Toyota presenta una propuesta para reforzar la competitividad de la industria europea del automóvil mediante un modelo de producción que reconozca la participación de socios comerciales estratégicos y una regulación más flexible en materia de emisiones.
Bajo el concepto Made with Europe, el fabricante japonés plantea ampliar el alcance de las políticas industriales comunitarias a países como Reino Unido, Turquía y Japón. La iniciativa llega mientras la Unión Europea avanza en la elaboración de la Ley de Aceleración Industrial y en la revisión de las medidas regulatorias para el sector de la automoción.
Toyota considera que las nuevas normas deben combinar los objetivos climáticos con las necesidades de inversión de los fabricantes y la evolución real de la demanda de vehículos electrificados. Frente al planteamiento Made in Europe, centrado en la producción dentro de la Unión Europea, la compañía defiende un modelo que tenga en cuenta las cadenas internacionales de suministro y el valor generado por las actividades de ingeniería, investigación, desarrollo y ensamblaje.
Según sus estimaciones, la integración de Europa con socios comerciales de confianza permitiría alcanzar un mercado de aproximadamente 31 millones de vehículos, una escala que considera necesaria para competir internacionalmente.
Toyota plantea un 70% de contenido europeo en los vehículos
Entre las medidas propuestas, Toyota solicita que los requisitos de contenido europeo se introduzcan progresivamente hasta alcanzar el 70% después de tres años. Este porcentaje se calcularía sobre el valor del vehículo a salida de fábrica e incluiría las actividades de ingeniería, investigación y desarrollo, además del ensamblaje final.
La empresa también reclama que no se apliquen requisitos sustanciales al sector antes de 2030, con el objetivo de respetar los ciclos de desarrollo de nuevos modelos y las inversiones realizadas en las cadenas de suministro.
Asimismo, propone establecer un umbral del 70% para las ventas totales de vehículos, frente al 85% contemplado en la propuesta que cuestiona, al considerar que una exigencia superior podría generar dificultades de cumplimiento para los fabricantes.
Yoshihiro Nakata, presidente y CEO de Toyota Motor Europe, defiende la vinculación del grupo con la industria continental. «Toyota no es un invitado en Europa. Somos un fabricante europeo y queremos que la industria automovilística europea tenga éxito», señala.
El fabricante, que acumula más de seis décadas de actividad en Europa, también solicita que los vehículos producidos con la participación de socios estratégicos puedan acceder en condiciones equivalentes a incentivos públicos y programas de contratación.
Una regulación más flexible
La propuesta de Toyota también aborda los objetivos de reducción de CO₂ establecidos para el automóvil europeo. Aunque la empresa reafirma su respaldo a la descarbonización, considera necesario introducir mecanismos de flexibilidad que permitan adaptar las exigencias regulatorias a la evolución de las ventas y las infraestructuras.
Según las previsiones recogidas por el fabricante, los vehículos eléctricos de batería representarán alrededor del 45% de las nuevas matriculaciones de turismos en 2030, frente a una proporción superior al 55% que, según su interpretación, exige la normativa vigente. Para reducir esta diferencia, Toyota plantea establecer un periodo de cumplimiento de cinco años, entre 2028 y 2032, que permita distribuir los objetivos de reducción de emisiones durante la transición.
De cara a 2035, propone fijar una reducción del 90% de las emisiones de CO₂, acompañada de mecanismos adicionales relacionados con el uso de combustibles renovables y acero verde para cubrir el porcentaje restante. En el caso de los vehículos comerciales ligeros, solicita objetivos diferenciados que contemplen una reducción del 35% en 2030 y del 80% en 2035, teniendo en cuenta sus necesidades específicas de autonomía, carga y utilización profesional.
Otra de las peticiones del fabricante consiste en reconocer como vehículos de cero emisiones aquellos que funcionen exclusivamente con combustibles renovables elegibles, mediante una definición común para la Unión Europea alineada con la Directiva de Energías Renovables.
Reino Unido, otro eje de la propuesta de Toyota
El fabricante también se ha pronunciado sobre la revisión del mandato británico de vehículos de cero emisiones, conocido como ZEV. En este caso, solicita una mayor coordinación con la normativa europea y un calendario regulatorio que proporcione certidumbre a los fabricantes hasta 2035.
Toyota propone que los objetivos británicos para 2030 establezcan una cuota máxima del 50% de vehículos de cero emisiones para turismos y del 40% para vehículos comerciales ligeros, junto con medidas de flexibilidad adicionales.
También reclama que Reino Unido complete la revisión de su normativa en 2027 y contemple el papel de los combustibles renovables como alternativa para reducir las emisiones. Matt Harrison, director corporativo de Toyota Motor Europe, subraya la importancia de la cooperación industrial y de adaptar las exigencias normativas al comportamiento de los consumidores.
«El aislamiento nos hace más débiles. Europa cuenta con las capacidades, el talento y los socios de confianza necesarios para liderar, pero la legislación debe reflejar el ritmo al que los clientes pueden y están dispuestos a cambiar. Nuestra principal petición es apostar por el concepto “Made with Europe”, porque juntos somos más fuertes», afirma.