El inicio de 2026 no marca solo un cambio de calendario. Marca un punto de inflexión para todos los actores dedicados a la creación de marcas o la creación de cualquier campaña de comunicación o Marketing dirigidas al sector del vino, la alimentación y la gastronomía, que se enfrenta a un consumidor más exigente, menos fiel, más consciente del precio y cada vez más distante de los códigos tradicionales del sector.
Veintemillas, estudio especializado en Branding, comunicación y estrategia para el sector vitivinícola, alimentario y gastronómico, publica su Informe de Tendencias 2026, un documento que analiza los principales movimientos que ya están impactando en el mercado y que definirán la competitividad de las marcas a lo largo del nuevo año. El informe, descargable de modo gratuito desde su página web y este enlace, aborda, desde una mirada estratégica y aplicada al negocio, cuestiones clave como la caída del consumo de alcohol en nuevas generaciones, la presión de la inflación sobre formatos y precios, la saturación del lineal, la pérdida de diferenciación entre marcas, el nuevo papel del packaging, auge de los productos sin alcohol, el impacto de los aranceles en la exportación o la necesidad de construir marcas con discurso coherencia real.
Más stock “por si acaso” y más pedagogía al consumidor
La estrategia tiene un coste: más gastos fijos y más inventario. Ese “stock por si acaso” obligará a las marcas a explicar al consumidor por qué la diversificación encarece el producto. Y el impacto se agrava porque la inflación alimentaria deja de ser un pico para convertirse en norma: los precios han dejado de ser estables y las empresas deberán integrar esa volatilidad en su planificación, ajustando formatos o ingredientes y reforzando su comunicación de valor.
El vino mira al cielo… y a la aduana
En bodegas, el desafío se juega en dos frentes. Por un lado, sequías y olas de calor empujan a reducir la dependencia de cadenas internacionales largas y a regionalizar compras y operaciones, con más alianzas locales e inventarios de seguridad. Por otro, la política comercial vuelve a colarse en la estrategia: un posible impacto arancelario en EE. UU. puede obligar a reconfigurar mercados, precios y márgenes, especialmente en bodegas con alta dependencia del mercado norteamericano.
Etiquetas climáticas y nuevos envases: del vidrio al “bag-in-box”
La sostenibilidad también se endurece: en 2026 proliferarán etiquetas de huella de carbono, métricas de agua y declaraciones verificadas, mientras crece el riesgo reputacional del greenwashing gracias a verificadores y sistemas de trazabilidad.
Y junto al relato, la logística: ante el aumento de costes y la tensión en el suministro de vidrio, ganan terreno formatos alternativos como el bag-in-box, envases reutilizables o raciones, con dos promesas operativas —menor coste logístico y mejor encaje on-the-go— y un reto de marca: vender calidad en un formato no tradicional.
Hostelería: café premium y experiencia como nuevo “ticket”
En paralelo, la hostelería se apoya en tendencias de experiencia y consumo para sostener ingresos. El informe describe una nueva coffee culture donde el consumidor busca calidad, origen, trazabilidad y ritual, y en la que los cafés se vuelven espacios culturales con catas, talleres y comunidad, mientras entran bebidas funcionales (proteína, adaptógenos, cold brew vitamínico).
El documento dibuja un 2026 en el que la alimentación y el vino no solo compiten por precio o prestigio, sino por capacidad de adaptación. En un año imprevisible, la estrategia pasa por acortar distancias, medir impactos, rediseñar formatos y convertir la transparencia en un activo de negocio.
Con más de 80 páginas y 31 tendencias analizadas, el informe se apoya en la experiencia directa del estudio trabajando con bodegas, productores y restaurantes de todo el país, y huye de modas pasajeras para centrarse en cambios estructurales que ya están condicionando decisiones de negocio. “2026 no va de hacer más ruido, sino de tener algo claro que decir. Las marcas que no revisen su relato, su propuesta y su relación con el consumidor lo van a tener cada vez más difícil”, explica David Arrieta, fundador y director de Veintemillas.
Publicado de forma anual desde 2019, el Informe de Tendencias de Veintemillas se ha consolidado como una herramienta de referencia para profesionales del sector, tanto para bodegas y empresas alimentarias como para restaurantes, distribuidores, estudios de diseño y agencias de marketing que trabajan en estos ámbitos. El Informe de Tendencias 2026 está disponible para su descarga gratuita, con el objetivo de aportar contexto, criterio y visión a un sector que atraviesa uno de los momentos de mayor transformación de las últimas décadas.
La industria alimentaria y el sector del vino se preparan para un año en el que la “crisis continua” —guerras, migraciones, inflación y aranceles— deja de ser un contexto excepcional para convertirse en el paisaje habitual. Así lo plantea el informe Lo próximo que viene, un “manual de instrucciones” que reúne 31 tendencias para anticipar lo que puede venir.
El diagnóstico es claro: la ventaja competitiva ya no será solo producir mejor o vender más, sino resistir mejor. En alimentación, esa resiliencia empieza por el eslabón más frágil: la cadena de suministro. El informe advierte de que depender de rutas largas y baratas es cada vez más arriesgado y anticipa una apuesta por proveedores cercanos, contratos flexibles y reservas estratégicas de materias primas.