Territorio Obarenes: 23 municipios y más de 10.000 viajeros en los “fiordos burgaleses”

El proyecto nace en un contexto de reinvención territorial y apuesta por un modelo de turismo sostenible que impulsa el tejido económico rural.

Uno de los grandes reclamos del destino son los llamados “fiordos burgaleses”, un paisaje fluvial escondido en el Parque Natural Montes Obarenes–San Zadornil.

El norte de Burgos abre un nuevo capítulo con Territorio Obarenes, una marca turística que une a 23 pequeños municipios de Las Merindades y La Bureba con una propuesta clara: naturaleza, patrimonio, autenticidad y desarrollo local, con vecinos y empresarios como protagonistas.

El proyecto nace en un contexto de reinvención territorial y apuesta por un modelo de turismo sostenible que impulsa el tejido económico rural, fomenta la formación y genera nuevas oportunidades vinculadas a la experiencia, la economía de proximidad y el respeto al entorno.

Uno de los grandes reclamos del destino son los llamados “fiordos burgaleses”, un paisaje fluvial escondido en el Parque Natural Montes Obarenes–San Zadornil que sorprende por su aire nórdico: desfiladeros, cortados rocosos y bosques que cambian de color con las estaciones.

La experiencia estrella para descubrirlo pasa por el agua. La travesía se realiza en un barco electrosolar botado en junio de 2025, que, según los impulsores del proyecto, ya ha llevado a más de 10.000 viajeros a explorar este escenario natural bajo la silueta del Pico Humión.

Turismo activo

Territorio Obarenes quiere consolidarse también como referencia en turismo activo. El destino ha incorporado cinco nuevas vías ferratas de distintos niveles, con propuestas tan exigentes como la de Silanes —con péndulo, puentes colgantes y tirolina— o alternativas pensadas para iniciarse como la de Pancorbo.

La oferta se completa con seis miradores ornitológicos y cuatro rutas cicloturistas conectadas a un servicio de alquiler de bicicletas eléctricas con más de 50 unidades, diseñado para recorrer el territorio por caminos donde el objetivo es “disfrutar sin invadir”.

Pueblos con historia viva

El proyecto suma además el atractivo de un mosaico de localidades con identidad propia. Frías, considerada la ciudad más pequeña de España, asoma sobre el valle del Ebro con sus casas colgadas y su castillo. Oña y Medina de Pomar conectan con la Castilla histórica a través del Monasterio de San Salvador y el Alcázar de los Condestables.

A esta ruta se incorporan enclaves como Santa Gadea del Cid, de trazado medieval y declarada Conjunto Histórico-Artístico, además de Pancorbo —puerta natural entre la Meseta y el norte—, Tobera, conocida por sus cascadas, y el Valle de Tobalina, donde pequeñas localidades mantienen intacta la esencia rural en un entorno de bosques y praderas.

Empresarios locales al frente

Uno de los pilares del destino es la participación directa del tejido empresarial. Territorio Obarenes impulsa un catálogo de actividades donde el visitante se integra en el territorio: apiturismo, granjas ecológicas de oveja churra, cerveceras artesanales con sabores singulares (como endrinas o calabaza), campos y destilerías de lavanda, vuelos en globo o propuestas sensoriales en plena naturaleza. La idea es clara: aquí el viajero no solo visita, participa.

El destino refuerza además su apuesta por el turismo itinerante, con la creación y ampliación de áreas de autocaravanas en municipios como Miraveche, Silanes y Santa Gadea del Cid. La estrategia busca ordenar un tipo de turismo en auge y atraer a un perfil de viajero autónomo, respetuoso y con capacidad de generar impacto económico directo en comercios, bares, productores y servicios locales.