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El lanzamiento de nuevos productos creció un 32% el año pasado.

Los anunciantes de Gran Consumo incrementaron un 32% su número de lanzamientos el año pasado. Sin embargo, los consumidores decidieron gastar un 8% menos en novedades. Se calcula que el mercado español absorbió más de 6.000 productos nuevos en 2016.

Una situación que, según Nielsen, contrasta con la evolución de la industria del gran consumo, que creció un 2,7% el año pasado (un 2,8% hasta el pasado mes de marzo). Y que, la consultora achaca, en parte, a los propios anunciantes y distribuidores, a los que culpa indirectamente de no revalorizar debidamente sus categorías y en una innovación que debería ser genuina y no una ampliación de gama, como son actualmente uno de cada dos lanzamientos.

EXPERIENCIAS

Las novedades, además, deben aportar no solo beneficio de producto, sino una experiencia más positiva al cliente, que cada vez más exigente, demanda novedades tanto de compra como de consumo.

Experiencias construidas a partir de  la personalización, la comodidad, y también la tecnología. En este sentido, Nielsen recuerda cómo se están viendo rediseños de los espacios de compra y consumo, pero esto provoca una enconada “batalla” por los metros cuadrados de las tiendas, en donde pasamos de la panadería a la tienda de productos ecológicos, es decir, una tienda generalista con una oferta especialista. Esto supone que un artículo tenga que esforzarse más que nunca para tener su sitio en el lineal.

CONSUMIDOR CONTRADICTORIO

Los anunciantes deben vivir en un continuo proceso de adaptación a un consumidor contradictorio. Falto de tiempo, sin embargo no acaba de adoptar la compra online que sería una solución para su problema (solo el 13% lo hace). O que afirma que pagaría más por artículos que respetaran el medio ambiente pero que en la realidad rara vez adquiere productos ecológicos.

En la misma duda permanente, el consumidor, influido por su estilo de vida, también se pregunta si cocina o se pide algo para cenar. En este sentido, se detecta un claro despegue de la hostelería online, es decir, pedidos a domicilio a restaurantes, con un 8% más de entregas y un volumen de negocio de 1.137 millones de euros anuales.

Y también crecen categorías de los lineales del gran consumo como los platos preparados refrigerados, una de las más dinámicas, cuyas ventas aumentaron un 9,7% y mueve 1.289 millones de euros al año.