Pikolin vuelve a situar el dormitorio en el centro de la conversación con el lanzamiento de su nueva campaña, “Un Topper”, una propuesta que reflexiona sobre la desconexión emocional en la pareja y el impacto del uso de pantallas en la cama. La marca mantiene así su apuesta por vincular el descanso con el bienestar emocional, utilizando el topper como eje creativo y simbólico de la campaña.
La pieza, dirigida por Claudia Costafreda y desarrollada por la agencia OV_ (Oriol Villar), combina humor y confidencia para abordar una realidad cada vez más extendida: el dormitorio ya no siempre es un espacio de intimidad. Según datos recogidos por Pikolin, siete de cada diez parejas utilizan pantallas en la cama antes de dormir y, en el 60 % de los casos, la última luz que se apaga es la del móvil. Esta situación tiene también consecuencias emocionales: casi el 40 % de los españoles considera que su pareja prefiere el teléfono antes que a ellos para desconectar al final del día y una de cada tres personas se va a dormir sintiéndose ignorada.
La campaña se enmarca en la plataforma de comunicación Haz algo que te quite el sueño, dando continuidad a la conversación iniciada el año pasado con ¿Será el colchón? ¿O serás tú?. En esta ocasión, el relato arranca con una escena cotidiana entre amigas, en la que la mención a un topper durante una estancia en un hotel desencadena una situación de confusión y humor. A partir de ahí, el producto se convierte en el detonante para hablar de vínculos, rituales y de ese momento en el que termina el día y comienza el tiempo compartido.
Aunque habitual en hoteles, el topper sigue siendo un gran desconocido en los hogares españoles. Según datos de IMOP para Pikolin, el 55 % de la población no sabe qué es ni para qué sirve y solo el 15 % lo tiene en casa. Se trata de una capa adicional que se coloca sobre el colchón para aportar un extra de confort y mejorar la experiencia de descanso. La campaña no solo explica su funcionalidad, sino que lo presenta como un pequeño gesto capaz de transformar la rutina diaria.
Intimidad y pantallas
El contexto en el que se lanza «Un Topper» está respaldado por el estudio Intimidad y Pantallas, impulsado por la propia marca, que analiza cómo los hábitos digitales están afectando a la vida en pareja. Los resultados reflejan un cambio claro en el uso del dormitorio y evidencian que las pantallas están desplazando la última mirada del día fuera de la cama. Frente a esta realidad, Pikolin insiste en reivindicar el dormitorio como un espacio emocional y en la importancia de introducir pequeños cambios que favorezcan la conexión.
“Con esta pieza queremos demostrar que hablar de producto no está reñido con hablar de personas. Nuestro descanso tiene que ver con cómo dormimos, pero también con cómo nos relacionamos”, señala Ana Robledo, directora de marketing de Pikolin. En la misma línea, Oriol Villar explica que el objetivo era que el topper fuera algo más que un producto y se convirtiera en una excusa para hablar de vínculos y rituales cotidianos.
La campaña, que puede verse en televisión, connected TV y plataformas digitales, marca el arranque del calendario anual de contenidos de Pikolin y consolida un territorio de comunicación propio dentro de la categoría del descanso, en el que se unen confort físico y bienestar emocional. El despliegue se completará en las próximas semanas con acciones en redes sociales, a través de testimoniales que abordan este “upgrade” doméstico desde el humor y la complicidad.