Growth-Hacking-jpg El Growth Hacking es una técnica cada vez más presente en las estrategias de marca. Aunque es ahora cuando empieza a pisar fuerte en España, lo cierto es que en países como Estados Unidos, el Growth Hacker es un profesional muy demandado y uno de los más buscados por las empresas desde hace años, sobre todo para startups que buscan sacarle el máximo rendimiento posible a sus presupuestos de marketing. Pero, ¿a qué nos referimos realmente cuando hablamos de Growth Hacking?

¿QUÉ ES EL GROWTH HACKING?  

El Growth Hacking, aparte de ser en la actualidad uno de los términos más de moda en el marketing digital, es una disciplina que empezó a denominarse como tal en Estados Unidos sobre el año 2010. Consiste en aumentar de forma rápida y notoria el número de usuarios, ingresos o impactos de una empresa con la mínima inversión posible. Es una manera diferente de ver el mercado que combina la analítica y la creatividad.

El Growth Hacking nace de la necesidad de identificar formas de crecimiento más allá de gastarse el dinero en campañas de marketing, dinero del que muchas veces no se dispone, como les pasa a la mayoría de startups donde este perfil está pisando fuerte. Y es que en un contexto en el que el consumidor, saturado de recibir tanta información, es más exigente que nunca, la figura de un Growth Hacker va cobrando peso.

El Growth Hacker analiza e intenta entender al público objetivo para hacer crecer a la marca a través de datos, pruebas y testeos. La idea es que se llegue a tener un producto pensado exclusivamente en las necesidades del usuario, un producto que la gente realmente quiera y está demandando.

¿CUÁL ES EL PERFIL DEL GROWTH HACKER?  

Analítico: no hace falta que sepa de programación, pero sí de datos. Solo analizando se puede saber si lo que se está probando funciona o no. Un buen Growth Hacker tiene métricas para todo.

Creativo: con poco presupuesto, la creatividad se convierte en un requisito imprescindible. No puede hacer lo mismo que los demás, sino el crecimiento será limitado. Tiende a arriesgar y a buscar soluciones a problemas de manera diferente para mejorar resultados.

Curioso: siempre busca el porqué del comportamiento de los usuarios. Tiene conocimientos de distintas áreas e investiga todos los sectores para captar ideas nuevas.

EJEMPLOS DE TÉCNICAS DE GROWTH HACKING

Muchas de estas técnicas son ya bastante conocidas, aunque lo más curioso es que quizás lo que no sabíamos es que eran de Growth Hacking. Y es que empresas mundialmente conocidas como Facebook, Youtube, Dropbox, Spotify, entre otros, basan su éxito en el Growth Hacking. Veamos el ejemplo de algunas prácticas:

Modelo Freemium: la mayoría de productos ofrecidos por startups usan este modelo. Ofrecen una versión gratis del producto pero con limitaciones que quedan resueltas si se paga o con una subscripción.

Mail recordatorio a suscriptores: consiste en enviar un mail personalizado a los suscriptores con novedades o información que les pueda ser de utilidad. Se genera un acercamiento y muchas veces se puede llegar a conseguir un feedback.

Versiones demo y pruebas gratis: el usuario tiene la posibilidad de probar el producto gratuitamente y, si le es de su agrado, pagar para quedárselo.

Retargeting/remarketing: mostrar a los usuarios los productos de un sitio web por los que se ha interesado en un momento determinado pero que finalmente no los ha comprado. Cuidado porque puede ser una técnica un poco intrusiva.

Envíos gratis: se le da un valor añadido al producto y es perfecto para e-commerce. Normalmente las empresas que realizan este tipo de acción tienen una tasa de conversión alta.

¿CÓMO FORMARSE EN GROWTH HACKING?  

Existen en el mercado diferentes escuelas que ya incluyen esta temática en su catálogo de formación como por ejemplo Foxize, la plataforma de cursos especializados en el mundo digital.

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