Aceleración digital, sobreexposición de mensajes, pérdida de relevancia de las marcas… el Día A 2025 se celebró bajo el lema «Anatomía del valor en la era digital». Volviendo a ser relevantes. Una edición que buscó responder a una pregunta esencial: ¿qué significa hoy crear valor?
Durante el encuentro, voces procedentes de disciplinas diversas como la música, la gastronomía o la arquitectura coincidieron en una idea central: el valor no reside únicamente en los resultados visibles, sino en las condiciones que los hacen posibles.
Entre los aprendizajes transversales, se subrayó que el valor no siempre es medible de forma inmediata. Las métricas tradicionales resultan insuficientes para capturar la dimensión emocional, cultural y humana que define la verdadera relevancia. Proteger los procesos creativos, trabajar con equipos reducidos y sostener decisiones en el tiempo emergieron como prácticas necesarias para recuperar profundidad estratégica.
Tiempo, escucha, coherencia o confianza se señalaron como pilares clave para construir experiencias con impacto duradero
Desde el ámbito musical, se destacó la importancia de la coherencia estética, la ruptura con lo establecido y el acompañamiento real en la construcción de trayectorias valiosas. En gastronomía, el valor se asoció al legado, a la excelencia como hábito y al uso consciente del tiempo creativo. La arquitectura, por su parte, puso el foco en lo invisible: luz, acústica o estructura, elementos esenciales para el bienestar cotidiano que rara vez se valoran de forma explícita.
El diagnóstico de los moderadores
Los moderadores de las sesiones ofrecieron una mirada crítica sobre el estado actual de la industria creativa y estratégica. Alex González, director de estrategia en Omnicom PR Group, identificó un problema estructural: el sistema actual no protege el tiempo ni el pensamiento, penaliza la reflexión y confunde velocidad con valor. Advirtió sobre un modelo que invisibiliza el diagnóstico y reduce la creatividad a ejecución rápida, desprovista de contexto y ambición. A su juicio, liderar hoy significa tomar decisiones impopulares, asumir riesgos y sostener una dirección con propósito. “El valor se sostiene por dirección. Y la dirección exige liderazgo”, afirmó.
Carito Kanashiro, directora regional de marketing de Iberia & Latam en TCC Global, coincidió en que la obsesión por lo medible ha empobrecido la capacidad de conectar emocionalmente con las personas. Reivindicó la necesidad de volver al relato como eje estructurador del valor y recuperar la honestidad narrativa frente a la optimización constante. En su intervención, abogó por una industria menos autocentrada, que escuche más al consumidor y tenga el coraje de provocar desde la verdad. “Un insight no se agota porque se use, se agota cuando se abandona”, sentenció.
Desde BOB Agency, Pablo Vázquez profundizó en la crisis estructural de relación entre agencias y anunciantes, erosionada por la fragmentación, la juniorización y el cortoplacismo. Reclamó un modelo basado en la colaboración real, la exploración conjunta y la confianza mutua. Según su visión, la creatividad no se debilita al alinearse con el negocio; al contrario, se fortalece cuando resuelve problemas reales. “El objetivo no es hacer que la agencia brille, sino que la marca lo haga. Y cuando eso ocurre, todos ganamos”.
Por último, Raquel Espantaleón, general manager y head of strategy en Sra. Rushmore, señaló la urgencia como principal amenaza de la excelencia creativa. Denunció una industria obsesionada con cumplir plazos, pero incapaz de defender el tiempo necesario para pensar, equivocarse y mejorar. A su juicio, crear valor hoy exige entornos de confianza, colaboración y procesos sostenidos en el tiempo. “Sin tiempo, sin proceso y sin valentía, la creatividad pierde su capacidad transformadora”, concluyó.