Pikolin apagará la plaza de Callao para reivindicar la desconexión digital en la cama

El próximo lunes 12 de febrero, Pikolin llevará a cabo una acción inédita en la Plaza de Callao de Madrid: apagar durante 30 minutos todas sus pantallas publicitarias como protesta simbólica frente al uso excesivo de dispositivos móviles en el dormitorio. La iniciativa, que forma parte de la plataforma “Haz algo que te quite el sueño”, busca generar conciencia sobre cómo las pantallas afectan la conexión emocional en la pareja y deterioran la calidad del descanso.

Tras el apagón, abrirá sus puertas el Intimario, el primer Museo de la Intimidad de la capital, un espacio interactivo diseñado para concienciar sobre el impacto de las pantallas en la vida en pareja.

La iniciativa toma como punto de partida el estudio Intimidad y Pantallas, impulsado por la marca, que revela que 7 de cada 10 parejas utilizan pantallas en la cama, y que en el 60 % de los casos, la última luz que se apaga en el dormitorio es la de un dispositivo. Asimismo, 1 de cada 3 personas afirma irse a dormir sintiéndose ignorada por su pareja.

“Queríamos denunciar y hacer visible algo que sucede cada noche y que se ha convertido en rutina ya instaurada en los dormitorios de las parejas: vivimos hiperconectados, pero cada vez más desconectados de quien tenemos al lado”, explica Ana Robledo, directora de marketing de Pikolin. “Si somos capaces de apagar Callao, también podemos apagar el móvil durante media hora y volver a mirar a la persona que tenemos al lado”.

La acción ha sido desarrollada por las agencias Havas, Havas Play y Newlink Spain, responsables de la estrategia creativa, la activación en el espacio público y la comunicación, respectivamente.

“Si somos capaces de apagar Callao, también podemos apagar el móvil durante media hora y volver a mirar a la persona que tenemos al lado”

Desde el enfoque creativo, la activación busca ir más allá del impacto visual para convertirse en una experiencia vivida y transformadora. “Lo interesante ha sido plantear esta conversación desde lo tangible: un apagón que interpela de forma directa, una experiencia interactiva que invita a la reflexión y un reto que convierte esa reflexión en acción”, explica Carlos Serra, Content director de Havas Play. “Todo ello sin emitir juicios, sino demostrando que cuando una marca deja de interrumpir para integrarse en las conversaciones que importan, gana verdadera relevancia para las personas”

Una intervención pública para hablar de intimidad

Previo al apagón, las pantallas de Callao mostrarán una cuenta atrás acompañada de mensajes que invitan a reflexionar sobre el uso del móvil en la cama. Tras ese periodo, todo quedará en negro durante media hora, simbolizando una pausa colectiva para redescubrir la conexión real.

La acción también se acompaña de la apertura del Intimario, el primer Museo de la Intimidad, instalado en la misma plaza del 12 al 15 de febrero, coincidiendo con la semana de San Valentín. Diseñado como una experiencia sensorial, el espacio propone un recorrido guiado por la coach de parejas Anna Vicen Renner, quien orientará a los visitantes a cuestionar sus hábitos nocturnos.

El reto #21NochesConectados, que anima a las parejas a pasar tres semanas sin pantallas en la cama

Además, se presentará el reto #21NochesConectados, que anima a las parejas a pasar tres semanas sin pantallas en la cama para fomentar nuevos rituales de descanso y presencia compartida.

Conexión emocional y salud relacional

El estudio encargado por Pikolin, realizado entre 500 personas de entre 25 y 65 años, subraya las consecuencias emocionales del uso de pantallas en la cama: el 46 % de los encuestados se siente invisible cuando su pareja utiliza el móvil en ese contexto; el 43 % reconoce haber discutido por este motivo; y el 76 % de los jóvenes considera que su intimidad se ve afectada. Pese a ello, el 62 % desearía tener un dormitorio libre de pantallas.

“La intimidad no desaparece de golpe, se va desgastando poco a poco cuando dejamos de estar presentes”, explica la terapeuta Anna Vicen Renner. “Cuando las pantallas ocupan ese último espacio compartido, se resiente la conexión emocional y, con el tiempo, también el deseo”.