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De izquierda a derecha, Rafael Urrialde, Pelayo Bezanilla y Juan José Litrán durante la presentación del plan en Madrid.

Coca-Cola ha puesto en marcha en España un plan estratégico con el fin de adaptarse a las nuevas exigencias del mercado en materia de salud y reducir el azúcar de sus bebidas. Esta medida se completará con la introducción de envases más pequeños y etiquetas más claras.

En los últimos años, la presión social contra el alto contenido en azúcar de los refrescos se ha intensificado, y Coca-Cola no ha podido mantenerse al margen de las críticas. La nueva estrategia es una respuesta a estas reclamaciones, aunque, según la compañía, la intención del plan es satisfacer los gustos y preferencias de los consumidores.

En el comunicado remitido por Coca-Cola se afirma que “los consumidores de hoy no se parecen a los de ayer y sus preocupaciones, sus gustos, e incluso sus hábitos de compra son diferentes”. Y se añade: “Por eso, con esta estrategia, Coca-Cola da un paso al frente asumiendo que tiene un rol activo que jugar para adaptarse a las necesidades y estilos de vida de los consumidores, a los que sitúa en el centro de toda su estrategia”.

De esta forma, Coca-Cola quiere dejar de ser principalmente una compañía de refrescos para convertirse, según sus propias palabras, en una “compañía total de bebidas”, tal y como explica Pelayo Bezanilla, director de comunicación y asuntos públicos de Coca-Cola Iberia, en el comunicado: “El nuevo enfoque estratégico busca la evolución hacia una compañía total de bebidas, capaz de ofrecer a los consumidores una alternativa para cada situación y para cada estilo de vida, y para ello continuaremos ampliando y diversificando nuestra oferta de bebidas en España y en el resto del mundo”.

Las nuevas medidas afectarán tanto a la composición de los productos como a su presentación, envasado y etiquetado, lo que la compañía ha denominado acciones “dentro de la botella” y “fuera de la botella”.

DENTRO DE LA BOTELLA

Coca-Cola está adaptando la composición de sus bebidas para reducir o eliminar su contenido de azúcar, y adaptarse así a las exigencias del mercado. Según la compañía, desde el año 2000, el contenido de azúcar por litro en todas sus bebidas se ha reducido un 38% y, entre 2017 y 2020, prevé reducirlo un 12% más. Según explica Rafael Urrialde, director de nutrición y salud de Coca Cola Iberia, en el comunicado, la compañía apoya las recomendaciones de la OMS de reducir por debajo del 10% el aporte de calorías que provengan del azúcar.

En 2016, las variedades sin azúcares añadidos del portafolio de Coca-Cola crecieron casi un 4%. Según Urrialde, la compañía cuenta actualmente con 102 referencias de productos sin azúcares añadidos, light o zero, y tiene previsto “incrementar de forma considerable” el peso de la las bebidas sin azúcares añadidos en el total de las ventas en un plazo de cinco años.

FUERA DE LA BOTELLA

Los cambios también afectan al envase y etiquetado. En las próximas semanas, se introducirá una lata más pequeña, de 250 ml, en todas las variedades de Coca-Cola, de la que se distribuirán 36 millones de unidades, la misma cifra de distribución actual de las botellas de plástico de 500 ml.

Y se aplicará un etiquetado más claro para que el consumidor pueda encontrara más fácilmente la información o los datos. Juan José Litrán, director de relaciones corporativas de Coca-Cola Iberia, cita, como ejemplo, el uso de nuevos esquemas gráficos que permiten al consumidor identificar más fácilmente el número de porciones o raciones de un envase.

En este sentido, Coca-Cola informa de que está trabajando junto con otras cinco compañías de la industria de la alimentación y bebidas para implantar un sistema unificado de códigos de colores en la Unión Europea.
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