dieta-digital-artículoLa idea de hacer dieta digital este verano parece acertada si piensas que 200 es el número de veces que chequeas la pantalla del móvil cada día. ¿Lo has contado alguna vez? La cifra es abrumadora. En teoría, la tecnología existe para hacernos la vida más fácil. En la práctica, nos la está absorbiendo. A medida que lo digital está presente en diversas formas y maneras (redes sociales, wereables y ‘cachivaches’ de todo tipo…), la dependencia que tenemos de lo tecnológico comienza a ser preocupante.

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Mercedes Padrino, chief strategy officer de Mindshare Spain y autora de este artículo.

No se trata de estar en contra o rechazarla, sino de encontrar el equilibrio. Con el smartphone en la palma de la mano, el tiempo de atención es cada vez más corto. Perdemos foco. “Móvil” significa que estamos disponibles, que pueden interrumpirnos constantemente. Domina nuestras horas de trabajo, pero también las personales. La gente empieza a reconocer que estar conectado constantemente tiene consecuencias que no nos gustan, como tener más estrés, más distracción, más preocupaciones sobre el número de interacciones sociales, privacidad… y un malestar o miedo a no estar experimentando una ‘vida real’.

Y por eso se está generalizando un nuevo comportamiento que apunta a convertirse en tendencia, que consiste en ‘ponerse a dieta digital’: adoptar ciertas prácticas para dosificar nuestro uso de la tecnología digital. Porque sí, queremos estar conectados al mundo lejano, pero no queremos aislarnos de lo que tenemos más cerca.

Los usuarios que se apuntan a hacer dieta digital suelen tener estos comportamientos:

1 -“Tiempo fuera”. Establecen ratos en los que quitan las notificaciones del móvil o, mejor, lo ponen en ‘modo avión’.

2 -Limitan su presencia en las redes sociales. “Cotillear” constantemente qué exhiben los amigos (reales o no) en Facebook, Twitter o Instagram provoca en muchas personas (especialmente adolescentes) ansiedad, distorsión de la realidad o falsas expectativas, ya que en las redes sociales se suele mostrar solo lo positivo. Así que dejar de consultar estas redes sociales ayuda a luchar contra el síndrome FOMO (fear of missing out). Se trata también de desengancharse de esa pequeña dosis de dopamina que activamos cada vez que recibimos una notificación o mensaje.

3 – Personas de verdad en el mundo real. Buscan llenar su tiempo libre con experiencias que no sean tecnológicas: leer un libro, salir al campo, pintar mandalas, jugar al fútbol, hacer yoga… (Correr no cuenta si no puedes hacerlo sin una app que mida cada respiración y cada paso :-). Y cuando están con personas, hablan con ellas, aunque suene a broma. Los ingleses ya han inventado una palabra para describir un gesto maleducado que ya es lo normal en nuestra sociedad: el phubbing (phone + snubbing = despreciar): ignorar a las personas con las que compartimos un momento para mirar el móvil aunque no haya notificaciones o llamadas.

4 -Son conscientes de sus huellas digitales. Los usuarios saben que su información en la red es analizada por las empresas y no les gusta que se estudie cada paso dado. Preocupados por la privacidad digital, buscan el anonimato limitando su presencia online.

Existen ejemplos de marcas que han aprovechado este escenario para comunicar con ideas ad hoc, ayudando a reducir el ruido digital, a recuperar el foco en el mundo real… Las posibilidades son enormes.

Por ejemplo, la marca de salsas Dolmio ideó el pepper hacker: parece un molinillo de pimienta normal, pero incorpora una tecnología que bloquea el wifi para evitar que los miembros de la familia se distraigan con el móvil durante la comida. También existen apps o webs con los que podemos inhabilitar internet en nuestros dispositivos durante un periodo de tiempo para facilitar la concentración o bares que animan a su público a apagar los móviles.

La historia nos demuestra que el progreso no se detiene. Lo mismo está ocurriendo con la irrupción de lo digital en nuestras vidas: no lo vamos a rechazar. Pero tras sumergirnos sin freno en la tecnología, ha llegado el momento de repensar y ajustar su uso sin que nos agobie en nuestro día a día. Y las marcas deberán tomar nota de este nuevo comportamiento para no lanzar ‘ruido’ sin sentido. De hecho, se abre un amplio escenario para que las marcas se conviertan en ‘facilitadores’ de los usuarios y les ayuden a tener experiencias enriquecedoras.

Para empezar, este verano ya estoy poniendo en práctica alguna de estas ideas de dieta digital. Lo aviso por si no estoy tecnológicamente localizable.

Mercedes Padrino, Chief Strategy Officer de Mindshare Spain