El 75% de los españoles desconfía de quienes piensan distinto a ellos

Para los empresarios españoles de mentalidad más abierta, la confianza en su CEO alcanza el 66%, frente al 49% entre quienes tienen una visión más cerrada.

De izquierda a derecha: Pelayo Alonso, co-general manager de Edelman Spain; Eva Pavo, directora corporativa de comunicación y Marca en OHLA; Jordi Sevilla, ex-ministro de Administraciones Públicas; Mª Luisa Martínez Gistau, presidenta de 'corporate excellence' y directora de comunicación y relaciones institucionales de CaixaBank; Lucia Carballeda, Co-general manager de Edelman Spain; Ángeles Blanco, periodista y Saviano Abreu, director de comunicación y marca de UNICEF España.

La confianza en España sigue instalada en niveles bajos. Según el estudio Edelman Trust Barometer 2026, presentado en el Espacio All in One de CaixaBank, el 75% de los españoles se muestra reticente o no está dispuesto a confiar en personas con valores y opiniones distintas a las propias.

Además, siete de cada diez españoles consideran que este problema se sitúa en una línea roja y preocupante debido a que la desconfianza hacia las personas diferentes lleva a algunas personas a intentar empeorar la situación de los demás. En este sentido  y según detalla el estudio de Edelman, el descontento y la falta de optimismo lleva a que sólo una minoría crea que la próxima generación vivirá mejor.

Pese a todo, el índice global centrado en empresas, gobierno, medios y ONG, sitúa el nivel de la confianza en 45 puntos, uno más que el año anterior. Las empresas suben hasta 54 puntos, los medios alcanzan 43 y el gobierno 35, mientras que las ONG registran un retroceso de cuatro puntos.

El informe también revela que la brecha entre rentas altas y bajas alcanza ya los 17 puntos, la mayor registrada hasta la fecha en España, reflejando percepciones muy distintas sobre la capacidad de las instituciones para responder a las expectativas sociales.

Otro de los datos más significativos apunta al deterioro del contacto con visiones políticas distintas. Solo el 41% de los españoles asegura informarse al menos una vez por semana a través de fuentes con una orientación política diferente a la propia, lo que supone un descenso de 14 puntos respecto a 2025. Para los autores del estudio, esta caída refuerza la tendencia hacia entornos cada vez más cerrados y afines.

El rol de las empresas

La insularidad también se deja sentir en el ámbito laboral. Entre las personas empleadas, casi tres de cada diez reconocen que pondrían menos esfuerzo en ayudar al éxito de un líder de proyecto con creencias políticas diferentes a las suyas. Además, el 38% preferiría cambiarse de departamento antes que depender de un responsable con valores distintos. El informe advierte de que estas actitudes pueden trasladar la fractura social al entorno profesional, afectando a la colaboración, la convivencia y la productividad.

La diferencia entre perfiles abiertos e insulares también se refleja en la percepción del liderazgo. Entre quienes muestran una mentalidad más abierta, la confianza en su CEO alcanza el 66%, frente al 49% entre quienes tienen una visión más cerrada. La brecha también aparece en la valoración de los CEOs en general y en la confianza depositada en personas del entorno más cercano, como los vecinos.

En esta línea, las empresas vuelven a posicionarse como la única institución percibida a la vez como ética y competente. El informe les atribuye además un papel especialmente relevante como posibles mediadoras de confianza en una sociedad cada vez más fragmentada. De hecho, la mayoría de los ciudadanos considera que todas las instituciones deberían ayudar a tender puentes entre grupos que desconfían entre sí, aunque son las empresas y, sobre todo, los empleadores directos, las que aparecen como los actores más cercanos a cumplir con esa expectativa.