La confianza del consumidor español se mantiene estable en la percepción del presente, pero empeora de forma clara en las expectativas a corto plazo. Así lo recoge la nueva edición de Panorama by Kantar, correspondiente al primer trimestre de 2026, que analiza la evolución de la confianza del consumidor en España y su impacto sobre las decisiones de compra.
El estudio, evolución del tradicional informe Perspectivas del Consumidor que Kantar publica desde hace más de 10 años, sitúa este cambio de percepción en un momento marcado por el aumento de la incertidumbre geopolítica derivada del conflicto en Oriente Próximo. Aunque el alcance económico completo del conflicto aún está por determinarse, el informe ya apunta a efectos iniciales en los precios de las materias energéticas y en la estabilidad de los mercados financieros.
En España, el PIB ha seguido creciendo, aunque con cierta desaceleración respecto al último trimestre de 2025. En este escenario, el Índice de Confianza del Consumidor registra una ligera caída frente al trimestre anterior, si bien no alcanza los descensos observados en otros periodos de tensión, como la guerra de Ucrania o el conflicto en Gaza.
Las expectativas empeoran
El informe refleja una clara distancia entre la percepción del momento actual y las expectativas de los próximos meses. A nivel macroeconómico, la valoración de la situación económica actual de la Eurozona se mantiene relativamente estable, aunque la tendencia positiva observada en trimestres anteriores pierde intensidad. El deterioro se concentra especialmente en la visión a seis meses, donde aumenta de forma notable la inquietud sobre la evolución económica.
En España se observa una dinámica similar. La valoración de la situación económica actual permanece estable y en niveles negativos, sin mostrar un deterioro adicional frente al trimestre anterior. Sin embargo, las expectativas sobre la situación económica dentro de seis meses registran un acusado descenso y alcanzan un nivel de negatividad que no se observaba desde el segundo trimestre de 2022, coincidiendo con el inicio de la guerra en Ucrania.
Aumenta la cautela
En el ámbito doméstico, la situación económica actual de los hogares mantiene una tendencia positiva, con un ligero avance durante el primer trimestre. Las consecuencias del conflicto bélico aún no se han trasladado de forma significativa a las economías familiares y la generación de empleo se mantiene, aunque a un ritmo menor que en el trimestre anterior.
Sin embargo, las expectativas a corto plazo empeoran. La nota de prensa del informe señala que las perspectivas domésticas bajan 17 puntos, reflejo de una mayor prudencia de los consumidores ante sus economías personales y familiares. Esta evolución se vincula a la previsión de un aumento de la inflación y a una desaceleración del crecimiento del PIB en los próximos meses.
La capacidad para cubrir los gastos mensuales se mantiene estable respecto a trimestres anteriores. El 76% de los consumidores afirma llegar a fin de mes, ya sea de forma holgada o sin grandes dificultades, mientras que uno de cada cinco sigue enfrentando problemas para hacerlo o llega muy ajustado.
El ahorro se mantiene como uno de los indicadores de resistencia de los hogares. Ocho de cada 10 consumidores aseguran disponer de margen para ahorrar, y la nota de prensa destaca que el 80% mantiene o incrementa sus ahorros. El volumen acumulado apenas registra variaciones respecto al trimestre anterior y se sitúa en cifras muy similares a las del primer trimestre de 2025.
El informe identifica, no obstante, un cambio en el patrón de ahorro. Aumenta el porcentaje de quienes ahorran todos los meses y disminuye el de quienes lo hacen de manera ocasional. Esto indica que, aunque no hay necesariamente más ahorradores, quienes ya contaban con capacidad de ahorro lo hacen ahora con mayor regularidad.
Más preocupación por el desempleo
El mercado laboral también refleja la combinación de estabilidad presente y preocupación futura. Según el informe, crece de forma significativa la proporción de españoles que considera que el desempleo aumentará en los próximos 12 meses. En concreto, el 47% cree que habrá más paro en el próximo año, ocho puntos más que en la medición anterior.
No obstante, esta percepción general contrasta con el bajo temor individual a perder el empleo propio. Solo un 7% de los entrevistados considera que tiene muchas o bastantes posibilidades de perder su trabajo en los próximos seis meses, un punto menos que en el periodo anterior. La brecha entre la percepción general del desempleo y el riesgo personal percibido se amplía así durante el trimestre.
La prudencia se traslada al consumo
La cautela de los consumidores se refleja de forma directa en la valoración del momento de compra. El informe analiza nueve categorías y treinta subcategorías de productos y servicios: cesta básica, hogar, ocio, tecnología, seguros, productos financieros, grandes compras, formación y colaboración con ONG.
En el primer trimestre del año se observa un descenso generalizado en la valoración del momento de compra respecto al trimestre anterior. Las caídas afectan especialmente a ocio, hogar, tecnología, productos financieros y formación. En cambio, la cesta básica y los seguros muestran una mayor estabilidad, mientras que las grandes compras y la colaboración con ONG no registran cambios.
Pese al descenso general, formación y cesta básica se mantienen como las categorías con mejor valoración. El 49% de los consumidores considera que es buen momento para contratar formación, aunque la categoría cae cuatro puntos. La cesta básica alcanza el 45%, tres puntos menos que en el trimestre anterior.
Marcas asiáticas
Las marcas asiáticas ganan presencia, pero aún generan cautela
El segundo foco del trimestre analiza la predisposición del consumidor español a considerar marcas de origen asiático frente a marcas occidentales. La aceptación todavía es limitada y depende de la categoría.
La mayor apertura se observa en telefonía móvil, donde el 32% de los consumidores consideraría comprar una marca asiática. En ropa o moda, el porcentaje baja al 25%. La automoción es la categoría con mayor resistencia: solo el 19% contemplaría comprar un coche de marca asiática, mientras que una parte relevante de los consumidores descarta directamente esta opción.
Según Teresa de Ledesma, las marcas y plataformas asiáticas “cada vez tienen un mayor peso” en el entorno de consumo y, en automoción, el auge de nuevas marcas asiáticas es “asombroso”, aunque todavía persisten frenos. La directiva apunta que estas barreras, muy centradas en la calidad, la durabilidad y el servicio posventa, probablemente irán desapareciendo a medida que las nuevas marcas se hagan más familiares y demuestren su capacidad para competir con las occidentales.