El mercado del Gran Consumo se prepara para un 2026 marcado por la estabilidad en volumen y un crecimiento moderado en valor, que se situará en torno al 3%, impulsado principalmente por el efecto de la inflación y no tanto por un aumento real del consumo.
Tras un 2025 en el que la demanda mostró una ligera recuperación, Worldpanel by Numerator prevé que el consumidor sigue condicionado por las subidas de precios acumuladas en los últimos años. Esta situación continúa afectando a la confianza y limita el gasto, lo que dibuja un escenario de contención para el próximo ejercicio.
De este modo, la previsión apunta a que el consumo en volumen se mantendrá prácticamente plano, con un comportamiento algo más dinámico fuera del hogar. El entorno demográfico también juega un papel relevante. El crecimiento de población ligado a la inmigración contribuye a compensar el descenso de población joven, ayudando a sostener la demanda en determinadas categorías.
Sin embargo, la sensibilidad al precio sigue siendo un factor decisivo en la compra, favoreciendo a los operadores de surtido corto y a la marca de la distribución, que continúa ganando cuota. Este panorama provoca un cambio claro en los hábitos de compra: los hogares reducen el tamaño de la cesta para contener el gasto, pero incrementan la frecuencia de visita a tienda. El resultado es un mayor número de actos de compra, con impactos desiguales según categorías y canales.
En paralelo, el sector afronta retos estructurales de calado. La innovación pierde peso y el surtido de marca de fabricante se reduce, mientras la marca del distribuidor gana espacio. Un equilibrio que, según los analistas, plantea interrogantes sobre la capacidad del mercado para generar crecimiento sostenible a largo plazo.