comunicación llevamos tiempo defendiendo esta idea, y no solo como un ejercicio teórico, sino como una forma concreta de entender nuestro oficio. Creemos que las agencias no podemos limitarnos a ejecutar las fórmulas de siempre: la nota de prensa, el post del momento, el evento puntual que se olvida a los pocos días… Ese modelo ha agotado buena parte de su capacidad de generar valor diferencial. La comunicación estratégica de hoy exige salir de esa zona de confort y atreverse a construir activos propios, plataformas que trasciendan una sola campaña y que se conviertan en referencia año tras año, con identidad propia.
Es la filosofía que hay detrás de proyectos que lideramos desde nuestra agencia, como Ecléctica Barcelona (un evento que nace con la voluntad de conectar diseño, interiorismo, arquitectura y otras disciplinas culturales mediante un formato de cocreación que reúne a interioristas con figuras destacadas del cine, la literatura, la música, la gastronomía o la moda), o el NASA SpaceApps Challenge (el mayor hackathon científico tecnológico del mundo). En ambos casos, hablamos de espacios que generan comunidad, conversación y contenido de forma recurrente, y que sitúan a AMT como generador directo de valor cultural y de conocimiento. Son proyectos que nacen con vocación de permanencia, que se construyen edición tras edición y que terminan teniendo entidad propia, independiente del calendario de campañas.
Ese mismo enfoque estratégico lo trasladamos también a la manera en que colaboramos con otras organizaciones. Trabajamos codo con codo con Talent Arena (el principal evento europeo dedicado al talento digital, que se celebra durante el Mobile World Congress y que lidera la Fundación Mobile World Capital) o con la Agencia Catalana de Municipios (donde damos soporte a ayuntamientos de Catalunya en todo tipo de eventos y ferias). No lo entendemos como una relación de proveedor puntual, sino como una alianza en la que ponemos a disposición nuestra capacidad estratégica y de ejecución para que el resultado final tenga mayor recorrido y mayor coherencia en el tiempo.
La confianza de nuestros clientes es, en última instancia, la mejor prueba de que este modelo funciona. Somos la agencia seleccionada para acompañar el 40 aniversario de Barcelona Activa, un hito que exige combinar memoria institucional con una mirada de futuro; y somos una de las agencias de cabecera de Fira de Barcelona, un cliente que representa muy bien lo que entendemos por comunicación con vocación de legado: proyectos que no se agotan en una edición, sino que construyen posicionamiento año tras año. De hecho, próximamente verá la luz una campaña que hemos desarrollado para esta entidad y que se difundirá en más de 85 países. Una muestra de que el trabajo bien hecho desde Barcelona puede tener una proyección verdaderamente global y de que el legado, cuando se construye bien, no conoce fronteras.
Todo esto nos lleva a una conclusión que, para nosotros, es también una declaración de intenciones: el papel de las agencias debe evolucionar del de ejecutoras de acciones puntuales al de arquitectas de activos estratégicos duraderos. Ya no se trata solo de conseguir titulares, sino de construir plataformas, comunidades y proyectos que perduren, que generen valor de forma sostenida y que, con el tiempo, se conviertan en parte de la identidad de quienes los impulsan. Esa transición exige también un cambio interno en las propias agencias: invertir en proyectos propios, asumir riesgo, y medir el éxito en años y no solo en meses.
En AMT Comunicación creemos que ese es el verdadero salto cualitativo que necesita el sector: pensar menos exclusivamente en la repercusión inmediata de una acción y más en el legado que esa acción es capaz de construir. Porque al final, lo que distingue a una agencia relevante no es cuánto ruido genera, sino cuánto de lo que construye sigue en pie cuando el ruido ya se ha apagado.
Álvaro Montoliu Tarragona, presidente y fundador de AMT Comunicación.
“Nuestro futuro pasa por hacer muy bien aquello en lo que somos especialistas”
Cristina Lomana, socia directora de Acentoenlacé

AcentoenlaCé celebra su décimo aniversario y Cristina Lomana, socia directora, confiesa a IPMARK su deseo para otros diez años más: “Queremos crecer en conocimiento, calidad y ambición, manteniendo la cercanía, el cuidado por las personas y, por supuesto, nuestro acento”.
TEXTO REDACCIÓN IPMARK
AcentoenlaCé cumple diez años. ¿Qué balance hacen de esta primera década y en qué se parece la agencia actual al proyecto que pusieron en marcha en 2016?
El balance que hacemos es maravilloso. En 2016 éramos las cuatro socias, con nuestros cuatro ordenadores, trabajando desde casa y con la ilusión de construir una agencia a nuestra manera, aunque sin demasiadas ambiciones ni expectativas. Las fuimos creando al andar.
Diez años después tenemos un equipo consolidado, trabajamos para clientes muy distintos y hemos asumido proyectos que jamás hubiéramos imaginado. Y, sobre todo, nos hemos divertido mucho y seguimos haciéndolo.
La agencia ha cambiado en estructura, capacidades y ambición, pero se parece mucho al proyecto inicial en lo esencial: seguimos creyendo en la cercanía, la implicación senior, el rigor, el cuidado por el detalle y una forma muy humana de entender el trabajo. Haber crecido manteniendo intacta nuestra esencia es de lo que más orgullosas nos sentimos.
Durante este periodo, ¿qué cambios han transformado más el trabajo de las agencias y la relación que mantienen con sus clientes?
La comunicación ha pasado de ocupar un lugar más táctico, casi al final de la cadena, a estar mucho más cerca del negocio y asumir un papel estratégico. Hemos pasado del “necesitamos salir en medios” a hablar de qué genera una acción, cómo influye en la reputación, qué vínculo construye con los públicos o qué retorno aporta.
También se han multiplicado los canales, formatos e interlocutores. Medios, creadores, empleados, directivos y comunidades conviven en un mismo ecosistema. Esto exige una mirada más amplia, mayor colaboración entre disciplinas y una relación con el cliente más estratégica. La comunicación y las relaciones públicas están ocupando, por fin, el lugar que merecen.
En su página web, AcentoenlaCé señala que trabaja con una metodología propia. ¿En qué consiste, cómo se aplica a los proyectos y qué elementos la diferencian de otros modelos de trabajo?
Nuestra metodología parte de encontrar el acento de cada cliente: aquello que lo hace relevante, diferencial y creíble, y que merece ser contado. Para definirlo, buscamos el punto de encuentro entre el interés de la marca, el interés periodístico y lo que resulta relevante para la sociedad.
A partir de ahí, hacemos que ese acento viaje y llegue a quien tiene que llegar, cuando y como tiene que hacerlo, mediante relaciones con medios, contenidos, influencia, canales digitales o experiencias.
No trabajamos con recetas cerradas. Nos adaptamos a cada cliente y situación y estamos en constante aprendizaje. Combinamos conocimiento e innovación, experiencia e intuición, rigor y flexibilidad. Y lo hacemos con cercanía, honestidad, cuidado por el detalle y una implicación senior constante. Esa combinación de metodología, sensibilidad y atención personal es lo que nos diferencia.
La comunicación ha pasado de ocupar un lugar más táctico, casi al final de la cadena, a estar mucho más cerca del negocio y asumir un papel estratégico
AcentoenlaCé ha sido reconocida Agencia nº1 ROI (PR SCOPE) y Mejor agencia en los premios WIN! 2025. ¿Qué peso tienen los reconocimientos en su estrategia y qué indicadores utilizan para medir el valor que aportan a las marcas?
Los reconocimientos nunca han sido un objetivo. Empezamos a presentarnos a algunos premios hace apenas dos años. Aún recuerdo nuestras caras cuando el equipo de SCOPEN vino a contarnos que habíamos aparecido, sin saberlo, en el PR SCOPE. No dábamos crédito. Esa capacidad de ilusionarnos y sorprendernos es muy nuestra y ojalá no la perdamos.
Con el tiempo entendimos que sirven como herramienta de mejora, porque nos ayudan a saber cómo se nos percibe, y también de engagement interno. Es muy bonito celebrar con el equipo que el trabajo bien hecho se reconoce desde fuera.
Pero los premios se disfrutan, no son un fin. Lo importante es la confianza de nuestros clientes. Los indicadores dependen de cada proyecto, pero nuestro principal indicador de valor es su fidelidad: que sigan confiando en nosotras y que nos recomienden. En las dos últimas ediciones del PR SCOPE fuimos la agencia número uno y número tres en NPS. No se nos ocurre un indicador mejor.
¿Cómo están incorporando la inteligencia artificial a los procesos y flujos de trabajo de la agencia? ¿Esta tecnología está desplazando el valor desde la ejecución hacia el pensamiento estratégico?
Estamos incorporando la IA de forma progresiva y práctica. Nos ayuda a ordenar información, analizar datos, explorar enfoques, acelerar la investigación y optimizar procesos. Ahora mismo revisamos globalmente la agencia para identificar cómo integrarla de forma útil en los distintos departamentos.
Para las pymes y las agencias independientes, el reto es seguir el ritmo con los recursos disponibles. No consiste solo en incorporar herramientas, sino en revisar procesos, formar a los equipos y decidir dónde aporta valor de verdad.
Cuanto más automatizable es la ejecución, más importante se vuelve el criterio. La IA puede abrir caminos y ahorrar tiempo, pero no decide qué merece la pena contar, cómo puede afectar un mensaje a la reputación o cuándo una idea encaja con una marca. Más que desplazar el valor, lo concentra en el pensamiento estratégico, la experiencia, la sensibilidad y la capacidad de formular buenas preguntas.
Tras diez años de trayectoria, ¿hacia qué modelo de agencia quiere evolucionar AcentoenlaCé?
Queremos seguir siendo lo que somos, pero mejores. No aspiramos a convertirnos en otra cosa ni a crecer por crecer, sino a evolucionar sin perder lo que nos define. Queremos ser una agencia cada vez más estratégica, creativa y preparada para los nuevos retos, incorporando nuevas capacidades y trabajando mejor con los datos, la influencia, los contenidos y la inteligencia artificial.
Nuestro futuro no pasa por hacerlo todo, sino por hacer muy bien aquello en lo que somos especialistas y rodearnos de buenos partners cuando un proyecto exige otras capacidades. Queremos crecer en conocimiento, calidad y ambición, manteniendo la cercanía, el cuidado por las personas y, por supuesto, nuestro acento.
“El futuro de la sostenibilidad también se juega en la manera de contarla”
David Sandoval, CEO de ESENCIAL
ESENCIAL acaba de presentar la tercera edición de su “Observatorio de Sostenibilidad y Comunicación Empresarial”. ¿Qué les sigue moviendo tres años después?
Nos mueve una preocupación muy concreta: las empresas avanzan en sostenibilidad más rápido de lo que ese avance llega a las personas. Si no se entiende, no se valora y pierde fuerza. En ESENCIAL creemos en la comunicación para cerrar esa distancia, generar confianza y ayudar a cambiar comportamientos. La sostenibilidad tiene vocación de transformar, y para lograrlo tiene que hacerse entender. El Observatorio nace de ahí: de saber qué funciona, dónde están las barreras y qué podemos hacer mejor desde la comunicación.
¿Qué han querido mirar de forma diferente en esta tercera edición?
La sostenibilidad tiene que salir de los informes y entrar en la vida de las personas. Por eso, este año hemos querido mirar el comportamiento real: la distancia entre lo que decimos que valoramos y lo que hacemos cuando elegimos. Ahí aparecen el precio, los hábitos, la comodidad, la complejidad de la información, la falta de diferenciación o la desconfianza. Pascual aporta una reflexión muy interesante: escuchar al consumidor obliga a mirar mucho más allá de lo que declara. Y ahí surge una pregunta central: ¿estamos consiguiendo que las personas entiendan el valor de lo que las compañías están haciendo en sostenibilidad?
¿Qué respuesta han encontrado?
La sostenibilidad avanza más rápido que nuestra capacidad para contarla. En un contexto de saturación informativa, necesitamos más pedagogía. Hay que explicar para qué sirve una decisión, cómo afecta a la vida de las personas y por qué debería importarles. Tenemos que acercar la sostenibilidad a conceptos muy concretos: ahorro, durabilidad, salud, eficiencia, confianza o calidad. Cuando el valor se hace tangible, la sostenibilidad gana relevancia en la decisión.
Después de tres ediciones, han escuchado a muchas compañías…
Y esa escucha es un gran valor del proyecto. En la primera edición participaron Unilever España, DKV Seguros, Meliá Hotels International, Raventós Codorníu, Grupo Ágora, HP, BlaBlaCar, Bayer Iberia, DCOOP, Triodos Bank, Antolin, CTT Express, Aquaservice y PcComponentes. En la segunda, Nestlé, Ecovidrio, Aramark, Mondelez, Schneider Electric, BNP Paribas, The Adecco Group, Lactalis, Norauto, Softonic, Takeda, Edison Next, Hijos de Rivera e Imperial Brands. Y este año se han sumado Grupo ASISA, Cabify, Epson Ibérica, Pascual, FNAC, Heineken España, ING España y Portugal, Línea Directa Aseguradora, L’Oréal Group, Foreo, Pernod Ricard España, TK Elevator, Chocolates Trapa y Visalia. Son sectores, públicos y modelos de negocio muy distintos, y precisamente por eso el aprendizaje es tan rico.
¿Hay algo que le preocupe especialmente como comunicador?
Me preocupa que la sostenibilidad termine convirtiéndose en un lenguaje que solo entendamos dentro de las empresas. Tenemos mejores informes, métricas más sofisticadas y estrategias más ambiciosas, mientras muchas personas siguen preguntándose qué significa todo eso para ellas. Además, convivimos con saturación, regulación, greenwashing y greenhushing. Todo ello eleva muchísimo la exigencia. La comunicación tiene que aportar hechos, contexto, claridad, honestidad y una voz propia.
¿Qué queda por hacer?
Muchísimo, y eso me estimula. Tenemos que escuchar mejor, hacer visible el impacto y trabajar la comunicación desde el inicio de las decisiones. Durante mucho tiempo hemos medido cuánto se comunica. Ahora tenemos que medir cuánto se entiende, qué confianza genera y qué valor aporta. La inteligencia artificial puede ayudarnos a escuchar, ordenar datos y adaptar mensajes. El criterio, la sensibilidad y la responsabilidad seguirán estando en las personas.
¿Qué representa este Observatorio para ESENCIAL y para usted?
Para mí es uno de los proyectos que más me ha movilizado en estos años. La sostenibilidad me mueve porque habla de cómo queremos hacer empresa, consumir y relacionarnos con nuestro entorno. Y la comunicación me apasiona porque puede ayudar a que ese cambio avance de verdad. Llevamos tres ediciones escuchando y aprendiendo de compañías que están recorriendo ese camino y que han compartido también sus dificultades. Esa mirada nos hace mejores profesionales y nos anima a seguir. Sentimos que aquí la comunicación tiene mucho que aportar.
“La reputación de las marcas se mide en las respuestas de la IA”
Jacobo Zelada, CIO de Apple Tree
La inteligencia artificial ya interviene en la percepción y en la recomendación de marcas. Una realidad compleja que, como advierte Jacobo Zelada, CIO de Apple Tree, suscita la necesidad de medir la presencia en estas plataformas, corregir asociaciones erróneas y nutrir la información que sustenta sus respuestas. Un nuevo escenario al que la compañía responde con la visión Agentic Relations.
TEXTO REDACCIÓN IPMARK
FOTOS APPLE TREE
Apple Tree plantea el concepto de “Agentic Relations” como una evolución de las relaciones públicas. ¿Qué cambia realmente respecto a la comunicación tradicional y qué parte es simplemente una adaptación a un nuevo canal?
Agentic Relations no sustituye a las relaciones públicas: las amplía. El PR siempre ha trabajado sobre intermediarios que influyen en la opinión y la decisión; antes eran periodistas, medios, buscadores o creadores. Ahora se suma una capa conversacional: los modelos de IA, que sintetizan información, comparan opciones y recomiendan marcas. La adaptación está en entender cómo se forman esas respuestas y qué señales las alimentan. Lo diferencial es asumir que la reputación también se juega ahí.
Agentic Relations propone optimizar las señales que reciben los modelos de IA. ¿Cómo y cuándo nació esta iniciativa y cuáles han sido las primeras impresiones?
La iniciativa nace a mediados de 2025 tras la observación directa de nuestros equipos con el propio posicionamiento de Apple Tree y tras el análisis de los datos de nuestros clientes (fuentes como Google con caídas notables, aumentos de otras fuentes no controladas, etc). Los primeros proyectos han confirmado varias cosas: no todos los modelos responden igual y una buena reputación histórica no garantiza visibilidad en sistemas conectados a información web en tiempo real. Tan importante es saber qué preguntar y cuántas veces (número de prompts) como saber qué tienes que contar y dónde.
¿En qué momento detectaron que la reputación de una marca ya no dependía únicamente de medios, buscadores y redes sociales, sino también de lo que responden modelos como ChatGPT, Gemini o Claude?
El día que te das cuenta de que todo el mundo le pregunta todo el rato a su LLM sobre cualquier tema, marca o producto. Pero profesionalmente, el día que fuimos capaces de atribuir cambios en las métricas de posicionamiento en LLMs con cambios en métricas tradicionales.
Coherencia de las señales
¿Qué fuentes suelen pesar más cuando una inteligencia artificial construye una opinión sobre una empresa: medios de comunicación, páginas corporativas, Wikipedia, redes sociales o contenido generado por usuarios?
No hay una jerarquía universal ni estable; depende del modelo, la consulta y el momento. Pero suelen pesar más las fuentes con autoridad, consistencia y capacidad de verificación: medios de referencia, información corporativa sólida, datos propios, expertos citados y activos digitales bien estructurados. Wikipedia, redes y contenido de usuarios pueden intervenir, especialmente en preguntas reputacionales o de experiencia, pero no conviene reducir el reto a una fuente. Lo decisivo es la coherencia de las señales que una marca deja en el ecosistema.
¿Qué debería preocupar más actualmente a un director de comunicación: ¿no aparecer en las respuestas de la IA, aparecer con información desactualizada o ser recomendado de forma negativa?
Las tres situaciones importan, pero la prioridad depende del contexto. No aparecer es un problema de oportunidad: la marca queda fuera de la consideración. La información desactualizada puede condicionar la percepción con una narrativa que ya no representa la realidad.
Una recomendación negativa o una asociación errónea es más crítica porque afecta directamente a la confianza. Por eso no basta con medir presencia: hay que analizar calidad de la asociación, precisión, tono, fuentes y competencia.
Los modelos generativos pueden reproducir errores, prejuicios o información falsa. ¿Quién debería asumir la responsabilidad cuando una IA perjudica la reputación de una empresa?
No existe una responsabilidad automática de “la IA” por una información falsa. En Europa se analiza quién controlaba el riesgo (proveedor, integrador o usuario), qué deber incumplió y si puede demostrarse el vínculo entre la respuesta y el daño. Las plataformas tienen obligaciones de transparencia y, en ciertos sistemas, de gestión de riesgos. Pero cuando una empresa o profesional convierte una respuesta de IA en un hecho público, su deber de verificación es clave. Desde comunicación, la respuesta es construir una huella informativa rigurosa, verificable y capaz de corregir errores: no controlamos la IA, pero sí podemos gestionar mejor las señales que alimentan sus respuestas
¿Puede surgir una nueva desigualdad reputacional en la que las grandes compañías, con más recursos para producir contenidos y optimizar señales, sean sistemáticamente más visibles y recomendadas por la IA?
Existe ese riesgo, igual que existe en otros entornos de visibilidad. Las grandes compañías parten con más recursos, pero la IA también puede premiar la especialización, la evidencia y una propuesta de valor clara. Una empresa mediana con datos propios, portavoces creíbles, casos relevantes y una presencia editorial consistente puede ganar autoridad en un territorio concreto. La desigualdad no se resolverá solo con presupuesto; dependerá de la calidad, verificabilidad y recurrencia de lo que una marca aporta.
“Las grandes compañías parten con más recursos, pero la especialización y la calidad de la información también pueden dar visibilidad a marcas más pequeñas”
¿Cree que en los próximos años las marcas diseñarán sus estrategias de comunicación pensando primero en convencer a agentes de inteligencia artificial y después en llegar directamente a las personas?
No debería plantearse como convencer primero a la IA y después a las personas. Sería un error. Las marcas deben seguir comunicando para personas. La IA es una nueva capa de intermediación que sintetiza lo que ese ecosistema dice sobre ellas. Si una estrategia está bien construida para aportar valor, ser consistente y responder a necesidades reales, será más fácil que también sea interpretable por los modelos. Lo que sí creo que sucederá es que las marcas programaran agentes para que hablen con los agentes de recomendación.
¿Qué resultados concretos puede obtener una compañía al trabajar su reputación algorítmica con Apple Tree y cómo se mide el impacto de esa estrategia?
Medimos cómo aparece una marca en IA —presencia, posición, atributos, fuentes y Share of Answer— con una metodología de prompting semántico que parte de buyer personas, journeys, necesidades, productos y mercados; no de una lista arbitraria de preguntas. Después activamos un plan de narrativa, prescripción, contenidos y activos propios para reforzar las señales que alimentan esas respuestas. El resultado es mejorar de forma sostenida la calidad, visibilidad y presencia de la marca en las preguntas clave que hacen sus públicos.
Edelman presenta en España su ‘Earned Growth Engine’
Lucía Carballeda y Pelayo Alondo, co-general manager & head of corporate y co-general manager & head of Brand en Edelman España
Lucía Carballeda y Pelayo Alondo, co-general manager & head of corporate y co-general manager & head of Brand en Edelman España, respectivamente, revelan su propuesta para ganar relevancia e impacto en negocio con su sistema operativo Earned Growth Engine.
TEXTO REDACCIÓN IPMARK
FOTOS EDELMAN ESPAÑA
Durante años se ha hablado de earned-first. ¿Por qué es más relevante ahora que nunca?
Lucía Carballeda: Porque el contexto ha cambiado radicalmente. Ya no competimos solo por reach, sino por relevancia. Y, además, estamos entrando en una nueva capa de descubrimiento: los modelos de IA y los LLMs. Hoy, gran parte de lo que estos sistemas recomiendan o citan no viene de paid, sino de fuentes ganadas, creíbles y actualizadas.
Pelayo Alonso: Eso cambia las reglas del juego. Si no estás presente en conversación, en cultura y en fuentes confiables, simplemente no existes en esa nueva capa de visibilidad. Por eso hablamos de earned como estrategia, no como canal.
¿Cómo definirían entonces ese enfoque earned-first?
P.A.: Es empezar por la idea, no por el canal. Ideas que nacen de la cultura, de tensiones reales y de lo que importa a la gente. Si una idea no resuena de forma orgánica, no hay inversión en medios que lo solucione.
Cuando sí resuena, todo cambia. El earned genera credibilidad, conversación y recomendación. El paid entonces amplifica algo que ya funciona. Es un modelo mucho más eficiente y, sobre todo, más conectado con negocio.
¿Dónde entra el Earned Growth Engine en este cambio?
L.C.: Es la forma de sistematizar ese enfoque. El Earned Growth Engine es nuestro sistema operativo basado en IA que nos permite identificar qué va a importar, convertirlo en ideas y medir su impacto real en negocio.
Lo importante es que conecta todo: datos, cultura, creatividad, medios y medición. Pasamos de trabajar por campañas a trabajar con un sistema que aprende continuamente.
Hablan mucho de cultura. ¿Qué significa eso en la práctica?
P.A.: Que la cultura no es contexto, es palanca de crecimiento. Sabemos que una parte relevante de las decisiones de compra está influida por la relevancia cultural de una marca. Nuestro trabajo es detectar esas señales antes que otros y convertirlas en oportunidades. No se trata de seguir tendencias, sino de entender cuáles tienen potencial real para una marca y activarlas en el momento adecuado.
¿Y qué papel juega la inteligencia artificial en todo esto?
L.C.: La IA nos permite operar a otra velocidad y con otra profundidad. Analizamos miles de señales culturales, conversaciones y datos para identificar oportunidades con mayor precisión; pero lo importante es cómo se usa. No es una herramienta para hacer más contenido, sino para tomar mejores decisiones: qué idea desarrollar, cómo testarla y cuándo escalarla. Es lo que convierte la creatividad en algo más medible y accionable.
Uno de los grandes retos sigue siendo la medición. ¿Qué cambia aquí?
P.A.: Cambia la pregunta. Dejamos de medir el earned en términos de alcance o valor equivalente y empezamos a medir su impacto en ventas y negocio.
Estamos desarrollando modelos que permiten aislar el impacto del earned y entender cómo mejora la eficiencia del paid. Es clave porque conecta comunicación y marketing con resultados reales.
¿Qué implica esto para los líderes de marketing y comunicación en España?
L.C.: Que necesitan repensar cómo generan demanda. No basta con invertir más, hay que invertir mejor: empezando por ideas que la gente quiera ver, compartir y creer.
Hoy en día, la visibilidad ya no se compra, se gana. Especialmente en un entorno donde la IA, la búsqueda y la recomendación priorizan lo que es creíble, relevante y culturalmente conectado.
En una frase, ¿qué aporta el Earned Growth Engine?
L.C.: Ayuda a las marcas a anticipar qué va a importar y convertirlo en crecimiento.
P.A.: Y a escalar, con precisión, lo que ya sabemos que conecta.
¿Qué aporta ‘Earned Growth Engine’?
- Para el negocio:
- Más eficiencia en la inversión.
- Ideas que generan demanda real.
- Mejor conexión entre marketing y resultados.
- Para la reputación:
- Presencia en las conversaciones que importan.
- Mayor credibilidad y confianza.
- Relevancia sostenida en el tiempo.
- Para la marca:
- Mayor conexión con la cultura.
- Creatividad que realmente resuena.
- Menor dependencia de la presión de medios.
Inteligencia artificial y narrativa empresarial: ¿imposibles de conciliar?
Tras la Segunda Guerra Mundial, las dos grandes potencias surgidas del conflicto, Estados Unidos y la Unión Soviética, iniciaron una competición por la hegemonía mundial que se extendió a prácticamente todos los ámbitos. Entre ellos destacó la llamada carrera espacial: una pugna por avanzar un paso más hacia un territorio todavía desconocido y demostrar, a través de la tecnología, la capacidad de cada sistema para transformar el futuro.
Hoy resuenan algunos ecos de aquella competición. En el terreno de la inteligencia artificial, Estados Unidos y China protagonizan una carrera por acelerar el desarrollo de una tecnología que promete abrir un horizonte de posibilidades tan esperanzador como incierto. Una competición en la que cada nuevo modelo, cada avance y cada reducción de tiempos parece convertirse en un argumento para demostrar quién está más cerca del futuro.
Esta lógica resulta seductora. También puede haberse trasladado, quizá de forma demasiado automática, a las estrategias que agencias y consultoras desarrollan para sus clientes. La posibilidad de producir más rápido, automatizar procesos, multiplicar contenidos o reducir tiempos de ejecución puede llevar a confundir capacidad tecnológica con capacidad estratégica.
Velocidad vs narrativa
Y es precisamente ahí donde surge una pregunta: ¿qué ocurre cuando la velocidad de la inteligencia artificial empieza a imponerse al tiempo que necesita una compañía para construir y consolidar su propia narrativa?
La cuestión, por tanto, no debería ser si la inteligencia artificial tiene cabida en la comunicación empresarial. La respuesta parece evidente: sí. Tampoco si puede hacer más eficientes determinados procesos, reducir tiempos o facilitar la producción de contenidos. También aquí existe poco margen para la discusión.
El problema aparece cuando la eficiencia se convierte en criterio suficiente para tomar decisiones que, por su propia naturaleza, requieren algo más que velocidad.
Una compañía no construye su reputación cada vez que publica un contenido. Tampoco define su identidad cada vez que lanza una campaña. Existe una historia previa, unos valores, unos códigos y una determinada forma de relacionarse con sus públicos que condicionan cómo debe contar aquello que hace. La narrativa empresarial no parte de cero cada mañana.
Y, sin embargo, la facilidad con la que la inteligencia artificial permite generar textos, imágenes, ideas o mensajes puede introducir una tentación: empezar por la herramienta en lugar de hacerlo por la estrategia.
Es entonces cuando la automatización deja de ser un recurso al servicio de la comunicación y empieza a condicionar la propia comunicación. Se producen contenidos porque pueden producirse, se multiplican mensajes porque el coste de hacerlo es menor y se acelera la conversación porque la tecnología lo permite. Pero acelerar la producción de mensajes no equivale necesariamente a construir una narrativa más sólida.
De hecho, puede ocurrir lo contrario. Una sucesión de mensajes aparentemente correctos, pero desconectados de la historia y los valores de una compañía, puede terminar diluyendo aquello que durante años se ha tratado de construir: una identidad reconocible y, en última instancia, un espacio propio en la mente de sus públicos.
Porque el top of mind no se conquista siendo la marca que más habla, sino siendo la marca que consigue ser reconocida, recordada y asociada a determinados significados.
Quizá por eso convenga volver a la carrera espacial. En aquella competición, los satélites ampliaban las capacidades de quienes los ponían en órbita: permitían obtener información, mejorar las comunicaciones y llegar más lejos. Pero su función tenía sentido porque formaban parte de un sistema mayor. No eran el centro; orbitaban alrededor de él.
Satélite, no estrella
Con la inteligencia artificial debería suceder algo parecido en la comunicación empresarial. La IA puede ser un satélite que amplíe las capacidades de una compañía, acelere procesos, facilite la generación de contenidos o permita analizar una cantidad de información que hasta ahora resultaba difícil de abordar. Pero no debería convertirse en la estrella alrededor de la que orbitan el resto de los intangibles que definen a una organización.
La historia de una compañía, sus valores, su propósito, su cultura, su reputación y la relación que ha construido con sus públicos deben seguir ocupando ese lugar central. Son ellos los que deberían determinar qué se comunica, cómo se comunica y, sobre todo, por qué merece la pena comunicarlo. La tecnología puede acelerar la ejecución, pero no debería sustituir el criterio que precede a esa decisión.
Y es precisamente en ese espacio donde el papel de las agencias y consultoras de comunicación adquiere una nueva dimensión. Su valor no reside únicamente en incorporar las herramientas más avanzadas o en hacer posible que sus clientes produzcan más y más rápido. También, y quizá cada vez más, reside en saber cuándo hacerlo, para qué hacerlo y cuándo no hacerlo.
El reto profesional consiste, por tanto, en acompañar a las compañías en la incorporación de la inteligencia artificial sin permitir que esta desplace aquello que las hace únicas. En utilizar la tecnología para potenciar una narrativa que ya tiene un origen, una identidad y un propósito, y no para sustituirlos por una sucesión de mensajes generados con mayor velocidad.
Porque si la inteligencia artificial puede convertirse en el satélite de la comunicación empresarial, la estrategia, la identidad y la reputación deben seguir siendo el centro alrededor del que todo lo demás orbita.
Pedro Portas-Breda, consultor de comunicación en Sigma Dos.
La IA refuerza la necesidad de una comunicación más humana
Eva García Almazán, CEO de Biggers
TEXTO REDACCIÓN
FOTOS BIGGERS
En el décimo aniversario de Biggers, Eva García Almazán reflexiona sobre los cambios que está provocando la inteligencia artificial en la comunicación corporativa y reivindica estrategias más humanas, transparentes y honestas.
¿Qué balance hace Biggers de la evolución del sector de la comunicación en lo que llevamos de 2026, qué introspección hace del último ejercicio y cuáles serán sus principales prioridades hasta finales de año?
En mi opinión, la comunicación corporativa en 2026 se ha visto marcada por la llegada imparable de la IA y por los retos de adaptación que esta nueva realidad plantea tanto a agencias como a clientes. De manera paralela, ha crecido la necesidad de desarrollar campañas y estrategias más humanas, en las que la personalización, la transparencia y la honestidad ocupan un papel protagonista. También hemos detectado un aumento de la credibilidad y de la apuesta por el trabajo orgánico con periodistas y medios de comunicación, a través de contenidos diferenciales que aporten verdadero valor.
Ante un mercado cada vez más fragmentado, ¿dónde sitúa Biggers su diferenciación frente a otras agencias y consultoras de comunicación?
Nuestra diferenciación siempre ha estado más en el fondo que en la forma. Este año celebramos nuestro 10.º aniversario y, durante este tiempo, nuestro objetivo ha sido trabajar desde unos valores propios: la profesionalización, la escucha permanente, la cercanía, las relaciones de confianza y un trabajo bien hecho, de calidad y adaptado a las necesidades concretas de nuestros clientes. A este éxito ha contribuido sobre todo nuestro equipo de especialistas; su confianza, apoyo, experiencia y motivación constante han sido clave.
Mirando ya hacia 2027, ¿qué retos cree que condicionarán el trabajo de las agencias y de los departamentos de comunicación de las marcas?
Creo que 2027 será un año de mucha actualidad política, por lo que el principal reto estará en seguir aumentando nuestra credibilidad y nuestro valor estratégico, especialmente en la pyme, donde todavía queda mucho por hacer. Nuestros mayores aliados, los medios de comunicación, seguirán evolucionando hacia nuevos modelos y formatos, y desde las agencias tendremos que estar a la altura para colaborar de manera eficaz y crear juntos contenidos más personalizados, útiles y valiosos que contribuyan a su misión de servicio público. Hoy existen miles de historias empresariales y de emprendimiento que merecen ser escuchadas, y ahí estaremos para darles voz.
Biggers trabaja desde 2020 en formación vinculada a la marca personal, el autoconocimiento y la comunicación. ¿Por qué han decidido ahora estructurar y profesionalizar esta línea de actividad?
Tras la pandemia, detectamos que muchos clientes y directivos atravesaban fases de miedo, incertidumbre e inseguridad que afectaban directamente a su manera de transmitir sus mensajes y los de su compañía. La falta de autoconocimiento y confianza personal reducía su energía y tenía un impacto directo en la eficacia de la comunicación. Hoy ya no hay pandemia, pero seguimos detectando miedos e incertidumbres en la línea directiva y, por tanto, una menor capacidad de impacto a la hora de comunicar. Por eso, esta formación va más allá de preparar portavoces: acompaña al directivo para que se conozca mejor, entienda cuál es su propósito y pueda trasladar sus mensajes con mayor autenticidad y eficacia a todos sus públicos.
Es por ello, que después de formarme en diferentes cursos de liderazgo, coaching y marca personal, además de iniciar la carrera de psicología, creamos una formación que nos permitiera acompañar a los directivos en su autoconocimiento, ayudándoles a creer más en su diferenciación y verdad, para así poder comunicar los mensajes de su empresa desde la autenticidad personal y profesional.
¿Qué necesidades han detectado entre profesionales y empresas para apostar por formaciones que combinan marca personal, autoconocimiento y comunicación, y qué pueden aportar estas tres disciplinas cuando se trabajan de forma conjunta?
Principalmente, hemos detectado falta de confianza, energía y propósito, así como inseguridad a la hora de comunicar, lo que resta impacto a los mensajes. Por eso contamos con BiYou, una formación que nos permite acompañar a los directivos en su proceso de autoconocimiento, ayudándoles a creer más en su diferenciación y en su propósito para comunicar los mensajes de su empresa desde un lugar más seguro, honesto y auténtico, tanto personal como profesionalmente.
Trabajar esta formación aporta a los directivos más seguridad y confianza en ellos mismos, además de contenidos y herramientas que les permiten transmitir de manera auténtica y única lo que son y hacen cada día, inspirando a los demás y consiguiendo el impacto esperando. Con tantos estímulos e información, ser uno mismo se ha convertido hoy en un acto revolucionario.
BiYou es una formación que nos permite acompañar a los directivos en su proceso de autoconocimiento, ayudándoles a creer más en su diferenciación y en su propósito
¿Qué peso esperan que tenga esta nueva área de formación dentro de Biggers y cómo encaja en la esencia que quiere transmitir a sus clientes potenciales?
Creemos que esta nueva línea de negocio seguirá creciendo a lo largo de 2027. Hasta ahora hemos realizado sesiones personalizadas con directivos, pero a partir de octubre lanzaremos cursos y talleres presenciales y online que nos permitirán trabajar con profesionales de manera individual y por equipos, adaptándonos a las necesidades y objetivos concretos de comunicación de cada caso.
Desde hace años hemos entendido que comunicar es vital para las empresas y organizaciones. Ahora, el reto está en poner el foco en las personas y profesionales encargados de transmitir esos mensajes, para que los vivan, los construyan y los comuniquen desde la autenticidad, la verdad, la diferenciación y la historia única de cada portavoz.
“Emprender no tiene un manual y liderar, aún menos”
Beth Prat Dachs, fundadora de The Kilite
Nacida tras la pandemia, The Kilite ha construido su propuesta sobre una visión transversal de la comunicación y la creatividad. La agencia reivindica la especialización, los equipos multidisciplinares y la mejora continua como ejes de su trabajo.
TEXTO REDACCIÓN
FOTOS THE KILITE
The Kilite trabaja con la finalidad de integrar territorios, canales y disciplinas bajo una misma estrategia de marca. En esta entrevista, su fundadora, Beth Prat Dachs, aborda el origen de la firma, su evolución y las claves que definen su manera de entender la comunicación.
¿Cómo nació The Kilite y qué le llevó a crear una agencia propia? ¿Qué echaba en falta entonces en la forma de trabajar de otras agencias?
The Kilite es un proyecto pospandemia que nació gracias al tiempo que tuvimos para replantearnos muchas cosas. Entre ellas, si estaba donde quería estar profesionalmente y, más importante aún, si estaba disfrutando con lo que hacía. Evidentemente, la respuesta fue no.
Entonces retomé una idea a la que durante años no había dado forma por miedo, respeto, falta de visión o, probablemente, por una mezcla de todo ello. Crear mi propio proyecto era algo que siempre había estado en mi lista de pendientes y sentí que había llegado el momento de lanzarme.
Los años de experiencia y el haber trabajado desde distintas posiciones, tipos de empresas y sectores, tanto en el ámbito institucional como en el privado, fueron la principal palanca para dar el salto. Quería reunir toda esa experiencia acumulada y darle mi propia forma en un único proyecto: The Kilite.
La principal carencia que detectaba entonces, y no ha pasado tanto tiempo, era la falta de transversalidad, lo que hoy entendemos como omnicanalidad. Se hablaba de los espacios de comunicación como silos, diferenciando entre offline y online, y entendí que hacía falta responder a una visión más holística de la comunicación. Ese planteamiento sigue siendo uno de nuestros pilares y ha marcado también nuestro reciente rebranding. Es nuestra manera de posicionarnos y de entender la comunicación como una parte intrínseca de la marca.
The Kilite tiene un nombre poco convencional. ¿De dónde surge y qué dice ese nombre sobre la personalidad de la agencia? ¿Cómo la definiría en tres adjetivos?
Es, seguramente, la parte más personal y emocional de la agencia. The Kilite nace de la suma de la primera sílaba de los nombres de mis tres hijos. Desde que tienen uso de razón he visto en ellos ciertos paralelismos con cada territorio de la comunicación.
Kilian representa para mí el B2B por su manera de pensar, desenvolverse, relacionarse y actuar. Lina es la más transversal de los tres y representa perfectamente el B2B2C, mientras que Teo encarna el B2C.
Cuando pensaba en cómo resolver esa falta de transversalidad de la que hablaba antes, necesitaba verbalizarlo de alguna manera y encontré la respuesta muy cerca. Como ocurre muchas veces, estaba en lo cotidiano. En nuestras cenas diarias se resumía todo. Muchas de las preguntas profesionales que nos hacemos, especialmente en nuestro sector, encuentran respuestas en situaciones del día a día.
La suma de ellos y de esos territorios es desde donde trabajamos y planteamos cualquier estrategia en The Kilite. Si a eso añadimos la dosis adecuada de creatividad, aparece la magia. Además, las tres sílabas juntas forman The Kilite, que en suajili significa “déjalo brillar”. Entendí que era el nombre perfecto y que la propia historia que había detrás resumía nuestro storytelling.
En la agencia partimos de un principio: saber dar la mano y también saber cuándo soltarla. Si tuviera que resumir nuestra personalidad en tres palabras serían perseverancia, foco y pasión.
¿Qué decisiones, aprendizajes o momentos han marcado especialmente la evolución de The Kilite?
Las personas siempre están en el centro de esta respuesta, tanto aquellas con las que compartes momentos concretos como las que terminan convirtiéndose en pilares para que los fundamentos no tiemblen.
El ADN se comparte, pero no se puede imponer. Tan importante es saber elegir al equipo adecuado para cada viaje como que ese equipo sepa escoger el proyecto al que quiere sumarse. Todas las experiencias me han llevado a la misma conclusión: los principales aprendizajes los proporcionan las personas de las que te rodeas. Esto sirve para las empresas, para los profesionales y, sobre todo, para las personas en cualquiera de nuestros ámbitos.
Cuando emprendes se cumple aquello de que “el papel lo aguanta todo”. Tienes una imagen de lo que quieres construir y crees contar con una hoja de ruta contrastada, pero después llega la realidad y lo cambia todo. Solo puedes afrontar esos cambios teniendo muy claro quién eres y qué propones como agencia, como profesional y como líder.
No puedes gustar a todo el mundo ni dar respuesta a todas las situaciones, tanto internas como externas. Lo que sí debes hacer es mantenerte fiel a ti mismo y centrarte en quienes comparten tu visión, tu pasión y tu forma de trabajar.
Emprender no tiene un manual y liderar, aún menos. Pero sí existen determinadas reglas que uno no puede saltarse ni hacia fuera ni hacia dentro. Intento no olvidarlo, ser agradecida y dedicar el foco a todo aquello que suma a la agencia.
Una visión transversal de la comunicación
¿Qué cree que hace diferente a The Kilite frente a otras agencias y qué buscan las marcas cuando deciden trabajar con ella?
Nuestra búsqueda constante de la excelencia. Puede parecer un cliché, pero para nosotros no lo es. Tener la mejora continua como guía no siempre es fácil, aunque resulta muy gratificante. Es el ingrediente que nos permite mantener la perseverancia, el foco y, por supuesto, la pasión.
Cuando aplicas este principio a todas las áreas, los resultados terminan llegando, aunque nunca alcances ese 100%. De hecho, ahí está parte del atractivo: el recorrido y la evolución se perciben y se valoran tanto interna como externamente.
Si cada día no avanzas un paso más, acabas siendo más lento. Si no tienes interés por descubrir algo nuevo, pierdes capacidad crítica en el buen sentido de la palabra. Y si no propones cosas nuevas, terminas aburriéndote. Crear implica salir de la zona de confort y eso no siempre es sencillo ni cómodo para todos, pero es nuestro camino.
Unleash your brand’s potential resume precisamente la propuesta de The Kilite.
“La mejora continua es la guía que nos permite mantener la perseverancia, el foco y la pasión.”
The Kilite habla de crear una narrativa que no empieza ni termina el día de un evento, sino que busca generar conversación antes, durante y después. ¿Cómo se consigue alargar la vida de un proyecto y hacer que siga teniendo recorrido una vez termina la activación?
La voz de la marca es la clave. Cada marca tiene una voz y debe saber utilizarla en el momento adecuado, con el tono y la intensidad que requiere cada situación.
Cada palanca cumple una función, pero todas deben responder a una misma estrategia y a una misma apuesta. Los proyectos pueden trascender por muchos motivos, aunque algo que funciona especialmente bien es conseguir que las agencias seamos capaces de introducirnos en conversaciones que conectan con la audiencia, especialmente cuando llegan a convertirse en un debate más amplio, ya sea por lo que dicen o por cómo lo dicen.
La cuestión está en no tener miedo a proponer a nuestros clientes que se atrevan. En comunicación y publicidad, muchas veces el resultado no llega en una única batalla, sino después de varias. El mercado entiende cada vez mejor esta filosofía y creo sinceramente que ese es el camino: volver al origen y no renegar nunca de él.
La agencia trabaja con marcas de sectores muy distintos. ¿Cómo consigue entender códigos y públicos tan diferentes sin perder su propia manera de hacer las cosas?
Contando con un equipo multidisciplinar en todos los sentidos y buscando especialistas en aquellas áreas de estrategia sectorial que son importantes para nosotros.
Partimos también de un principio básico: nadie conoce un sector mejor que el propio cliente. Nuestra responsabilidad es contar con un equipo formado por perfiles muy complementarios que nos permita afrontar brainstormings y briefings, incluso cuando inicialmente puedan plantearnos mayores retos.
Olistic, 080 Barcelona Fashion, F4 Spanish Championship, Fira de Barcelona, Bio-Oil o Indiba son algunas de las marcas y organizaciones con las que ha trabajado The Kilite. ¿Qué ha supuesto para la agencia trabajar con proyectos tan distintos y qué han aprendido de ellos?
Ha sido una escuela en todos los sentidos. Trabajar con múltiples sectores y clientes pone a prueba las capacidades de la agencia cada día y plantea retos constantes a los equipos.
Nuestra fórmula consiste en apostar por las herramientas adecuadas, proporcionar la formación interna necesaria en cada caso y decidir qué equipo debe afrontar cada proyecto en función de su especialización.
“La IA transformará casi todo, pero no sustituirá las relaciones humanas”
Francisco Soto, CEO de 121PR
TEXTO REDACCIÓN
FOTOS 121PR
Tras una década en agencias como Aleph e Inforpress, Francisco Soto fundó 121PR, firma que cumple 20 años trabajando principalmente con empresas tecnológicas y de otros sectores. Soto reflexiona sobre cómo la IA, la fragmentación de audiencias y las nuevas demandas empresariales están transformando las relaciones públicas.
¿Qué recorrido profesional le ha llevado hasta la dirección de 121PR y qué prioridades se ha marcado al frente de la agencia?
Tras varios años como profesor de lenguas clásicas y traductor de griego moderno para el Parlamento Europeo, decidí reorientar mi carrera hacia la retórica, el viejo arte de la persuasión, y tuve la oportunidad de cursar un Master en Public Affairs e Issues Management en Purdue, Indiana, EE.UU. A mi regreso a España, adquirí experiencia en agencias de comunicación como Aleph e Inforpress (actual Atrevia), durante 10 años, en puestos de responsabilidad lo que me permitió fundar 121PR, hace ya 20 años.
Desde el principio tuve la suerte de incorporar a personas extremadamente capaces que aún hoy componen el equipo directivo -como Rocío Rosón, directora de cuentas, y Juan del Castillo, actualmente director, a quienes se unió algunos años después, Elaine Cedeño, como codirectora. Respaldados por un equipo muy consolidado por años de experiencia, gestionamos cuentas de muy diferente tipo, desde grandes marcas de telefonía o de movilidad eléctrica hasta pequeñas startups, casi siempre pertenecientes al sector tecnológico, aunque también otros como el financiero, seguros, medio ambiente, logística, ecommerce y construcción, principalmente.
Ante la perspectiva de tener que dar un paso atrás por razones de edad en un futuro no muy lejano, he tenido la suerte de fundir mi experiencia en la gestión del negocio con los conocimientos actualizados de un equipo directivo que vive la agencia como propia y garantizan la calidad y la capacidad de prorrogar el éxito de la agencia. Contando con la ayuda de la codirectora, al mando de las funciones de management (financiera, fiscal, desarrollo de negocio, RRHH, etc.) estoy seguro de que 121PR será capaz de garantizar la continuidad del negocio y el mejor servicio a los clientes.
En un mercado con una oferta creciente de agencias de comunicación, ¿dónde sitúa la principal diferencia de 121PR y qué tipo de servicios están demandando hoy más las marcas?
Creemos que 121PR se diferencia de otras agencias por su orientación primordial a la dimensión PR de las organizaciones. Trabajamos como un socio estratégico de la dirección de la empresa, aportando asesoramiento y visión especializada para integrar la comunicación y las relaciones públicas en la estrategia global de la organización.
La clave es la sostenibilidad, no entendida como una moda o un look, sino orientada a la continuidad del negocio, es decir, a garantizar que seamos un socio imprescindible para nuestros clientes, que siempre hace un trabajo excelente. Los resultados excelentes son los que conducen a la continuidad a largo plazo, la retención de clientes y, por tanto, de equipo. Sólo así se consigue retener el talento y conocimiento, que son tan difíciles y caros de generar.
¿Cómo ha cambiado el perfil del cliente que busca una agencia de PR y qué espera hoy de una firma como 121PR más allá de la relación con medios?
Es cierto que los clientes demandan un ramillete de servicios que ofrecemos complementariamente, pero siempre desde una perspectiva 100% PR: branded content, user generated content, display, public affairs, issues management, gestión de crisis, formación de portavoces, redes sociales, eventos, etc. Pero media relations sigue siendo el rey y más ahora que, con el uso de la inteligencia artificial como buscador, los resultados se basan, cada vez más, según todos los estudios, en cobertura “orgánica”, no pagada.
Creemos que es la “perspectiva 121PR” lo que nos hace únicos, es decir, centrarnos en el servicio excelente, tanto a clientes como, sobre todo, a los públicos, empezando por los propios medios de comunicación. Unimos calidad absoluta, con velocidad de respuesta instantánea, como un comando que responde a la llamada al primer toque.
La IA transforma el trabajo en PR
¿Qué impacto está teniendo ya la inteligencia artificial en el trabajo de las agencias de comunicación y qué tareas cree que transformará de forma más profunda en los próximos años?
Creo que IA ha venido para quedarse y para transformarlo casi todo. Pero no todo. Porque las relaciones humanas, de persona a persona, seguirán siendo imprescindibles para el desarrollo de los negocios. La redacción, el análisis minucioso del media lanscape, el pitching justo a medida del interés de cada medio y cada periodista, el diseño, la sistematización de tareas, y múltiples otras tareas se han visto ya rediseñadas por la IA. Sin embargo, las relaciones humanas seguirán siendo imprescindibles en PR.
¿Qué perfiles profesionales necesita hoy una agencia de PR para seguir siendo relevante y qué carencias detecta todavía en el sector?
El perfil más difícil de encontrar y que más demandamos es el perfil de PR puro. Siempre decimos que es una rara avis, un profesional que aúna un respeto exquisito por el lenguaje del periodismo y la capacidad de vender ideas del vendedor de puerta fría. Un filósofo reencarnado en un bróker de bolsa. Con la capacidad de trabajar bajo una lluvia de bombas y mantener la sangre fría rodeado de fieras.
¿Qué cambios deberían abordar las agencias de PR para seguir aportando valor a las marcas en un escenario cada vez más fragmentado, tecnológico y exigente?
Las agencias de PR deben vender su acompañamiento estratégico a la alta dirección, ya que PR es una función de management, y no se deben circunscribir a una función subordinada al márketing: aunque frecuentemente colaboren con los objetivos de ventas, la función del PR es ayudar al CEO a entender a sus constituencies o públicos y hacerse entender, en un entorno cambiante, cuyas tendencias conviene adivinar para anticipar los movimientos estratégicos que garantizan la supervivenvia de la organización, por encima de crisis, de exigencias legales, y de cambios bruscos en el entorno.















