Fernando Montañés, IPMARK; Confidencial Times

Fernando Montañés

Alucinados con los lactobacilus. Está claro que la primavera la sangre altera, sobre todo a algunos creativos y marcas. Ese Actimel que reforzaba las defensas de niños, madres y ancianitos, y convertía a los fantasmas familiares blanquecinos en personas reales con buen color y una gran sonrisa, de repente parece cargado de adrenalina y drogas hasta los topes, en una de las campañas más surrealistas que he visto últimamente. El agricultor heavy que se convierte en fan a muerte de Aerosmith y horteriza su tractor a base de neones de colorines, y la maestra jovencita que se desmelena por la escuela como si estuviera en Fiebre del sábado noche, parecen haberse tomado alucinógenos en vez de lactobacilus casei, o quizá es que sus efectos en el organismo son totalmente impredecibles. Posiblemente tratan de llegar a nuevos consumidores con las botellitas blancas, pero no creo que haya muchos estudios científicos que avalen esos desmadrados e insólitos “¡A por el día!” que prometen. Sí, de acuerdo que por muchos yogures desnatados que tomásemos tampoco conseguimos esos “cuerpos Danone” que salían en los maravillosos spots, pero temo que ahora se han pasado cien pueblos.

Amenazas cerveceras. Algunos tratan de llevar esa máxima de que el cliente siempre tiene razón a extremos insospechados, como Voll Damm torturando al pobre camarero que ha tenido la osadía de servir otra marca. El actor Luis Tosar, que parece predestinado a hacer todos los papeles de malo, es el encargado de intentar convencernos de que “no todas las cervezas son iguales”. Y, quizá, de avisar a los bares que tengan cuidado si se atreven a no aceptar esa oferta que no pueden rechazar.

Cañas pendientes. Mucho más amable es la propuesta de Mahou de tomarnos las cañas que todos tenemos pendientes con algunos amigos y personas cercanas. El problema para más de uno es que si se toma todas las que tiene pendientes, puede acabar realmente mal.

Hay gente pa tó. Otra campaña bastante alucinógena es esa dedicada a los “Fans de Dia”, donde salen clientes reales como esa psicóloga de 30 años que ha compartido fotos de su yogur de stracciatella. O la que pone grandes comentarios a las 3 de la mañana, como “muy buenas”, sobre la foto de una sandía de Dia. Vamos, si Apple tiene mogollón de “appleadictos” superfieles, ¿por qué no los va a tener Dia? ¡Gritad todos conmigo delante del Dia!: ¡Vivan nuestros fans! Está claro que en las redes sociales, y en este mundo en general, “hay gente pa tó”.

Valores sociales. La FAD, junto a la AEA, la AEACP y AMPE, ha presentado a la reina doña Leticia el proyecto “Comunicación publicitaria y educación en valores”, un compromiso de que la publicidad promueva valores sociales positivos. Es algo que mucha buena publicidad ha realizado desde hace décadas, aunque suele ser mucho más noticia cuando alguna campaña saca los pies del tiesto, pues desgraciadamente también hay unas cuantas de ese tipo. Por eso no está mal que se recuerde de vez en cuando, y se valore cómo la publicidad es capaz de aportar muchas cosas positivas.

Nueva tele. Es difícil tener muchas expectativas ante la llegada de Ten, el nuevo canal del grupo Secuoya. Su definición de que es “una televisión de pago pero en abierto y para todos los públicos” me deja tan estupefacto que no entiendo nada. Al menos, esperemos que realmente quieran hacer algo distinto en televisión, como aseguran.