Brexit-comercio-electrónico

El ecommerce del continente europeo también se verá afectado por el Brexit. Para empezar, la burocracia se complicará y las compras transfronterizas se encarecerán. Pero hay más.

Con el objetivo de dar respuesta a esta pregunta Trusted Shops, el sello de calidad líder en Europa para tiendas online, ha analizado qué repercusiones tendrá el  Brexit para el comercio electrónico en España y el resto de Europa.

Tras la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio de 21016, y la petición formal de abandono de la UE activada por Theresa May en 28 de marzo de este año,  los británicos seguirán siendo miembros de la UE durante un tiempo, pero los comerciantes online deberán adaptarse a esta nueva situación. El Brexit supondrá un trato propio de tercer país para Reino Unido. Además, con la pérdida de su acceso sin restricciones a la UE,  perderá a sus principales socios comerciales: China y EEUU.

Pero el Brexit esconde otros peligros y consecuencias para el comercio electrónico en España:

· Impuestos de aduanas e impuesto sobre el valor añadido sobre la importación.  Una de las consecuencias del Brexit serán los impuestos de aduana. Los clientes de comercios españoles que vivan en Gran Bretaña tendrán que pagar impuestos de aduanas e impuesto sobre el valor añadido sobre la importación por las compras realizadas en España. Esto significa que las compras transfronterizas serán más caras, por lo que serán menos atractivas para los clientes de Reino Unido, y en caso inverso sucede lo mismo. Además la burocracia se complicará.

· Costes de exportación elevados. En el caso de los pequeños y medianos comercios les  podrá resultar difícil soportar los costes, ya que no les será tan fácil como a las grandes empresas el desarrollar cooperaciones estratégicas bilaterales y  en el ámbito de la distribución.

· Problemas relacionados con la protección de datos. En cuanto a la protección de datos también se considerará al Reino Unido como tercer país. Apenas habrá cambios notables en lo referente a la transferencia de datos a los proveedores de servicios británicos, puesto que no cabe esperar que el Reino Unido pase a formar parte de la lista de países «seguros». A estos países se les aplican, conforme a las normas de la UE, las de un nivel adecuado de normas relativas a la protección de datos, por eso la transferencia de datos se tratará como un intercambio dentro de la UE. Pero esto es algo que tampoco se considera seguro.

· Legislación. Los ámbitos legislativos que afectan a las tiendas online se han armonizado actualmente en gran parte. Con la Directiva sobre derechos de los consumidores acaban de unificarse los derechos de los consumidores lo más posible. También se ha armonizado totalmente el derecho de la competencia.

· Armonización significa siempre jurisdicción del Tribunal de Justicia. Los tribunales británicos no tendrán que orientarse por las sentencias del TJE. Esto podría, con el tiempo, ocasionar divergencias en cuanto a la interpretación de normas armonizadas, así como de la legislación futura. No se puede excluir una modificación drástica, ya que hasta la fecha el Reino Unido, en la mayoría de los casos, apenas ha hecho uso del margen de flexibilidad en la aplicación de las normativas relevantes para el comercio electrónico.

¿QUÉ TENDRÍAN QUE HACER LOS ECOMMERCE

Tras la decisión de los británicos de abandonar la UE, se estipula un plazo de dos años como plazo de preaviso de extinción de contrato.

Durante este tiempo deberán llevarse a cabo negociaciones sobre el acuerdo de salida. El resultado de esta negociación determinará qué repercusiones concretas tendrá  el Brexit tanto para el Reino Unido, como para la UE. Los comerciantes deberán realizar un seguimiento minucioso de los las negociaciones entre la UE y Gran Bretaña y aprovechar este tiempo para analizar el papel del mercado del Reino Unido para su negocio. Las preguntas esenciales son: ¿Qué vende usted? ¿Cuál es su volumen de negocios en el Reino Unido? ¿Es un mercado que vale la pena para usted y estaría dispuesto a asumir los nuevos obstáculos burocráticos y los costes administrativos?

¿Y EL CONSUMIDOR?

En el peor de los casos desaparecerán completamente todos los privilegios que el mercado interior europeo ofrece. Eso quiere decir que cuando un consumidor español compre en una tienda online británica por un valor superior a 22 euros, se aplicará el impuesto sobre el valor añadido sobre la importación del 21%. Si el consumidor realiza un pedido por un valor superior a 150 euros, tendrá que pagar tanto impuestos sobre el valor añadido sobre la importación como aranceles. Además, se podrá dar el caso de que algunos productos no se puedan comprar ya que solo pueden comercializarse legalmente en la UE cuando llevan la declaración CE de conformidad.

En el mejor de los casos, si  la UE y el Reino Unido contraen una especie de acuerdo de libre comercio se podrá producir una adhesión al Espacio Económico Europeo, como sucede con Noruega. Esto quiere decir que Reino Unido debería armonizar la legislación en el marco de la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capital y reconocer la soberanía de la legislación europea en estos ámbitos legislativos. En tal caso se mantendrían las ventajas del mercado interior comunitario, salvo algunas excepciones.

“El Brexit puede suponer un salto hacia atrás para el comercio electrónico en Europa. Gran Bretaña forma parte de los mercados más fuertes de la UE, y con la llegada del Brexit, una importante parte del mercado interior desaparecería”, señala Rafael Gómez-Lus, experto Legal de Trusted Shops en España.