“Los eventos pasan, las emociones se quedan”. Con este mensaje, RPA Comunicación celebra 25 años de trayectoria en la organización de eventos y en la construcción de experiencias con vocación de permanencia. La agencia resume una filosofía que ha guiado su crecimiento: no se trata solo de producir, sino de emocionar, conectar y dejar huella más allá del propio evento.
Fundada y dirigida por Alejandra Cabeza de Vaca, Beatriz Oriol y Paloma Aguilar, tres socias y amigas, RPA asegura haber convertido esa alianza personal en un factor diferencial. “La amistad fue nuestra apuesta y hoy es nuestra ventaja competitiva”, afirma Paloma Aguilar, en un guiño a aquel pronóstico que escucharon al inicio —“una empresa de tres amigas no sobrevivirá”— y que, según reivindican, el tiempo ha desmentido.
La cultura de la compañía se apoya en lo que definen como garra y vibra, condensado en su claim “Vamos con todo”, que interpretan como un compromiso de implicación total y obsesión por el detalle. “‘Vamos con todo’ no es solo un claim: es el compromiso real con cada persona que confía en nosotros”, señala Beatriz Oriol.
Las fundadoras llegaron al sector desde trayectorias distintas —Finanzas, Derecho e Interpretación y Traducción— y defienden que esa mezcla aportó organización, rigor y capacidad de ejecución. En estos 25 años, además, la agencia ha atravesado tres crisis que marcaron la industria: el 11S, la crisis financiera de 2008 y la COVID-19, etapas que, según explican, les obligaron a reinventarse con nuevos formatos, protocolos y capacidades que hoy forman parte de su ADN.
En la actualidad, RPA declara una facturación anual sostenida de 12 millones de euros, un equipo de 35 empleados y una “solvencia económica privilegiada”. Su modelo, apuntan, prioriza el encaje estratégico y emocional de los proyectos frente a la facturación como objetivo en sí mismo, y se apoya en una red de partners con los que buscan relaciones estables. “Detrás de las sonrisas y la amabilidad hay alma negociadora y atrevida. Cercanas, pero peleanas”, señalan desde su entorno profesional.
Con sede en Madrid y actividad nacional e internacional, la agencia trabaja para compañías como Meta, J.P. Morgan, Accenture, Siemens, L’Oréal o Vodafone, y en el pasado colaboró también con ciudades y candidaturas olímpicas. Entre las anécdotas de su historia, recuerdan —entre risas— haber declinado en sus inicios un proyecto relacionado con una autora entonces poco conocida, J.K. Rowling, antes de que se convirtiera en un fenómeno editorial global.
El aniversario llega acompañado de un rebranding que la agencia describe como una identidad “minimal robusta”, con colores intensos y un sistema visual pensado para conectar pasado y futuro. En paralelo, RPA subraya su implicación sectorial, su participación en AEVEA desde los inicios y su relación histórica con Eventoplus, además de una apuesta por el fair play en un mercado competitivo.
Mirando al futuro, la compañía sitúa la sostenibilidad como eje transversal, junto con herramientas y enfoques como el método ROX (Return on Experience), la tecnología aplicada a eventos y una creatividad orientada a multiplicar el impacto. “Un reto especialmente complejo en lo efímero, pero entre todos lo conseguiremos ir mejorando los ratios”, resume Alejandra Cabeza de Vaca.